Si se transita por las oficinas o se va por la calle preguntando por qué se suele postergar las actividades que a uno le gustan para otro tiempo, sin duda se encontrará una batería de respuestas sobre las razones por las cuales no se llega a la meta. Esas razones pueden estar relacionadas con insuficiente autoestima, dispersión, dificultades para organizar el tiempo, otras prioridades que se eligen o motivos externos, explica Claudia Castellanos, directora de la consultora Latincoaching. Cuestionar por qué adoptamos estas actitudes nos llevará a reflexionar sobre las causas que, en algunos casos pueden estar justificadas, pero en otros sólo son excusas para postergar decisiones o no asumir riesgos.
¿Cómo hacer para revertir esta situación? Castellanos sugiere, en primer lugar, cambiar el sentido de la cuestión y preguntarnos “para qué” lo hacemos. ¿Cuál es el beneficio secundario de repetir este patrón de conducta año tras año? Y sobre todo ¿qué vamos a hacer para salir de este patrón (comportamiento repetitivo), para salir de esa especie de inercia en la que nos ubicamos habitualmente?
En segundo lugar, dice la coach personal y ejecutiva, se puede revertir el cuadro siendo más concientes de que en cada acción, en cada minuto de nuestras vidas estamos eligiendo. “Elegimos postergar lo que nos gusta. Elegimos dar prioridad a otra cosa. Elegimos no concretar lo que nos prometimos quizás”, plantea la experta.
En cada instante de nuestras vidas podemos elegir qué hacer y qué no hacer, afirma Castellanos. “Por supuesto evaluando las consecuencias de nuestros actos, concluiremos que hay cosas que ‘debemos hacer’ como aquellas relacionadas con cumplir nuestras obligaciones laborales, de alimento, descanso, vinculadas a nuestra supervivencia, etc. Pero cada día tenemos también la posibilidad de elegir qué hacer y qué no. Podemos elegir efectivamente dedicar una hora, o algunos minutos a lo que nos gusta, a eso que nos hace bien, que queremos”, simplifica.
¿Cómo hacer para concretar algo que nos gusta y sostenerlo durante el año? Todo depende de la decisión del trabajador para cambiar su conducta personal y laboral. “Cuando estamos verdaderamente decididos a hacer lo que nos gusta, no importa el cómo. La posibilidad de sostenerlo depende directamente de nuestra motivación, de qué tan fieles queremos ser con nosotros mismos y eso que nos gusta”, indica la experta.
El coaching es una opción que nos puede facilitar el establecer metas, buscar alternativas para organizar la agenda de modo de dejar periódicamente un espacio para hacer lo que nos gusta, para disfrutar, para recibir los incalculables beneficios de conectarnos y estar presentes en lo que disfrutamos, finaliza la directora de Latincoaching.
Un cambio de conductas
¿Cómo dedicar tiempo para hacer lo que nos gusta?
Es curioso escuchar que “el tiempo no alcanza o nunca hay tiempo”. Si bien es limitado, las actividades preferidas podrán concretarse con una cuota de organización y, evidentemente, con la decisión de darles un espacio en la agenda cotidiana.

¿Cómo puede contribuir el coaching ?
Puede ayudar a detectar si se está repitiendo un patrón de comportamiento y qué se obtiene de él. También a comprender que no se es víctima de las circunstancias ni del tiempo, sino del resultado de cada una de nuestras acciones o elecciones.
¿Cuáles son los caminos para combatir la rutina?
Si dedica algunos minutos en forma periódica a alguna tarea que le guste, seguramente le servirá de “válvula de escape” y redundará en beneficio de su propia salud, de su estado de ánimo y de la actitud con que viva cada día.

¿Se trata de una decisión personal?
Cada uno sostiene - o no- aquello con lo que se comprometió. Si lo hace, señala Castellanos, ganará en beneficios personales principalmente. Si no lo hace, se empobrece cada vez más como persona, advierte la experta.
¿Qué se puede hacer para no repetir acciones?
Poner el foco en lo que resulta diferente dentro de nuestras acciones cotidianas. Enfocar la mirada hacia la búsqueda de alternativas, posibilidades u opciones. No sirve preguntarse a cada rato por qué hacemos tal o cual cosa. Son excusas.
¿De qué lado uno quiere estar?
Esto dependerá de la conducta o de la actitud que la persona quiera adoptar en su vida cotidiana. “Mientras algunos se la pasan llorando por lo que no pueden hacer, otros están fabricando pañuelos (oportunidades)”, dice Castellanos.








