Cómo piensa el próximo jefe del Palacio de Hacienda

El futuro joven ministro planteó dos temas salientes en su libro "Sin Atajos": controlar la inflación y garantizar inversiones en el país.

26 Noviembre 2007
Martín Lousteau tuvo una carrera vertiginosa, según cuentan sus allegados, de la mano de otros economistas de fuste y de inteligencia. Una particularidad es que dos de sus mentores, con quienes trabajó, son opositores al kirchnerismo: Alfonso Prat Gay y Javier González Fraga.

El primero se mostró en la campaña presidencial al lado de Elisa Carrió y fue presentado como el hombre que ocuparía el Ministerio de Economía, en caso de que Carrió llegara a la presidencia. González Fraga, en tanto, iba a cumplir el mismo papel, pero si el elegido era Roberto Lavagna. Lousteau trabajó con Prat Gay en el Banco Central y con González Fraga escribió el libro "Sin Atajos".

Lousteau es licenciado en Economía (se recibió con honores en la Universidad de San Andrés) y MSc in Economics (London School of Economics and Political Sciences). Fue, además, jefe de Gabinete del Ministerio de la Producción de Buenos ires y coordinador del equipo de economía del Grupo Unidos del Sud. Fue asesor del BCRA y actualmente dirige el Banco Provincia de Buenos Aires. Tiene 35 años.

Sus pensamientos en 203 páginas
"Varias generaciones argentinas vivieron con la sensación de estar participando en la gestación de un gran país (?). Hoy, ya en el Siglo XXI y con el 40% de los habitantes y seis de cada diez menores de 18 años en situación de pobreza, deberíamos padecer un grado de disociación fuerte con la realidad para no dudar de ese supuesto destino de prosperidad manifiesta". Así empieza el Capítulo 1 del libro "Sin Atajos" que en 2005 escribió Lousteau, junto al economista Javier González Fraga. Fue el segundo libro del futuro ministro. El primero, en noviembre de 2003, fue "Hacia un federalismo solidario", que contó con el prólogo de Alfonso Prat Gay, que a comienzos de ese año había abandonado la presidencia del Banco Central, donde tuvo como asesor al propio Lousteau.

En "Sin atajos", González Fraga y Lousteau plantearon que las recurrentes euforias que vivió el país estuvieron basadas en la fe ciega en su riqueza. E interpretaron el pensamiento subyacente a esa fantasía popular bajo la forma de una pregunta: "¿Para qué recorrer los caminos lentos y esforzados de los países que han alcanzado el desarrollo, si es posible tomar un atajo?".

En ese libro, se plantea que que para alcanzar el desarrollo sostenible sólo hacen falta tasas de interés bajas y tipos de cambio competitivos que alienten el trabajo productivo. Allí habla de la "insana certidumbre cambiaria" que favorece los movimientos especulativos de capitales.

El futuro ministro sostiene que descree de la "mano invisible del mercado" como ordenadora del mercado. "Los países serios, donde los economistas tienen un rol más humilde y concreto, aplican políticas industriales activas, procurando estimular y facilitar el surgimiento y crecimiento de los sectores con un potencial real, con capacidad de ser competitivos en una economía abierta".
u los economistas dedican un capítulo entero del libro -el cinco- para describir que los tres principales riesgos para la economía son la inflación, el FMI y la energía. Justamente tres temas pendientes que deberá resolver Lousteau. Como recomendación, alega que es necesario que haya un Estado fuerte y eficaz para hacer frente a los problemas cíclicos que presenta la economía argentina.

Como conclusión, los autores plantean que la volatilidad de la economía argentina es el peor mal que sufre. Y llaman a la configuración de un plan de largo plazo para evitar que haya un ciclo de crecimiento, seguido de otro con caídas abruptas. LA GACETA ©

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios