Negocios y glamour

 LA GACETA / ENRIQUE GALINDEZ
LA GACETA / ENRIQUE GALINDEZ
27 Octubre 2007
UNOS 400 INVITADOS participaron entusiastas del agasajo que ofreció el jueves a la noche, el presidente de Banco Macro, Jorge Brito (foto), en el salón de fiesta “Florentina”. En la soberbia casona ubicada al pie del cerro San Javier, en Yerba Buena, el banquero (también controla el Banco Tucumán) se propuso anticipar las celebraciones de fin de año, junto a los principales clientes del banco y a invitados especiales. Esa noche se concentró allí una gran mayoría de los hombres de negocio de Tucumán. Brito acababa de llegar de Mendoza.

EL PRESIDENTE del Macro -junto a su hijo Jorge Pablo Brito, que se desempeña como director de la entidad-  se encargó personalmente de recibir a sus invitados. A todos los saludó como quien los conoce de primera mano; satisfecho de la convocatoria. Azucareros, citricultores, comerciantes, transportistas de carga, ejecutivos de empresas, profesionales, funcionarios y legisladores sobresalían entre los asistentes. Es la tercera vez que el  Macro organiza este tipo de demostraciones desde que arribó aquí, tras las compra del  Empresario y del Banco del Tucumán, a fines de 2005.

LA CORDIALIDAD del anfitrión se transformó en efusividad cuando arribaron al lugar el gobernador, José Alperovich, y el futuro vicegobernador, Juan Manzur. Brito y Alperovich se fundieron en un largo abrazo y juntos ingresaron al sitio principal de la recepción, con la mejor sonrisa. Ya estaba allí el ministro de Economía, Jorge Jimenez, entre otros. El jefe del PE, que estuvo una media hora en la reunión, aprovechó el ágape para darse un baño de multitud con los empresarios que buscaron su saludo y reconocimiento.

LAS ELECCIONES y sus probables resultados acapararon gran parte de las charlas y del interés de los asistentes. El gobernador anticipó que iba a esperar los resultados en la Casa de Gobierno, y por supuesto, dió por descontado el triunfo del oficialismo. Los diálogos informales mostraron también que ese ámbito era poco propicio para Cristina Fernández de Kirchner: muchos de los consultados relataron que se debatían entre dar un voto de convicción y otro de necesidad, y que la decisión la tomarían prácticamente en el cuarto oscuro.

EL COCTEL fue una muestra de glamour y organización. Mesas bien servidas (canapés, pavo, piernas de cerdo, jamones, brochettes calientes, mesas de queso, entre otras delicadeses, junto a vinos de alta gama y champagne), sobresalían en un escenario de distinción, mujeres elegantes y cordialidad.

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