El dólar, un resguardo seguro
La ecuación parece sencilla: un dólar más caro puede empujar algunos aumentos de precios. Aun con ese riesgo y a costas de una mayor inflación, todo parece indicar que la moneda estadounidense seguirá escalando posiciones respecto del peso, con la venia del Banco Central.
Lorenzo Sigaut pronunció una de las frases más célebres de la historia económica del país: el que apuesta al dólar pierde. A los días de que el ministro de Economía de la dictadura militar formuló esta sentencia se produjo una megadevaluación del peso. Veintiocho años han pasado desde entonces y ningún funcionario nacional habla con la contundencia de Sigaut, pero su silencio respecto de la tendencia del tipo de cambio y el alza de la cotización de alrededor del 7% sólo durante este año dan cuenta de algo que la mayoría de los economistas y de los hombres de negocio están convencidos de que ocurrirá: una apreciación de la moneda estadounidense a en torno de $ 4 (por lo menos). Es casi improbable que el dólar se abarate, dicen. Y, si costará cada vez más caro, la conclusión es que es hoy, sino la principal opción, una de las más atractivas para resguardar los ahorros y enfrentar posibles inconvenientes derivados de la crisis.
El billete verde cruzó la barrera de los $ 3,70 esta semana ante la celosa mirada del Banco Central, que se había propuesto mantener el techo en ese valor. En la City porteña el dólar finalizó el viernes tocando los $ 3,72. En Tucumán, llegó a venderse a $ 3,75 en las casas de cambio ubicadas en la calle San Martín.
Hace un año atrás, después del inicio del conflicto entre el Gobierno nacional y el campo, derivado de la Resolución 125 (retenciones móviles), el tipo de cambio local había caído de $ 3,17 por dólar a $ 3,02. Es decir que, en un año, ganó alrededor de 70 centavos.
Según las perspectivas, seguirá subiendo hasta los $ 4. La diferencia de los pronósticos entre los economistas es respecto de en qué momento se producirá la devaluación del peso más pronunciada:
Antes de las elecciones del 28 de junio.
Después de los comicios.
La estrategia del Banco Central -y, por ende, la del Gobierno nacional- está guardada en un cofre con blindado. Lo que está claro es que el organismo rector del sistema financiero, para no provocar pánico, regula la situación: inyecta dólares en la plaza cambiaria para no propiciar una escalada desmedida del billete verde respecto del peso, pero convalida minidevaluaciones semana tras semana.
"Los periódicos ajustes les permiten a los sectores exportadores no perder competitividad, de manera que las adecuaciones en el tipo de cambio son funcionales a los planes del Gobierno", se escuchó en una mesa de cambio. "La demanda sigue sostenida y las ofertas provenientes de las liquidaciones del sector exportador no son suficientes. Bajo ese contexto el Central tiene un papel protagónico en el momento de equilibrar las fuerzas del mercado", opinó un cambista.
Alfredo Oubiña, director del Mercado Electrónico de Cambios, sostiene que a medida que avance abril habrá mayor claridad sobre lo que pasará con el dólar en el año, ya que los exportadores comenzarán a liquidar con mayor fuerza que en la actualidad, porque es tiempo de cosecha. El analista tucumano Damián Valenzuela Mayer afirmó que para el ahorrista y para el inversor doméstico la única opción de resguardo es el dólar. "El problema sobrevendrá cuando los grandes inversores comiencen a demandar dólares. Debido a la aceleración propia que se da antes de los procesos eleccionarios, que está calculada en un 5%, el dólar se estará ubicando antes de las elecciones en $ 3,80 o $ 3,85, valores que marcan una rentabilidad superior a la que puede dar hoy un plazo fijo bancario", explicó.
Sostuvo, al respecto, que en el mediano plazo la estabilización va a estar dada por un tipo de cambio en torno de $ 4,10. "Este valor surge de la necesidad de mantener la paridad cambiaria con Brasil, nuestro principal interlocutor comercial", agregó. En cambio, el economista Aldo Abram -director general de la consultora Exante- afirmó que el argumento de devaluar por razones de comercio exterior es falaz. "Mitología que han creado economistas y que después se han encargado de difundirlas. No hay necesidad de tener ningún balance comercial con Brasil. De hecho nuestro balance comercial es superavitario. Eso es una estupidez de economistas mercantilistas, que les conviene a algunos industriales", disparó. Sin embargo, Abram sostuvo que el Gobierno nacional es mercantilista y proindustria, por lo que es de esperarse una devaluación, de la cual dijo que también le servirá para afrontar los pagos de la deuda externa para los cuales demandará unos U$S 3.000 millones. "Si el dólar está subiendo no es porque el BCRA quiera, sino porque hay una presión compradora importante, porque más allá de lo que se pueda recomendar o no, la gente ya se está cubriendo en el dólar, porque ve un escenario de mayor incertidumbre, que surge del adelantamiento de las elecciones y del conflicto con el campo. El BCRA especula con el dólar, pero de ninguna manera hará que se dispare antes de las elecciones, porque así se generará inflación, la cual es un fenómeno caro para el electorado; en particular, para el de menores ingresos, el más castigado y que es el que le va quedando al Gobierno nacional", analizó.
Preguntas frecuentes
1- ¿Por qué crece la demanda de dólares en el país?
Ante la crisis financiera mundial y el ruido político interno, debido al paro del campo y al adelantamiento de las elecciones, muchos inversores intentan buscar refugio en la divisa norteamericana.

2- Entonces, la cotización sube porque no hay dólares...
Los exportadores casi no liquidan divisas y eso obliga al Banco Central y también a otras entidades públicas, como el Banco Nación y el Provincia, a ofrecer dólares. Pero la oferta es limitada.
3- ¿El Central puede hacer que el dólar no suba?
Con un poder de fuego de U$S 47.000 millones en reservas, el Central podría bajar el dólar, pero, para que el sector exportador no pierda competitividad, permite estas minidevaluaciones.

4- Entonces, ¿es conveniente comprar dólares?
Al parecer sí, ya que buena parte de los analistas entiende que la divisa norteamericana seguirá encareciéndose respecto del peso y afirman que es tal vez la opción más segura para los ahorros.
5- ¿Hay otras opciones atractivas de resguardo?
Sí, pero este año el alza del dólar respecto del peso triplica el rendimiento que se puede obtener por una colocación a plazo fijo, y así el dólar se perfila como el mejor nicho para los ahorros.
6- ¿Es posible que el dólar no suba, como se estima?
Sí, pero hay un gran consenso respecto de que se encarecerá. En ningún caso estiman una devaluación brusca del peso, aunque no descartan que esto sí pueda ocurrir después el 28 de junio.







