Adelantan la hora y las ansiedades políticas

El último trimestre del año hace que todos empiecen a pensar en lo que pasará en 2009. En el Ejecutivo una reforma está en agenda. En el Judicial, sólo se ven llamas. Por Federico van Mameren - Secretario de Redacción.

12 Octubre 2008

Son más de las 22 del lunes 6 de octubre en el domicilio de Crisóstomo Alvarez al 3.000. Las brasas de la parrilla se desvanecen y los comensales ya devoraron el pollo, las costillas y otros cortes que les pusieron sobre la mesa. El anfitrión ya ha repetido demasiadas veces su preocupación por el terremoto que sacude los cimientos del capitalismo mundial. "Muchachos, no sé cómo vamos a estar a fin de año. Puede haber cambios financieros, económicos y la situación política va a ser muy diferente", les tiró a los ediles peronistas que habían llegado hasta allí para sellar la composición de la mesa de conducción del Concejo Deliberante de la Capital.
El gran ausente era nada menos que el intendente, Domingo Amaya. A la hora de los postres, el hombre sin palabra -y sin firma- se acercó con un helado al ministro del Interior, Osvaldo Jaldo, y al pasarle plato, le dijo: "no es la primera vez que te doy de comer". Las sonrisas se desparramaron en la mesa a partir del chascarrillo de Juan Carlos Mamaní, y fue el momento propicio para que el gobernador confesara -aunque con ambages- su preocupación reeleccionista. "Tengo el compromiso con los legisladores para que ellos sean electos otra vez. Vamos a ver si eso es posible", deslizó desnudando una estrategia que ya está en marcha en el alperovichismo.

Re-reforma
Temerosos de que la Justicia vuelva a darles una paliza y ponga en riesgos la re-reelección hay un trabajo silencioso de los "sijosesistas". Analizan la posibilidad de que el año que viene, luego de los comicios para elegir senadores y diputados, se llame a otra elección para reformar la Constitución. "Así los agarraremos a los opositores sin un peso para hacer una segunda campaña", razonan con la irrefutable certeza de que cuando se está en el poder los fondos públicos son de algunos y no de todos.
La frase del gobernador no les cayó bien a algunos ediles. Si ocurriera la re-reforma para que tenga la re-reelección, los concejales estarían obligados a re-reocupar las mismas bancas y el sueño de llegar a la Legislatura se convertiría en una pesadilla. Los legisladores, especialmente los más veteranos en estas lides políticas, ya le hicieron saber al licenciado -por enfermedad- Roque Alvarez que tantos desgastes y las vergonzosas intervenciones que tuvieron, merecen un resarcimiento.
El sacrificado gobernador habló de su compromiso con los legisladores, pero, sin dudas, esconde un profundo compromiso con su propia re-ambición.
Al asado llegó tarde el ministro Edmundo Jiménez. "Pirincho, vení sentate", fue la orden del general gobernador y se abrió un lugar para el inventor -y propulsor- de la reelección definitiva.
Más tarde todavía llegó Juan Manzur. El "hombre que yo inventé" -como puede llamarlo Alperovich en homenaje al poeta Osvaldo Fasolo- ni siquiera se sumó al debate. Se quedó al costado, en una mesa chiquita, dialogando con sijosesistas desapoderados. Su aparición fue un símbolo que dejó al desnudo -una vez más- su insignificante rol de vicegobernador de esta provincia con ambiciones de ser más.

¿Le darán corte o no?
Los "sijosesistas" tienen previsto llegar a la re-reforma de la Constitución para conseguir la re-reelección. Para ir preparando el camino, analizan que algún legislador amigo diga que se siente afectado y plantee ante la Justicia una acción declarativa de certeza. Con ella se busca disipar la incertidumbre que pudiera haber sobre la interpretación de la cláusula transitoria de la reelección. Es decir alguien dirá que quiere saber si está habilitado para una re-re. De acuerdo con esa respuesta, que seguramente llegará a manos tanto de los vapuleados como de los amigos vocales de la Corte provincial, verán si avanzan con la reforma constitucional.
Del resultado de esa estrategia están pendientes las candidaturas de 2009 -y, obviamente, las de 2011-. Alperovich está seguro de que quiere su re-re. Si se basa en las encuestas, después de él se ubica Amaya, y luego la esposa diputada, Beatriz Rojkés. Muy lejos está "el hombre que él inventó". Por eso, hasta tanto se definan los artilugios jurídicos, hay un silencioso operativo en marcha para que Amaya empiece a bajar algunos escalones. Nadie se va a sorprender si el intendente de la Capital empieza a encontrar algunas piedras en su camino. A la espera de la confección de las listas del año que viene están Stella Maris Córdoba, a quien el gobernador no banca, y José López, el secretario de Obras Públicas de la Nación, a quien Alperovich quiere pagar los favores recibidos desde esa repartición nacional.

El infierno tan temido
En el asado la situación de la Justicia no fue un problema que se volcó sobre la mesa.
Sin embargo, cuando el gobernador dijo que a fin de año todo será distinto tal vez incluía tácitamente el grave momento de los Tribunales locales.
En los próximos días otros cuatro magistrados presentarían sus dimisiones para convertirse en nuevos jubilados. Si se proyecta la situación hacia fin de año, todo será peor. En esa época del año les entra el apuro a los abogados que quieren resultados para pasar la feria de enero. Seguro habrá cientos de retardos de justicia. Los letrados elevarán sus quejas en vano. Si a esto se suma que a más de un magistrado le cuesta cumplir los horarios, las demoras serán cada vez mayores y la falta de sentencias convertirá la Justicia en un infierno incontrolable.
El Poder Ejecutivo, hasta ahora, ha fomentado este descalabro. Ya sea suspendiendo las jubilaciones hasta tanto haya paz o sentándose a dialogar con el Poder Judicial deberá hallar una solución antes de que sea tarde.
El país adelanta la hora y la crisis acelera el pulso de las ambiciones en desmedro de la mesura institucional.

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