"Los derechos humanos sirven para oponerse a lo inhumano"

Dos abogados y un sacerdote debatieron sobre un tema de actualidad y trascendencia. Guibourg, catedrático de la UBA, instó a ponerles límites a los "caciques". Llamado a combatir lo que atenta contra la dignidad.

MUCHA EXPECTATIVA. Ciuro Caldani y Guibourg (ambos de traje), y Méndez dejaron en claro sus razones. LA GACETA / ANALIA JARAMILLO
MUCHA EXPECTATIVA. Ciuro Caldani y Guibourg (ambos de traje), y Méndez dejaron en claro sus razones. LA GACETA / ANALIA JARAMILLO
12 Octubre 2008

Durante las XXII Jornadas Argentinas de Filosofía Jurídica y Social, celebradas en la Facultad de Derecho de la UNT, el panel que más atención despertó fue aquel en el que se discutió si era posible fundamentar los derechos humanos. Hasta participó un sacerdote: Julio Méndez (Universidad Católica de Salta).
"No sé si son fundamentables, pero me interesa hablar de ellos", aclaró Miguel Angel Ciuro Caldani, catedrático de la Universidad Nacional de Rosario. "Los derechos humanos, a veces, hasta pueden ser instrumentos de opresión, como cuando la burguesía, que los inventó, los utiliza contra ciertas expresiones culturales que, supuestamente, no los respetan", alertó.
El prestigioso docente insistió: "hay una creencia de que son valiosos, y en la Argentina hay una recuperación del discurso de fundamentación de los derechos humanos, pero no estoy seguro de que tengan asidero social más allá de su importación en la Constitución de 1994".

El mero espectáculo
Ciuro Caldani lanzó una advertencia: "la Argentina suele usar normas-espectáculo para engañar a la gente, ya que algunas carecen de fundamentación en la cultura profunda. Por ejemplo, hay que preguntarse hasta qué punto aquello de que ?las cárceles serán sanas y limpias? (artículo 18 de la Constitución nacional), más que no cumplirse en la realidad, es algo que algunos no quieren que se cumpla".
Amén de sus observaciones, el catedrático cerró con un contundente alegato: "vale la pena hablar sobre ellos. Recorrimos un largo camino hasta llegar al reconocimiento de los derechos humanos, y sabemos de lo contradictoria y de lo opresiva que puede ser la ignorancia de ellos".
Enrique Guibourg, profesor de la Universidad de Buenos Aires (UBA), instó a no recurrir a fundamentaciones trascendentes o a palabras cuyo significado no es verificable. "Los derechos humanos sirvieron para bloquear los abusos y los apoyo de todo corazón. Pero, en lugar de buscar salidas metafísicas, lo hagamos con palabras claras para establecer que ?el cacique de turno de la tribu o sus delegados?, más allá de sus interpretaciones ingeniosas, no pueden traspasar ciertos límites. En definitiva, pongamos esas pretensiones político-morales que llamamos derechos humanos como cabeza de nuestras decisiones", aseveró.
Méndez planteó que si todo lo jurídico es humano hay que preguntarse por qué se subraya el carácter de lo humano de estos derechos. "Es para oponerlos a lo inhumano, a aquello que hace imposible y hasta puede poner en peligro la vida, la especie o la dignidad humana, como un exterminio o los propios avances genéticos. No todo da igual para la convivencia", remató.

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