28 Octubre 2007 Seguir en 
El economista Dante Sica está seguro de que, si el Gobierno toma las decisiones correctas, la Argentina puede quebrar el estigma histórico de pasar de un ciclo económico de fuerte crecimiento a otro con caídas estrepitosas en su crecimiento.
- ¿El año electoral afectó el clima de negocios en la Argentina?
- Desde el punto de vista de la economía real, las oportunidades de negocios este año no variaron con respecto a los años anteriores. La Argentina continúa teniendo opciones muy interesantes en todas aquellas áreas que tienen que ver con el procesamiento y manufactura de recursos naturales, que acompañan un poco también la tendencia internacional. Tiene buenas perspectivas en todo lo que tiene que ver con el agro business, minería (que está atrayendo muchas inversiones al país, porque tiene una buena ley de promoción) y el turismo, que con este tipo de cambio llevó a la Argentina a que se posicione muy bien en lo que son los estándares a nivel mundial. Todo esto permite que, además de la demanda interna, que motoriza las actividades productivas, hay sectores en los cuales el país no cambió su panorama. Esto es lo que hace a las oportunidades de negocios. En cuanto al clima, siempre en los momentos electorales las inversiones se retardan un poco, porque los inversores generan una pausa para observar el resultado y cuáles serán las reglas de juego. Este año se puede decir que aquellas inversiones más estratégicas se demoraron para saber cómo va a enfrentar la nueva administración los problemas que existen en la economía argentina.
- ¿El mercado espera que haya medidas correctivas en la economía tras las elecciones?
- El mercado está descontando dos o tres medidas que el Gobierno dio señales de que las va a modificar. Una, que es muy importante desde el punto de vista de la captación de inversión externa directa, es tratar de dar una solución definitiva al default de la deuda. El único país en el que el default no está terminado es la Argentina. El hecho de que esté dando señales de la recomposición de la deuda con el Club del País una señal de que puede haber alguna solución para los bonistas que no aceptaron el canje de la deuda es una cuestión que puede mejorar bastente el clima de inversión externo. Otra cuestión es el marco de recomposición tarifaria. La señal de que habrá una modificación de esto, aunque sea gradual, durante los próximos años, es alentadora también para las inversiones externas y para los operadores nacionales que están trabajando en el sector. Una señal más que está mostrando el Gobierno es que el año próximo va a disminuir la tasa de crecimiento del gasto público. No es malo que crezca el gasto, pero si aumenta al mismo nivel que los ingresos, al menos, puede darle un poco más de respiro a la actividad privada y no generar tanta presión inflacionaria.
- Si el Gobierno toma estas medidas, ¿se puede decir que el horizonte es relativamente promisorio?
- Si se toman estas medidas y el Gobierno disipa la niebla que se está generando, los inversores pueden mirar con un poco más de confianza el mediano plazo.
- ¿Cuál es la principal dificultad que observa en el plan económico del Gobierno?
- Vamos hacia una economía que no tendrá los avatares de las crisis de los 90. Entraremos en un proceso donde los problemas de crecimiento y distribución del ingreso van a estar un poco más exacerbados. Ahí lo principal es que viene un punto de inflexión para algunos instrumentos de política económica, ya que actualmente todavía responde a los lineamientos de lo que fue la época de la Convertibilidad: era una política económica que intentaba dar respuesta a los problemas que generaba ese plan. La próxima administración va a tener el desafío de generar una política económica que no sólo dé respuestas a estos temas que tienen que ver con los problemas de crecimiento y distribución, sino también una mirada de hacia dónde va el mundo.
- ¿Qué hará la industria nacional ante este panorama, con su capacidad de producción casi al máximo?
- Ahí hay otro punto de inflexión, porque hay muchos sectores y empresas que tendrán que tomar decisiones fuertes de inversión, no sólo de aumento de capacidad, sino también de mejora de la productividad, como para poder enfrentar a un mundo mucho más exigente. En esto es donde se comienza a ver que el Gobierno debe comenzar a acompañar al sector privado e ir diseñando instrumentos para este efecto.
- ¿Se puede pensar bajo estos parámetros que es posible salir del ciclo histórico argentino, de un par de años de crecimiento y otros tantos de fuerte caída de la economía?
- Hoy están dadas todas las condiciones para poder enfrentar un ciclo de crecimiento mucho más estable. Quizás las señales que da el Gobierno, de entender los cambios que está dando el mercado, puedan hacer que en vez de pasar de hacer crecer una economía del 5% o el 6% vayamos a un crecimiento más mediocre. Pero no veo una crisis como la de los 90, que pasamos de crecer el 5% un año al -2% el siguiente. Vamos a enfrentar más problemas de cambios que tienen que ver con la implementación de un paquete de medidas que pueda establecer o acomodar la economía en un sendero de crecimiento estable y más alto. Si seguimos sin entender esas señales, seguramente el país va a crecer a tasas mucho más mediocres y con mayores presiones internas.
- ¿El año electoral afectó el clima de negocios en la Argentina?
- Desde el punto de vista de la economía real, las oportunidades de negocios este año no variaron con respecto a los años anteriores. La Argentina continúa teniendo opciones muy interesantes en todas aquellas áreas que tienen que ver con el procesamiento y manufactura de recursos naturales, que acompañan un poco también la tendencia internacional. Tiene buenas perspectivas en todo lo que tiene que ver con el agro business, minería (que está atrayendo muchas inversiones al país, porque tiene una buena ley de promoción) y el turismo, que con este tipo de cambio llevó a la Argentina a que se posicione muy bien en lo que son los estándares a nivel mundial. Todo esto permite que, además de la demanda interna, que motoriza las actividades productivas, hay sectores en los cuales el país no cambió su panorama. Esto es lo que hace a las oportunidades de negocios. En cuanto al clima, siempre en los momentos electorales las inversiones se retardan un poco, porque los inversores generan una pausa para observar el resultado y cuáles serán las reglas de juego. Este año se puede decir que aquellas inversiones más estratégicas se demoraron para saber cómo va a enfrentar la nueva administración los problemas que existen en la economía argentina.
- ¿El mercado espera que haya medidas correctivas en la economía tras las elecciones?
- El mercado está descontando dos o tres medidas que el Gobierno dio señales de que las va a modificar. Una, que es muy importante desde el punto de vista de la captación de inversión externa directa, es tratar de dar una solución definitiva al default de la deuda. El único país en el que el default no está terminado es la Argentina. El hecho de que esté dando señales de la recomposición de la deuda con el Club del País una señal de que puede haber alguna solución para los bonistas que no aceptaron el canje de la deuda es una cuestión que puede mejorar bastente el clima de inversión externo. Otra cuestión es el marco de recomposición tarifaria. La señal de que habrá una modificación de esto, aunque sea gradual, durante los próximos años, es alentadora también para las inversiones externas y para los operadores nacionales que están trabajando en el sector. Una señal más que está mostrando el Gobierno es que el año próximo va a disminuir la tasa de crecimiento del gasto público. No es malo que crezca el gasto, pero si aumenta al mismo nivel que los ingresos, al menos, puede darle un poco más de respiro a la actividad privada y no generar tanta presión inflacionaria.
- Si el Gobierno toma estas medidas, ¿se puede decir que el horizonte es relativamente promisorio?
- Si se toman estas medidas y el Gobierno disipa la niebla que se está generando, los inversores pueden mirar con un poco más de confianza el mediano plazo.
- ¿Cuál es la principal dificultad que observa en el plan económico del Gobierno?
- Vamos hacia una economía que no tendrá los avatares de las crisis de los 90. Entraremos en un proceso donde los problemas de crecimiento y distribución del ingreso van a estar un poco más exacerbados. Ahí lo principal es que viene un punto de inflexión para algunos instrumentos de política económica, ya que actualmente todavía responde a los lineamientos de lo que fue la época de la Convertibilidad: era una política económica que intentaba dar respuesta a los problemas que generaba ese plan. La próxima administración va a tener el desafío de generar una política económica que no sólo dé respuestas a estos temas que tienen que ver con los problemas de crecimiento y distribución, sino también una mirada de hacia dónde va el mundo.
- ¿Qué hará la industria nacional ante este panorama, con su capacidad de producción casi al máximo?
- Ahí hay otro punto de inflexión, porque hay muchos sectores y empresas que tendrán que tomar decisiones fuertes de inversión, no sólo de aumento de capacidad, sino también de mejora de la productividad, como para poder enfrentar a un mundo mucho más exigente. En esto es donde se comienza a ver que el Gobierno debe comenzar a acompañar al sector privado e ir diseñando instrumentos para este efecto.
- ¿Se puede pensar bajo estos parámetros que es posible salir del ciclo histórico argentino, de un par de años de crecimiento y otros tantos de fuerte caída de la economía?
- Hoy están dadas todas las condiciones para poder enfrentar un ciclo de crecimiento mucho más estable. Quizás las señales que da el Gobierno, de entender los cambios que está dando el mercado, puedan hacer que en vez de pasar de hacer crecer una economía del 5% o el 6% vayamos a un crecimiento más mediocre. Pero no veo una crisis como la de los 90, que pasamos de crecer el 5% un año al -2% el siguiente. Vamos a enfrentar más problemas de cambios que tienen que ver con la implementación de un paquete de medidas que pueda establecer o acomodar la economía en un sendero de crecimiento estable y más alto. Si seguimos sin entender esas señales, seguramente el país va a crecer a tasas mucho más mediocres y con mayores presiones internas.







