BUENOS AIRES.- La persistente devaluación del peso, que acumula un 6,9% en lo que va del año, es un alivio para exportadores e industriales porque les permite ganar competitividad en medio de la crisis, pero enciende un alerta para consumidores y deudores.
La escalada paulatina del dólar, que ya alcanzó los $ 3,72 -en el interior superó los $ 3,75- combinó la falta de ingresos de divisas por el paro agropecuario y la permisividad del Banco Central, que no movió un dedo por frenarla, porque, de paso, al Estado le permite licuar parte de su gasto público.
Los industriales argentinos, por su parte, advierten que quedaron en posición desventajosa frente a sus pares de Brasil, donde el real se devaluó muy encima del peso.
Pero la aumento del precio del dólar mete ruido en la línea en un país como la Argentina, donde sus habitantes piensan en dólar y donde las transacciones de sus principales bienes y servicios, sea una casa, un departamento, un auto y hasta un aire acondicionado de alta gama, se cotizan en verdes.
El panorama cambiario se complica, además, por el condimento político del anticipo de las elecciones y el clima enrarecido que se respira entre el oficialismo y agro.
La devaluación puede presionar a los precios minoristas y convertirse en un dolor de cabeza para los consumidores y para los deudores que tomaron créditos hipotecarios en dólares.
La escalada de la divisa estadounidense también desata preocupación entre quienes apostaron a los plazos fijos en pesos.
Es que el alza del dólar ya triplica el rendimiento que se puede obtener por una colocación a plazo fijo, y así se perfila así como la mejor inversión financiera del año.
Jorge Todesca, ex viceministro de Economía y director de la consultora Finsoport, dijo que no hay que dejar atrasar el tipo de cambio, pero también advirtió que no hay recursos para una política keynesiana. Todesca coincidió en que el tipo de cambio está atrasado, y estimó que la cotización de la divisa tendría que recuperar un 20%, es decir acercarse a los $ 4,50.
Igual, Todesca evitó pronunciarse sobre cómo se debería producir ese ajuste, al señalar que debe ser la autoridad monetaria la que defina, de acuerdo con la sensibilidad del momento, si se hace de un solo golpe o más gradualmente.
En el Central no dan pistas sobre el nivel al que desearían llevar la moneda. No vemos mal que exista cierta volatilidad. No queremos que la cotización se vuelva previsible, ya que lo que buscamos es evitar especulaciones, aseguran.
El escenario para el dólar es de apreciación y se espera una demanda creciente a principios de abril por el pago de salarios y la renovación de los cupos de compra por parte de las compañías que por las normas vigentes sólo pueden adquirir U$S 2 millones por mes. En un mercado cada vez más chico, con liquidaciones nulas de exportadores, toda presión compradora hace subir el tipo de cambio, explicaron en Puente Hermanos.
29 Marzo 2009 Seguir en 








