24 Julio 2009 Seguir en 
"En el mundo hay más de 190 países y todos le quieren vender a India. Entonces, no podemos salir sin productos de buena calidad y a precios competitivos. No porque seamos argentinos y lindos vamos a ganar el mercado". El concepto pertenece al embajador argentino en India, Ernesto Martínez.
El diplomático dialogó ayer con empresarios de la provincia, en la Federación Económica (FET), invitado por el Instituto de Desarrollo Productivo (IDEP) y por la Cámara de Comercio Exterior de Tucumán. Allí ofreció una charla, durante la cual lo acompañaron el gerente del IDEP, Pablo Kunik, y la presidenta de la CCE, Ana María Marchesi. En diálogo con LA GACETA, Martínez -un diplomático de carrera, de 57 años y que está al frente de la embajada en India desde hace cinco años- puso énfasis en la necesidad de formar alianzas entre sectores y entre empresas para fortalecer el intercambio comercial.
- ¿Cuál es el grado de intercambio entre la Argentina y la India?
- Es cada vez mayor y el superávit comercial siempre es para la Argentina. El aceite de soja es la niña bonita de nuestras exportaciones a la India. Y los indios nos venden repuestos para automóviles, hilados, insumos para la industria textil, productos químicos para la industria plástica, etcétera. Ellos, con valor agregado, están en un tercio del valor de nuestras exportaciones allá. Las nuestras son monstruosas: están entre U$S 900 millones y U$S 1.000 millones y las de ellos, en U$S 300 millones. Las de la India, igualmente, vienen creciendo un poco, porque bajaron los precios de los commodities. Pero a pesar de ello, seguimos siendo súper competitivos en el mundo.
- ¿Cómo se hacen negocios con la India?
- Mi propuesta es unirse. Que se unan dos fabricantes de productos que se odian; que dejen de lado la pelea y se unan. Entre dos provincias, como Tucumán y Santiago del Estero, para nosotros los porteños siempre hubo alguna pelea. Bueno, tal vez no sea así, pero insisto en que, por ejemplo, ambas provincias deben salir juntas al mundo. Y después pelearse por todo lo demás. Ya hay mucha gente en el mundo que produce mucho y de calidad. No nos podemos quedar.
- ¿Y la producción tucumana puede ingresar a la India?
- Mirá la citrícola San Miguel en Europa... ¡anda muy bien! Los ajos también andan bien. El azúcar es otro tipo de industria, es más complejo. Pero fijate que hemos sido muy competitivos en el mundo con las cosas de Tucumán. Si vos te ponés a comparar el azúcar de Tucumán con el de otros países nosotros tenemos un azúcar de altísima calidad. Tenemos que salir mucho más unidos y mucho más industrializados al mundo.
- ¿Por el lado de los biocombustibles qué chances hay?
- La India está desesperada por este asunto. En cualquier estadística india, la mayor importación es el petróleo. Están muy interesados en el tema. Es un país de 3,2 millones de kilómetros cuadrados.
- ¿Cuán importante es sacar los productos por el Pacífico?
- Tenemos todo el mercado del Asia para salir por Chile. Pero lo que yo no sé, y en consecuencia no hablo cuando no sé, es cuáles son las tarifas. Sí sé que las del Atlántico a la India son baratas. Es un misterio insondable.
El diplomático dialogó ayer con empresarios de la provincia, en la Federación Económica (FET), invitado por el Instituto de Desarrollo Productivo (IDEP) y por la Cámara de Comercio Exterior de Tucumán. Allí ofreció una charla, durante la cual lo acompañaron el gerente del IDEP, Pablo Kunik, y la presidenta de la CCE, Ana María Marchesi. En diálogo con LA GACETA, Martínez -un diplomático de carrera, de 57 años y que está al frente de la embajada en India desde hace cinco años- puso énfasis en la necesidad de formar alianzas entre sectores y entre empresas para fortalecer el intercambio comercial.
- ¿Cuál es el grado de intercambio entre la Argentina y la India?
- Es cada vez mayor y el superávit comercial siempre es para la Argentina. El aceite de soja es la niña bonita de nuestras exportaciones a la India. Y los indios nos venden repuestos para automóviles, hilados, insumos para la industria textil, productos químicos para la industria plástica, etcétera. Ellos, con valor agregado, están en un tercio del valor de nuestras exportaciones allá. Las nuestras son monstruosas: están entre U$S 900 millones y U$S 1.000 millones y las de ellos, en U$S 300 millones. Las de la India, igualmente, vienen creciendo un poco, porque bajaron los precios de los commodities. Pero a pesar de ello, seguimos siendo súper competitivos en el mundo.
- ¿Cómo se hacen negocios con la India?
- Mi propuesta es unirse. Que se unan dos fabricantes de productos que se odian; que dejen de lado la pelea y se unan. Entre dos provincias, como Tucumán y Santiago del Estero, para nosotros los porteños siempre hubo alguna pelea. Bueno, tal vez no sea así, pero insisto en que, por ejemplo, ambas provincias deben salir juntas al mundo. Y después pelearse por todo lo demás. Ya hay mucha gente en el mundo que produce mucho y de calidad. No nos podemos quedar.
- ¿Y la producción tucumana puede ingresar a la India?
- Mirá la citrícola San Miguel en Europa... ¡anda muy bien! Los ajos también andan bien. El azúcar es otro tipo de industria, es más complejo. Pero fijate que hemos sido muy competitivos en el mundo con las cosas de Tucumán. Si vos te ponés a comparar el azúcar de Tucumán con el de otros países nosotros tenemos un azúcar de altísima calidad. Tenemos que salir mucho más unidos y mucho más industrializados al mundo.
- ¿Por el lado de los biocombustibles qué chances hay?
- La India está desesperada por este asunto. En cualquier estadística india, la mayor importación es el petróleo. Están muy interesados en el tema. Es un país de 3,2 millones de kilómetros cuadrados.
- ¿Cuán importante es sacar los productos por el Pacífico?
- Tenemos todo el mercado del Asia para salir por Chile. Pero lo que yo no sé, y en consecuencia no hablo cuando no sé, es cuáles son las tarifas. Sí sé que las del Atlántico a la India son baratas. Es un misterio insondable.







