EN LA SANGRE. Julián Humarán y Gustavo Páez aseguran que asumieron el folclore de un modo profesional.
Se conoce como yunta al par de bueyes, mulas u otros animales que sirven en la labor del campo o en los acarreos. Gustavo Páez y Julián Humarán, ambos de 31 años, aceptan esta definición para explicar la relación que los une hace nueve años: un par de guitarristas que sirven en la labor del folclore. Y como dúo, La Yunta ha cosechado jugosos frutos a lo largo de esta década.
A semanas de su debut en el festival de Cosquín, los músicos aseguran que el reconocimiento nacional se debe a una vida abocada al sacrificio y a la fe. “Si uno no cree completamente en lo que hace, la gente no creerá en lo que ofrece. Nosotros decidimos incursionar en el folclore de modo profesional y no como un pasatiempo”, dice Gustavo con una sonrisa en la que se confunden la ironía con la mera reflexión.
El dúo espera grabar su tercer disco de estudio con el prestigioso sello discográfico DBN, el mismo de El Chaqueño Palavecino y Jairo, entre otros.
Como muchos otros músicos de la provincia, Páez y Humarán decidieron probar suerte en Buenos Aires a principios de 2000 y desde entonces no les fue nada mal. “El público porteño espera noticias de Tucumán todo el tiempo, y nosotros nos damos cuenta de esto. El simple hecho de difundir nuestros mitos locales, allá en la capital del país, genera una respuesta inmediata; no sólo hablamos de lo que es nuestro sino que buscamos compartirlo con otros”, manifestó Páez.
El año 2008 significó para este par de guitarristas un apartado que no estaba previsto en la agenda y que terminó sorprendiendolos. En noviembre subieron al escenario del Luna Park para celebrar los 10 años del programa televisivo “Sin Estribos” y un mes después se consagraban en las tarimas porteñas de La trastienda. “Cerramos 2008 promocionando nuestro segundo disco en lugares impensados”, añadió.
Un modo de vida
En un país en el que el folclore no encabeza las preferencias musicales de los argentinos, Páez insiste en tomar su guitarra como un verdadero trabajo y asegura que es posible vivir de ello siempre y cuando resbalen por su rostro sangre, sudor y lágrimas.
“La verdad es que sí se puede vivir de lo que hacemos. En realidad se puede sobrevivir (ríe). No es fácil pero si uno se esfuerza y se adentra de lleno lo puede lograr”, comentó. Hace unas semanas el grupo recibió una inesperada llamada telefónica que los dejó atónitos pero que a su vez les mereció un festejo tan anhelado como postergado. “Cuando nos llamaron los organizadores del festival de Cosquín para convocarnos nos pusimos contentísimos. Es inevitable emocionarse y estar subido en un escenario en el que tiempo atrás estuvieron nuestros grandes referentes; nos llena de orgullo”, explicó.
La Yunta tiene previsto tocar por primera vez en el festival de Cosquín en la última noche y sus integrantes lo toman con relativa calma. “Se que a uno le tiemblan las piernas cuando sube al escenario mayor pero nosotros estamos tranquilos”, aseguró Páez.

También Los Arrieros
También el grupo Los Arrieros se presentará en el festival por segunda vez consecutiva. “Participar en el escenario mayor es un orgullo pero lo que más nos importa es la peña que estamos trasladando a Cosquín”, dijo Fabio Dip. “En 2010 Los Arrieros cumplirá 25 años cantando, y poder subir al escenario mayor es algo muy particular. En el Cosquín del año pasado, por ejemplo, ninguno de los artistas tucumanos que subió al escenario mayor se acordó de Los Tucu-Tucu. Nosotros fuimos los únicos en homenajearlos y de esa manera cumplimos, porque fueron un gran referente en nuestra carrera”, concluyó.







