Los obligaciones financieras marcarán la agenda en 2009
Argentina enfrenta vencimientos por U$S 20.200 millones este año. El Estado debe regularizar: canje de préstamos con los bancos locales, la deuda con el Club de París y la situación de los tenedores de bonos que no aceptaron la propuesta del Ejecutivo nacional en 2005 (holdouts).
En medio de la crisis financiera internacional, el gobierno de Cristina Fernández tendrá que bailar con la más fea y decidir, cuanto antes, el plan a utilizar para dar respuesta a los distintos frentes que el Estado argentino debe regularizar: canje de préstamos con los bancos locales, la deuda con el Club de París y la situación de los holdouts (tenedores de bonos que no entraron en el canje de la deuda en 2005). Es probable que en los tan esperados anuncios, se aproveche para informar sobre la situación en la que quedaron estos dos últimos puntos. Argentina enfrenta vencimientos por unos U$S 20.200 millones en 2009 y prevé contar con recursos por unos U$S 8.300 millones, por lo que deberá buscar en el mercado unos U$S 11.800 millones más.
Desde el Ejecutivo aseguran que los fondos para los pagos están, aunque aún resta saber si se harán nuevas financiaciones y si se lanzarán nuevos bonos en reemplazo de los ya emitidos. A principios del último trimestre de 2008, el Gobierno tenía prácticamente cerrado un acuerdo con bancos locales para reprogramar los vencimientos de préstamos garantizados que operan hasta 2011, pero el estallido de la crisis financiera desarticuló esta posibilidad. Según un informe de “El Cronista”, en el ministerio de Economía negocian contrareloj con un grupo de bancos locales el canje de préstamos garantizados por un nuevo bono a más largo plazo. Esto significaría patear pagos de deuda que operan por U$S 2.800 millones. La operatoria consiste en el canje de los préstamos garantizados que actualmente están en poder de bancos locales (Nación, Ciudad, Galicia, BBVA-Francés, Santander-Río y Macro) por otro bono, que estaría nominado en pesos, con un plazo de entre cinco y siete años. La intención del Gobierno es despejar los vencimientos de estos préstamos, ya que, entre enero y abril, vencen U$S 3.100 millones de estos bonos, creados por el ex ministro de Economía Domingo Cavallo. La principal desventaja de estos papeles es que no tienen liquidez y están en poder sobre todo de bancos, aseguradoras e inversiones que los aceptaron a cambio de bonos en dólares.
El total de préstamos garantizados que están en el mercado es de U$S 14.000 millones: en 2009 vencen U$S 4.500 millones; en 2010, U$S 4.200 millones y en 2011, otros U$S 4.200 millones.
En 2003, con Néstor Kirchner en la presidencia y Roberto Lavagna, como ministro de Economía, se anunció una dura oferta de reestructuración de la deuda incumplida en 2001, en la que reconocía una cuarta parte de las obligaciones financieras. La protesta de los acreedores privados llevó al Gobierno de ese entonces a reconocer los intereses vencidos desde la cesación de pagos. Ante esta situación, distintos grupos de tenedores de bonos emprenden una campaña legal contra el país, exigiendo el reconocimiento de sus títulos, lo que motivó una serie de embargos sobre activos estatales.
Como si esto fuera poco, el juez de la Corte de Distrito de Manhattan, el estadounidense Thomas Griesa falló en favor de un grupo de tenedores de bonos de deuda soberana por U$S 2.232 millones. Un trámite exitoso con aquellos bonistas que no ingresaron al canje de 2005 sería la solución directa ante las medidas adoptadas por la justicia de los Estados Unidos.
Tercero en discordia
“Esta medida trasunta y reafirma la voluntad de pago de la Argentina de sus compromisos internacionales y significa un paso más en la política de desendeudamiento del Estado”. Estas fueron las reflexiones vertidas por la jefa de Estado para anunciar el pago de la deuda al Club de París, por unos U$S 6.800 millones. Los principales acreedores de este grupo son: Alemania, con 30%; Japón, con 25%; Holanda, con 9%; Italia y España, con 8% y Estados Unidos, con 7%. En resumen, 2009 será un año complicado y, en la Rosada apuntan a generar confianza en el mercado de cara a un año complicado en materia financiera.








