Cómo volver de vacaciones y no estresarse

Hacer un mal uso del tiempo de la licencia anual puede generar el cansancio muscular y mental con el que los empleados y los gerentes retornan usualmente a la oficina.

OPERATIVO RETORNO. La clave para iniciar el año con el pie derecho es evitar llevar en el portafolio los problemas de arrastre y las preocupaciones presentes.
OPERATIVO RETORNO. La clave para iniciar el año con el pie derecho es evitar llevar en el portafolio los problemas de arrastre y las preocupaciones presentes.
27 Enero 2009

Si bien para muchos profesionales de la psicología el estrés posvacacional no es una enfermedad sino un cuadro anímico propio de la época, es cada vez más frecuente en las personas que al momento de empezar a hacer sus valijas para retornar de sus vacaciones, experimenten esa sensación. Y esto comienza ya a observarse en muchos empleados que deben dejar las playas, las sierras o la tranquilidad de su hogar para volver a la fábrica, empresa o a la oficina.
Los signos son similares al desgano o cansancio provocado por cualquier otro agente estresante. Especialista en Desarrollo y Capacitación de Recursos Humanos, José María Blunda, plantea a LA GACETA tres situaciones que pueden dar origen al estrés posvacacional.
1) Cuando las vacaciones no fueron pensadas y planeadas como un descanso saludable sino "como un escape" a una situación de insatisfacción de base en la actividad laboral previa a las vacaciones. "Observo que muchos trabajadores contribuyen a la aparición del estrés posvacacional debido a que ponen el trabajo como un lugar relacionado sólo con obligaciones y conflictos, sin encontrar en este espacio un lugar para el desarrollo personal y el alcance de logros y metas", indica el experto.
En la actualidad se evidencian cada vez más casos en los que los trabajadores han separado trabajo de placer, dejando a este último reservado a otras actividades: sociales, deportes, etc. "Esta creencia es muy peligrosa; sólo piensen que para la mayoría de nosotros el trabajo será una compañía de al menos el 30% de nuestras vidas (8 horas diarias)", advierte Blunda. Ante este cuadro, dice el especialista, lo importante es reinventar el trabajo para que pueda ser fuente de satisfacción y entusiasmo.
2) Pareciera que la idea de que las vacaciones siempre desestresan es para muchos casos sólo una expresión de anhelo. Por el contrario, para gran parte de los que se toman un respiro obligado, las vacaciones generalmente estresan. De esa manera, el descanso se torna inadecuado y se hace un mal uso el de tiempo de esparcimiento. "Muchas personas, en vez de buscar en las vacaciones un período de descanso o de reposo apuestan por el aturdimiento y a la hiperactividad", explica Blunda. Con la excusa de que hay que disfrutar cada segundo, se llenan de estímulos y evitan las situaciones de relax y descanso, tan necesarias para el cuerpo y la mente. "El resultado no puede ser otro que el estrés", dignostica el experto.
3) Creer que las vacaciones son un período en el que se van a solucionar todos los problemas del año. Cuando volvemos, los conflictos siguen existiendo y hay que gestionar su solución. "Es falsa la expectativa que las vacaciones generarán la mágica solución a conflictos del trabajo o cualquier otra área", indica Blunda. Son muy necesarias y útiles para descansar, "recargar las pilas", reencontrarse con mayores espacios de ocio. "Son esas las reales expectativas y sería injusto creer que servirán para cambiar otras situaciones que dependen de acciones específicas y diferentes", acota.

Medidas para tomar
Ya sea para prevenir o para resolver la aparición del estrés posvacacional es imprescindible tomar ciertos recaudos para no tener, a lo largo del año, la sensación de que no hubo vacaciones. Los especialistas sugieren aplicar algunas de las siguientes acciones:
Cuando se produzca el regreso de las vacaciones, la persona debe tomarse, al menos, 48 horas para emprender una readaptación más saludable a su mundo laboral y cotidiano. Por postergar o disminuir las vacaciones, muchos trabajadores terminan arribando el domingo a última hora, previo al retorno a la oficina. Esto también tiene consecuencias físicas: se le da muy poco tiempo al organismo para la adaptación necesaria.
Otra sugerencia es la de planificar algunos cortes breves en el futuro inmediato. Esto está relacionado con la actitud mental que asume cada persona frente al fin de semana. Por ejemplo, el sábado a la tarde o todo el domingo, uno puede vivirlo como unas minivacaciones, de descanso y de relax.
Tomar durante el año las medidas necesarias para que el trabajo no sea generador de estrés y enfermedad, sino un espacio placentero. Con ese fin, las empresas están empezando a cuidar y trabajar el clima laboral para mejorar la motivación y permitir a sus empleados sentirse más cómodos y relajados en su lugar de trabajo, dice Blunda.
Para algunos analistas, la imprevisible situación económica actual, puede agravar este cuadro debido a que la gente retorna a su trabajo con una dosis grande de incertidumbre. "Este es un tema donde el trabajador y la empresa deben trabajar en conjunto para reducir la ansiedad e incertidumbre, y redoblar los esfuerzos", sugiere Blunda.

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