La Estación empezó en un ex ingenio
La antigua fábrica de Dubourg, denominada "El Colmenar" o "San Ramón". Por Carlos Páez de la Torre (h).
28 Julio 2009 Seguir en 
Ayer celebró su primer siglo de vida la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres. Es sabido que, con el nombre de Estación Experimental Agrícola, la proyectó don Alfredo Guzmán en 1907.Guzmán obtuvo ese año la ley de creación, y dos años más tarde se sancionó la de organización de la nueva entidad.Interesa echar una mirada a los orígenes de su sede, instalada en El Colmenar.
En 1908, había llegado a Tucumán R.E. Blouin, el director contratado en Louisiana para la Experimental. Pero pasaban los meses y Blouin permanecía alojado en un hotel, porque aún no se había armado la Estación. Entonces, don Alfredo Guzmán se enteró de que estaban en venta las instalaciones del ex ingenio El Colmenar. Dicha fábrica azucarera, en un tiempo llamada "San Ramón" (como la posterior de Villa Quinteros) había sido fundada en 1885 por don Julio Dubourg.
Dubourg la explotó varios años, y luego la fábrica pasó en venta a diversos propietarios, el último de los cuales era Enrique Santamarina. Guzmán entró en conversaciones con Santamarina y obtuvo en principio el consentimiento para vender.
Entonces, se dirigió al gobernador, doctor José Frías Silva, manifestándole que el ex ingenio era ideal para instalar allí esa Estación que hasta entonces sólo estaba en el papel.
Frías Silva estuvo de acuerdo y de inmediato, hizo sancionar por la Legislatura la ley de compra de la propiedad y sus instalaciones, lo que totalizaba 20 hectáreas, por 5.000 pesos, a los herederos de Santamarina.Asimismo, envió a las Cámaras el proyecto de estatuto orgánico de la Experimental, que igualmente se sancionó.
La ley respectiva se promulgó el 27 de julio de 1909. Esta se considera fecha del nacimiento de la que sería tan prestigiosa institución científica tucumana. Las instalaciones del ex ingenio poco a poco se fueron adaptando para su nuevo uso. Años después se demolería también la chimenea, cuya vejez creaba el riesgo de derrumbe. Hoy, es imposible reconocer, en la edificación que alberga los laboratorios y departamentos de la Estación, los rastros de la primitiva fábrica donde empezó a funcionar cien años atrás.
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