Biotecnología y biocombustibles

José María Nougués -Ex ministro de Economía de la provincia

05 Julio 2009
La reapertura del uso del alcohol como combustible, ya encarado por Tucumán en el plan Alconafta, y la ley que posibilita nuevamente el uso de los biocombustibles a partir de distintas materias primas, ha creado en nuestra provincia un renovado interés en cada una de las acepciones del título. Ello resulta lógico, por lo que se estima que es una muy interesante perspectiva para nuestra tradicional industria azucarera. Como, al final, todo no es otra cosa que el juego de aspectos económicos que deben aportar positivamente a la economía de Tucumán, es importante resaltar elementos que son los que deben definir un presente y futuro del emprendimiento que se desea encarar. Para ello, el primer paso a dar es el vinculado a aspectos que son esenciales para su concreción:
Disponibilidad total de azúcares y de saldos disponibles una vez satisfecha la demanda del mercado interno.
El volumen de exportaciones que se deben realizar  para mantener los precios internos en niveles razonables.
Decidir si los remanentes de azúcar pueden tener como destino su exportación o transformación en alcohol.
La decisión final sobre el criterio que se asuma pasa, en todos los casos, por el resultado que surja de la relación ingresos-egresos, incluyendo en estos últimos los costos de procesamiento y la incidencia de las inversiones necesarias. En el afán de conseguir una idea aproximada de los ingresos totales tomando como base el esquema actual, con exportación de todos los excedentes que se generarían durante la zafra 2009 y los que resultarían de transformar todo sobrante de azúcar en alcohol, en el primer caso se llegaría a un ingreso total de $ 1.955 millones y en el segundo a $ 2.131 millones; prima facie, y desde el punto de vista de los ingresos, tendríamos una diferencia a favor del alcohol de $ 176 millones, equivalente a U$S 46,3 millones.
Sin embargo, y como no todo lo que brilla es oro, hemos hablado de la diferencia que se podría dar según el destino de lo que se produce, pero la cuenta real gira no sólo con lo podría ingresar, sino con la relación final de costo-beneficio. Es a partir de allí donde encontramos los inconvenientes que nacen de una evidente falta de aprovechamiento de estudios realizados para lo que debiera ser un proyecto integral y a largo plazo.
Un estudio realizado para una planta de concentración y de combustión de vinazas supone que en los posibles niveles de producción de alcohol en Tucumán, necesitaría procesar la vinaza -calculada en 3.600.000 de metros cúbicos anuales- en una base de seis módulos, con una inversión de U$S 6.500.000 cada uno y una inversión total de todos ellos de U$S 39 millones, con un costo de funcionamiento -para el conjunto de módulos- de U$S 6 millones anuales.
Esta hipótesis parte de la adecuación que debe dar cada actividad industrial a los requerimientos establecidos por el Gobierno nacional en el Programa de Reconversión Industrial que maneja la Secretaría de Medio Ambiente; el otro camino posible es afrontar el costo social que ocasionaría la contaminación de las vinazas no existiendo tratamiento alguno y las sanciones que se podrían sufrir por ello; el costo resultará inmanejable, por su origen netamente político.
Deshidratadora
Independiente del tema de las vinazas, se ha propuesto encarar la instalación de una deshidratadora central del alcohol, con una inversión inicial del orden de los U$S 25 millones. Queda, por supuesto, la necesidad de analizar, en función de las estructuras existentes, en las distintas destilerías, si esta solución resulta favorable en el estudio de la relación costo-beneficio y justifica la concentración en una sola planta, que a mi criterio, no será la mejor solución.
Finalmente, cabe considerar otro elemento que actualmente aparece y, que no se sabe, en realidad, cuánto puede durar y es el precio actual del azúcar crudo en el mercado internacional. Este valor hoy oscila entre U$S 377 y U$S 397 la tonelada, equivalentes -sobre la base del tipo de cambio actual- a $ 1,43 o $ 1.50 el kilogramo, según sea uno u otro, contra $ 1,10 neto de IVA en el mercado interno. En la coyuntura actual del mercado del azúcar, el tema alcohol merece un análisis que tenga mayor profundidad de lo que hasta hoy se ha actuado. El último interrogante que crea el alcohol es el de quiénes aportarán los U$S 64 millones que se requerirían para el proyecto que se negocia; aparentemente ello estaría centrado totalmente en el sector azucarero.

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