11 Noviembre 2007 Seguir en 
El miércoles 31 de octubre, la Reserva Federal decidió bajar nuevamente la Federal Fund Rate un cuarto de punto porcentual, a 4,50%, luego de haberlo hecho en medio punto en la reunión del 18 de septiembre. Esto revela su prioridad por mantener el nivel de actividad creciendo lo más posible y preservar los mercados de activos financieros de una caída. Por supuesto, esta decisión tiene un costo y es la pérdida de valor del dólar. Es decir, serán los tenedores de esta moneda los que pagarán el costo que se quiere evitar a la economía estadounidense y a los mercados.
Sin embargo, el Banco Central Europeo decidió no hacer lo mismo en su reunión del 8 de noviembre. Esto no es de extrañar, ya que el problema es que el euro ha estado cayendo y no subiendo. Simplemente, observamos que aumenta contra el dólar, porque este último se está desbarrancando.
Esta depreciación de la moneda única europea ha acelerado el nivel de inflación en los últimos dos meses, superando en setiembre el techo fijado por el BCE (2% anual) e incrementándose a 2,6% en octubre. Por lo tanto, no es de extrañar que la autoridad monetaria esté preocupada; ya que el aumento de la suba de precios continuará mientras el euro siga perdiendo valor, más allá de que lo gane contra el dólar que se desbarranca.
El BCE nace de la unión de 11 banco centrales de Europa. A partir del segundo trimestre de 2005, el euro empezó a depreciarse debido a los problemas que enfrentó la aprobación de la Constitución de la Unión Europea y otros problemas políticos en dicho continente. Ante esto, la inmediata reacción del BCE fue defender el valor de su moneda y ajustar la política monetaria, subiendo sus tasas de interés desde un 2% hasta el 4% actual.
Cuando se produjeron las recientes turbulencias internacionales, la decisión pasó por salir a sostener al sistema financiero inyectándole puntualmente liquidez. De esta forma, los ajustes económicos y de los mercados que debieran darse no se verían agravados por una debacle de la banca. Por otro lado, decidieron hacer un descanso en el proceso de ajuste monetario, que ya no se justifica. Por ello, no es difícil prever que la tasa volverá a subir un cuarto de punto porcentual y que, a más tardar a fines del primer trimestre de de 2008, la veremos en 4,50%. Este proceso continuará hasta que veamos, por ejemplo, que una onza de oro se acerca a un valor de 450 euros.
En contrapartida, la Reserva Federal se encontrará con que la inflación doméstica se acelerará y pronto superará el 3% anual. En ese momento, seguramente actuará como lo hizo Alan Greenspan, tantas veces durante su larga presidencia y por última vez a partir de 2004. Cuando empezó a aumentar la inflación comenzó a subir lentamente la tasa de interés. Alza que terminó en junio de 2006 en 5,25% desde el inicial 1%. Sin embargo, este gradualismo nos llevó a ver una inflación que se aproximaba peligrosamente al 5% durante el año 2005. Hubo que esperar más de dos años para que la suba de precios interanual volviera a ubicarse por debajo de 3%. Hasta ahora Ben Bernanke ha demostrado que es un digno seguidor de su antecesor. Por lo tanto, con qué moneda se queda como reserva de valor (para ahorrar), ¿con el dólar o el euro?
La elección que acaba de hacer, pronto no será muy original. Entonces, ganará cada vez más terreno en las carteras la moneda europea, desplazando a la estadounidense. Esto profundizará la depreciación del dólar. Según cuán fuerte sea la caída de su demanda, será la magnitud de las turbulencias internacionales que se generarán entrado el año 2008. Pero eso, es otra historia. (Especial para LA GACETA)
Sin embargo, el Banco Central Europeo decidió no hacer lo mismo en su reunión del 8 de noviembre. Esto no es de extrañar, ya que el problema es que el euro ha estado cayendo y no subiendo. Simplemente, observamos que aumenta contra el dólar, porque este último se está desbarrancando.
Esta depreciación de la moneda única europea ha acelerado el nivel de inflación en los últimos dos meses, superando en setiembre el techo fijado por el BCE (2% anual) e incrementándose a 2,6% en octubre. Por lo tanto, no es de extrañar que la autoridad monetaria esté preocupada; ya que el aumento de la suba de precios continuará mientras el euro siga perdiendo valor, más allá de que lo gane contra el dólar que se desbarranca.
El BCE nace de la unión de 11 banco centrales de Europa. A partir del segundo trimestre de 2005, el euro empezó a depreciarse debido a los problemas que enfrentó la aprobación de la Constitución de la Unión Europea y otros problemas políticos en dicho continente. Ante esto, la inmediata reacción del BCE fue defender el valor de su moneda y ajustar la política monetaria, subiendo sus tasas de interés desde un 2% hasta el 4% actual.
Cuando se produjeron las recientes turbulencias internacionales, la decisión pasó por salir a sostener al sistema financiero inyectándole puntualmente liquidez. De esta forma, los ajustes económicos y de los mercados que debieran darse no se verían agravados por una debacle de la banca. Por otro lado, decidieron hacer un descanso en el proceso de ajuste monetario, que ya no se justifica. Por ello, no es difícil prever que la tasa volverá a subir un cuarto de punto porcentual y que, a más tardar a fines del primer trimestre de de 2008, la veremos en 4,50%. Este proceso continuará hasta que veamos, por ejemplo, que una onza de oro se acerca a un valor de 450 euros.
En contrapartida, la Reserva Federal se encontrará con que la inflación doméstica se acelerará y pronto superará el 3% anual. En ese momento, seguramente actuará como lo hizo Alan Greenspan, tantas veces durante su larga presidencia y por última vez a partir de 2004. Cuando empezó a aumentar la inflación comenzó a subir lentamente la tasa de interés. Alza que terminó en junio de 2006 en 5,25% desde el inicial 1%. Sin embargo, este gradualismo nos llevó a ver una inflación que se aproximaba peligrosamente al 5% durante el año 2005. Hubo que esperar más de dos años para que la suba de precios interanual volviera a ubicarse por debajo de 3%. Hasta ahora Ben Bernanke ha demostrado que es un digno seguidor de su antecesor. Por lo tanto, con qué moneda se queda como reserva de valor (para ahorrar), ¿con el dólar o el euro?
La elección que acaba de hacer, pronto no será muy original. Entonces, ganará cada vez más terreno en las carteras la moneda europea, desplazando a la estadounidense. Esto profundizará la depreciación del dólar. Según cuán fuerte sea la caída de su demanda, será la magnitud de las turbulencias internacionales que se generarán entrado el año 2008. Pero eso, es otra historia. (Especial para LA GACETA)
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