El gerente debe vencer el miedo a perder el sillón

El temor a perder el puesto lleva a muchos ejecutivos a actuar desde el egoísmo. Los expertos consideran que esa no es una buena estrategia en tiempos de crisis.

24 Febrero 2009

Ganan los innovadores; pierden los egoístas. La crisis financiera internacional alimentó los temores de los ejecutivos a perder el puesto por falta de resultados. El pesimismo se instaló en la gerencia. El clima laboral se modificó con celeridad. Hasta hace unos meses, el bienestar en el trabajo estaba asegurado: un salario acorde a la función, con una función superlativa que le permitía tener, a su cargo, un grupo de trabajo y comandar desde la cúspide. Hoy esa situación cambió radicalmente. El miedo se apoderó del ejecutivo.
"Cuando la economía va sobre ruedas puede observarse que hay personas en los cuadros de conducción que hacen lo que llamamos ?la plancha?", indica a LA GACETA Gloria Cassano, directora de la consultora que lleva su nombre. Por lo general, en tiempos de vacas gordas, cuando la producción industrial, el consumo o la prestación de servicios marcha sobre ruedas, los directivos cometen un grave error: no se preocupan por mirar hacia adelante y elaborar, en ese contexto, una estrategia de largo plazo. Lo afirma Cassano. "Las crisis, como la que hoy vivimos, despiertan el miedo a perder el sillón o el puesto y los comportamientos del gerente comienzan a modificarse", acota. En esa variable radica otro error. "Los ejecutivos siempre deberían actuar de la misma manera, sea en tiempos de crisis como de bonanza, con la capacidad de resolver los conflictos que puedan llegar a surgir en la empresa", puntualiza.

El cambio de rol
Los especialistas dicen que es común observar casos en los cuales los ejecutivos estaban acostumbrados a "comerse el mundo" con la idea de alcanzar el éxito, en el corto plazo, y prestigio, como objetivo a futuro. En muchos casos, hay gerentes que no toleran la frustración, indican los expertos.
"Hay ejecutivos de primer nivel que se asustan ante la posibilidad de perder el trabajo, que utilizan cualquier estrategia, incluso a costa de sus propios colaboradores, con tal de salvarse", señala Cassano. "El momento exige un cambio de rol si aquella es la conducta: preocuparse más por su gente, tratando de evaluar alternativas para que, como ejecutivo, le aporte a la empresa las soluciones que le permitan transitar la crisis de la mejor manera posible", sugiere.
La consultora en Recursos Humanos explica que, frente a la crisis global, muchas compañías salieron a la búsqueda de ejecutivos con vocación proactiva y con capacidad de manejo de los conflictos para aplicar las soluciones según los escenarios que vayan surgiendo en el mundo económico.
"La conducción y el liderazgo son indispensables en momentos críticos. En ese sentido, aquellos gerentes que aún están dubitativos o temerosos por la situación deben dejar de lado el egoísmo y, si cabe el caso, dejar de mirarse el ombligo", puntualiza Cassano.
En suma, la experta recomienda a los ejecutivos evitar atornillarse al sillón de jefe, cuidar el plantel que supieron conseguir o formar y abrir canales de discusión, con el fin de captar los aportes que el personal puede realizar para superar la crisis. "Se puede ser exitoso en tiempos buenos como en períodos críticos", finaliza Cassano.

Los desafíos
El cambio de mentalidad: un ejecutivo debe ver a la crisis como una oportunidad, no como un problema.

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La familia es lo primero. Puede contribuir desde lo emocional a sobrellevar la situación de crisis.

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Abrirse hacia el personal, escuchando sugerencias y tratando de generar un buen clima laboral.

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