11 Noviembre 2007 Seguir en 
En octubre de 2002, hace más de cinco años, Francisco Mezzadri, titular del Estudio Francisco Mezzadri y Asociados, especializado en Economía y Energía, anticipaba que un incremento sostenido de sólo 5% anual de la demanda de energía eléctrica ocasionaría problemas de abastecimiento a fines del 2003 o principios de 2004. Por esa razón -decía el experto-, "aquellos que tienen que decidir sobre tarifas, regulaciones y pasivos de las empresas tienen que tomar conciencia de cuál es el verdadero problema".
Hoy, Mezzadri asegura que la Argentina se enfrenta "a una situación de insuficiencia energética muy fuerte, que es muy complicado de arreglar. Debería incrementarse el precio de la electricidad pero ¿cómo hago para aumentar cuando no sé si el mes que viene voy a poder responder con el abastecimiento?".
El especialista considera que la Argentina debería subsidiar el ingreso de tecnologías para lograr nuevas fuentes de energía. "Tarde o temprano en el proceso de creatividad vienen tecnologías caras, o sea que ya no se tendrá que subsidiar el uso del gasoil porque alguien no invirtió; se van a tener que subsidiar tecnologías nuevas que son muy caras y que seguramente deberán ser subvencionadas antes de que tengan viabilidad comercial", remarcó. Asegura que en el mundo están cambiando las cosas. "Habrá un gas prioritario para uso industrial, con lo cual tendrá que aparecer otro tipo de elementos combustibles, es decir la creatividad puesta a prueba; y todo eso se logra si hay un régimen económico de energía claro, no como el que hay o el que se deshizo ahora. El futuro de Argentina es muy complicado porque todo depende de una voluntad y no hay conocimiento de lo que es el problema energético", sentenció.
El ex timonel de CMS dijo que de mantenerse los niveles de crecimiento de la Argentina hacia 2009, el déficit energético llegaría 6.600 megavatios. Consideró que en 2008 los problemas de abastecimiento serán más graves que este año. "Son necesarias inversiones en serio, pero ¿quién invierte". Si para invertir se debe hacer el proyecto, llevarlo al ministerio, te tienen que aprobar los costos y después finalmente pasa al despacho del ministro de Planificación que es el que determina cuál es la tasa implícita de retribución al capital... Acá lo que se necesitan son inversiones de 1.000 megavatios por año, no de 100 megavatios para la foto", apuntó.
Según Mezzadri, cuando se renovó el parque energético de la Argentina, en ocho años se construyeron 6.000 megavatios a riesgo privado en ciclo combinado, se terminó Pichi Picún Leufú a riesgo privado. El grueso de la inversión hasta 2001 fue a riesgo privado, pero del tipo que llegaron y pusieron U$S 700 millones sin mendigarle nada al Gobierno", recordó. "Acá, para invertir 100 megavatios hay que estar en buenas condiciones de hablar con el Gobierno cuando estamos hablando de una potencia que no es nada, no son más que 100 megavatios", añadió.
- El Gobierno intenta permanentemente tratar de minimizar la crisis energética. ¿Cuál es el diagnóstico real sobre esta situación?
- En la medida de que haya temperaturas extremas, el problema energético de la Argentina es complicado, porque el sistema está sufriendo inconvenientes de tipo estructural. Y desde ese punto de vista, no hubo progresos. Seguimos teniendo un problema de insuficiencia de provisión de gas en el país y de generación eléctrica. Cuando se combinan ambos problemas se producen situaciones de potencial desabastecimiento, que en la medida de que las temperaturas son extremas, de potencial pasa a ser efectivo; depende de la zona.
- ¿El problema se potencia por la incorporación de nueva tecnología de refrigeración en los hogares argentinos?
- Claro; las familias han seguido un poco la indicación del mercado. Al tener precios de la energía sumamente bajos, y con los avances tecnológicos que dieron la posibilidad de tener equipamientos, es lógico que la gente busque precaverse de situaciones de temperaturas extremas. El problema en definitiva no es que las familias tengan esos aparatos, sino no procurar que la estructura energética del país pueda satisfacer demandas más elevadas. No es la primera vez que estamos con temperaturas extremas: en los años 97 y 98 hubo problemas de sequía, y el país ni lo notó siquiera, porque estábamos con una dotación energética estructuralmente muy buena. Eso se fue agotando con el crecimiento, porque no se acompañó con la inversión, entonces hoy estamos sufriendo las consecuencias de haber desatendido los incentivos a la inversión.
- ¿Los argentinos debemos estar pendientes del nivel de lluvias en la zona de los grandes embalses para conocer el nivel de la crisis energética del verano?
- Fundamentalmente, el nivel de los embalses no depende tanto de las lluvias del verano, sino de la acumulación de nieve durante el invierno en los grandes picos, que los abastecen. Esa acumulación de nieve no ha sido extraordinaria, así que habrá que ver cómo se manifiesta ahora el deshielo. Obviamente, si llueve en verano, algo más ayudará, pero en verdad alguna de las represas están pasando por situaciones de niveles muy bajos de agua, porque se la usó mucho este año, en una temporada de hidrología más bien seca, lo que es normal cada ciertos períodos.
- Hasta ahora, el usuario residencial miraba casi de reojo la crisis energética, que afectaba principalmente a las grandes empresas. ¿Llegó el momento de que la población tome conciencia y trate de generar algún tipo de ahorro en el consumo?
- Creo que sería lo más racional. Lo importante sería que el Gobierno nacional tome decisiones, como se tomaron en Brasil en época de sequía: una fue generar un ahorro muy fuerte de energía en la población, dependiendo de los consumos de la gente, ya que no se le puede pedir restricciones a alguien que demanda muy poco. En Brasil, en 2001, cuando se enfrentaron a un problema de sequía, las demandas "pico" cayeron un 20%, y el promedio para el año fue una caída del 8%. Eso significa muchos millones de dólares de ahorro de inversión en horas-máquina, y alivia la situación. Pero para eso hay que estar dispuestos a tomar medidas que, al menos por ahora, el Gobierno argentino las juzga no convenientes políticamente.
- ¿Cree que el Gobierno está encarando el problema como debe ser, o piensa que se necesita una acción política y de recursos más firme?
- En lo que hace a la gestión que vence el 10 de diciembre, lo hecho está hecho y creo que ha conducido a resultados energéticos no convenientes para el país. Ahora, qué hará el próximo Gobierno, no lo sé, porque no hubo anuncios al respecto.
Hoy, Mezzadri asegura que la Argentina se enfrenta "a una situación de insuficiencia energética muy fuerte, que es muy complicado de arreglar. Debería incrementarse el precio de la electricidad pero ¿cómo hago para aumentar cuando no sé si el mes que viene voy a poder responder con el abastecimiento?".
El especialista considera que la Argentina debería subsidiar el ingreso de tecnologías para lograr nuevas fuentes de energía. "Tarde o temprano en el proceso de creatividad vienen tecnologías caras, o sea que ya no se tendrá que subsidiar el uso del gasoil porque alguien no invirtió; se van a tener que subsidiar tecnologías nuevas que son muy caras y que seguramente deberán ser subvencionadas antes de que tengan viabilidad comercial", remarcó. Asegura que en el mundo están cambiando las cosas. "Habrá un gas prioritario para uso industrial, con lo cual tendrá que aparecer otro tipo de elementos combustibles, es decir la creatividad puesta a prueba; y todo eso se logra si hay un régimen económico de energía claro, no como el que hay o el que se deshizo ahora. El futuro de Argentina es muy complicado porque todo depende de una voluntad y no hay conocimiento de lo que es el problema energético", sentenció.
El ex timonel de CMS dijo que de mantenerse los niveles de crecimiento de la Argentina hacia 2009, el déficit energético llegaría 6.600 megavatios. Consideró que en 2008 los problemas de abastecimiento serán más graves que este año. "Son necesarias inversiones en serio, pero ¿quién invierte". Si para invertir se debe hacer el proyecto, llevarlo al ministerio, te tienen que aprobar los costos y después finalmente pasa al despacho del ministro de Planificación que es el que determina cuál es la tasa implícita de retribución al capital... Acá lo que se necesitan son inversiones de 1.000 megavatios por año, no de 100 megavatios para la foto", apuntó.
Según Mezzadri, cuando se renovó el parque energético de la Argentina, en ocho años se construyeron 6.000 megavatios a riesgo privado en ciclo combinado, se terminó Pichi Picún Leufú a riesgo privado. El grueso de la inversión hasta 2001 fue a riesgo privado, pero del tipo que llegaron y pusieron U$S 700 millones sin mendigarle nada al Gobierno", recordó. "Acá, para invertir 100 megavatios hay que estar en buenas condiciones de hablar con el Gobierno cuando estamos hablando de una potencia que no es nada, no son más que 100 megavatios", añadió.
- El Gobierno intenta permanentemente tratar de minimizar la crisis energética. ¿Cuál es el diagnóstico real sobre esta situación?
- En la medida de que haya temperaturas extremas, el problema energético de la Argentina es complicado, porque el sistema está sufriendo inconvenientes de tipo estructural. Y desde ese punto de vista, no hubo progresos. Seguimos teniendo un problema de insuficiencia de provisión de gas en el país y de generación eléctrica. Cuando se combinan ambos problemas se producen situaciones de potencial desabastecimiento, que en la medida de que las temperaturas son extremas, de potencial pasa a ser efectivo; depende de la zona.
- ¿El problema se potencia por la incorporación de nueva tecnología de refrigeración en los hogares argentinos?
- Claro; las familias han seguido un poco la indicación del mercado. Al tener precios de la energía sumamente bajos, y con los avances tecnológicos que dieron la posibilidad de tener equipamientos, es lógico que la gente busque precaverse de situaciones de temperaturas extremas. El problema en definitiva no es que las familias tengan esos aparatos, sino no procurar que la estructura energética del país pueda satisfacer demandas más elevadas. No es la primera vez que estamos con temperaturas extremas: en los años 97 y 98 hubo problemas de sequía, y el país ni lo notó siquiera, porque estábamos con una dotación energética estructuralmente muy buena. Eso se fue agotando con el crecimiento, porque no se acompañó con la inversión, entonces hoy estamos sufriendo las consecuencias de haber desatendido los incentivos a la inversión.
- ¿Los argentinos debemos estar pendientes del nivel de lluvias en la zona de los grandes embalses para conocer el nivel de la crisis energética del verano?
- Fundamentalmente, el nivel de los embalses no depende tanto de las lluvias del verano, sino de la acumulación de nieve durante el invierno en los grandes picos, que los abastecen. Esa acumulación de nieve no ha sido extraordinaria, así que habrá que ver cómo se manifiesta ahora el deshielo. Obviamente, si llueve en verano, algo más ayudará, pero en verdad alguna de las represas están pasando por situaciones de niveles muy bajos de agua, porque se la usó mucho este año, en una temporada de hidrología más bien seca, lo que es normal cada ciertos períodos.
- Hasta ahora, el usuario residencial miraba casi de reojo la crisis energética, que afectaba principalmente a las grandes empresas. ¿Llegó el momento de que la población tome conciencia y trate de generar algún tipo de ahorro en el consumo?
- Creo que sería lo más racional. Lo importante sería que el Gobierno nacional tome decisiones, como se tomaron en Brasil en época de sequía: una fue generar un ahorro muy fuerte de energía en la población, dependiendo de los consumos de la gente, ya que no se le puede pedir restricciones a alguien que demanda muy poco. En Brasil, en 2001, cuando se enfrentaron a un problema de sequía, las demandas "pico" cayeron un 20%, y el promedio para el año fue una caída del 8%. Eso significa muchos millones de dólares de ahorro de inversión en horas-máquina, y alivia la situación. Pero para eso hay que estar dispuestos a tomar medidas que, al menos por ahora, el Gobierno argentino las juzga no convenientes políticamente.
- ¿Cree que el Gobierno está encarando el problema como debe ser, o piensa que se necesita una acción política y de recursos más firme?
- En lo que hace a la gestión que vence el 10 de diciembre, lo hecho está hecho y creo que ha conducido a resultados energéticos no convenientes para el país. Ahora, qué hará el próximo Gobierno, no lo sé, porque no hubo anuncios al respecto.







