08 Marzo 2009 Seguir en 
El ingreso de Ledesma al sector azucarero de Tucumán es positivo. Es una de las empresas azucareras más sólidas del país, como lo viene demostrando desde hace varios años y una de las pruebas más irrefutables de esto es el trato preferencial que otorga a la relación con sus cañeros. Son los que mejor precio reciben por el azúcar producido, además del reconocimiento de otros beneficios. Ledesma siempre ha tenido particular interés en desarrollar sus cañaverales -y, por extensión, los de sus cañeros- con la mayor tecnología disponible, partiendo con una premisa muy simple: de nada sirve un buen ingenio si la calidad de la materia prima es deficiente. Por ello, creo que será positiva esta incorporación al Tucumán azucarero, en la que el sector cañero saldrá fortalecido frente a un trato ecuánime y ordenado, porque seguramente se bregará por aplicar fórmulas modernas para la valoración cualitativa de la caña de azúcar y del alcohol producido.
Además, considero que dicho acuerdo está apuntando a formalizar y/o consolidar la futura destilería deshidratadora central, que permitirá concentrar el alcohol de los cañeros para llevarlo a 99,5 grados, que sería el aporte de Tucumán al plan nacional de biocombustibles, habida cuenta que hasta ahora ninguna empresa azucarera tucumana -salvo la firmemente del acuerdo- ha manifestado interés en sumarse a dicho plan. Pruebas al canto: las resoluciones de la Secretaría de Energía de la Nación 1294/08 y 1295/08, para que las destilerías azucareras puedan ser habilitadas con dichos fines, son muy exigentes. Por ejemplo, la 1295/08 tiene 159 artículos que deberán ser cumplidos rigurosamente y hasta ahora -que sepamos- ninguna empresa movió un tornillo. Frente a ese panorama, Tucumán podría haber quedado afuera del plan que marcan las leyes nacionales 26.093 y 26.334. Con la llegada de Ledesma, estimo que la cosa cambiará. El país va a necesitar 215.000 m3 de bioetanol en 10 meses, tendientes a cubrir el 5% en la mezcla con nafta que señala la ley. Esto deberá sumarse a los 210.000 m3, que se elaboran anualmente para otros fines con el alcohol de melaza. Si se mantiene la producción actual con datos a 2007, Tucumán produjo el 65,5% del total nacional. Manteniendo esa proporción, nuestro sector azucarero deberá aportar el plan nacional 141.000 m3/año de alcohol, que tendrán que agregarse a los 134.000 m3/año elaborados. O sea el doble. Tiene los cañaverales y la capacidad de las destilerías para ello. Haciendo un replanteo de su funcionamiento podrán lograrlo con 220 días/año de trabajo efectivo y allí aparece Ledesma para centralizar el alcohol deshidratado y Tucumán no quedará afuera del plan.
Posibilidades
La capacidad de las destilerías tucumanas es de 1.260 m3/día y si lograran trabajar unos 220 días efectivo/año producirían 277.000 m3/año. Con mayor tiempo aprovechado, Tucumán podrá elaborar los 141.000 m3/año adicionales para el plan de biocombustibles, con alcohol obtenido de molienda directa por los mayores rendimientos en litros/alcohol/hectárea. Tucumán y el NOA deberían ir delineando una expansión de producción con miras al mercado externo. Las posibilidades son enormes, existiendo los recursos humanos y materiales para ello. Faltaría definir los roles de una política a largo aliento entre Tucumán, Salta y Jujuy.
Además, considero que dicho acuerdo está apuntando a formalizar y/o consolidar la futura destilería deshidratadora central, que permitirá concentrar el alcohol de los cañeros para llevarlo a 99,5 grados, que sería el aporte de Tucumán al plan nacional de biocombustibles, habida cuenta que hasta ahora ninguna empresa azucarera tucumana -salvo la firmemente del acuerdo- ha manifestado interés en sumarse a dicho plan. Pruebas al canto: las resoluciones de la Secretaría de Energía de la Nación 1294/08 y 1295/08, para que las destilerías azucareras puedan ser habilitadas con dichos fines, son muy exigentes. Por ejemplo, la 1295/08 tiene 159 artículos que deberán ser cumplidos rigurosamente y hasta ahora -que sepamos- ninguna empresa movió un tornillo. Frente a ese panorama, Tucumán podría haber quedado afuera del plan que marcan las leyes nacionales 26.093 y 26.334. Con la llegada de Ledesma, estimo que la cosa cambiará. El país va a necesitar 215.000 m3 de bioetanol en 10 meses, tendientes a cubrir el 5% en la mezcla con nafta que señala la ley. Esto deberá sumarse a los 210.000 m3, que se elaboran anualmente para otros fines con el alcohol de melaza. Si se mantiene la producción actual con datos a 2007, Tucumán produjo el 65,5% del total nacional. Manteniendo esa proporción, nuestro sector azucarero deberá aportar el plan nacional 141.000 m3/año de alcohol, que tendrán que agregarse a los 134.000 m3/año elaborados. O sea el doble. Tiene los cañaverales y la capacidad de las destilerías para ello. Haciendo un replanteo de su funcionamiento podrán lograrlo con 220 días/año de trabajo efectivo y allí aparece Ledesma para centralizar el alcohol deshidratado y Tucumán no quedará afuera del plan.
Posibilidades
La capacidad de las destilerías tucumanas es de 1.260 m3/día y si lograran trabajar unos 220 días efectivo/año producirían 277.000 m3/año. Con mayor tiempo aprovechado, Tucumán podrá elaborar los 141.000 m3/año adicionales para el plan de biocombustibles, con alcohol obtenido de molienda directa por los mayores rendimientos en litros/alcohol/hectárea. Tucumán y el NOA deberían ir delineando una expansión de producción con miras al mercado externo. Las posibilidades son enormes, existiendo los recursos humanos y materiales para ello. Faltaría definir los roles de una política a largo aliento entre Tucumán, Salta y Jujuy.








