"La Argentina debe salir al exterior a atraer más inversiones"

El economista Eugenio Tigani afirma que una de las materias pendientes que tiene el país está en la captación de recursos extranjeros. Cuestionó a sus colegas que critican el actual plan económico.

17 Junio 2007
El economista Eugenio Pablo Tigani está convencido de que uno de los grandes problemas que tiene la Argentina es la falta de una estrategia que le permita venderse bien en el exterior. Asegura, además, que el clima de negocios que existe en el país es bueno y que el nivel de inversiones es importante. “La demanda está incentivada y, para no perder mercado, necesariamente los empresarios invertirán para vender más”, afirmó en un diálogo telefónico que mantuvo con LA GACETA.

- ¿Cómo observa el clima de negocios e inversiones en la Argentina?
- Desde el punto de vista de las inversiones puedo darle un ejemplo personal: acabo de regresar de España con más de 80 millones de euros en inversiones que se harán antes de fin de año, y alrededor de 200 millones de euros más que se van a invertir durante 2008. La inversión anda bien; en el exterior la percepción que hay de la Argentina es que la recuperación es sólida y en estos días se está confirmando que la economía creció a tasas del 8% y hay proyecciones para el segundo semestre que hablan de 8,5% a 9%. Mientras la economía crezca, cualquier tipo de negocio que se encare, empujado por la demanda, va a atraer inversión porque evidentemente ya no alcanza la capacidad instalada que tienen las industrias. Por ejemplo, este año se van a vender 500.000 automóviles y estamos ante la necesidad de que las plantas automotrices amplíen la capacidad, o en caso contrario, se perderán de vender 50.000 o 100.000 automóviles más. La inversión viene como consecuencia de la recuperación del salario y del impulso de la demanda.

- ¿Y cómo afecta entre los inversores la intervención del Gobierno nacional para contener precios y la crisis energética, por ejemplo?
- Esos son comentarios de cabotaje. En el exterior no se habla de estas cuestiones. Cuando se habla de la Argentina, se dice que se autoabastece de energía y que es exportador de petróleo. Evidentemente, el impulso de la demanda requiere nuevas inversiones que -sin ninguna duda- se producirán. Respecto del tema de la inflación, es cierto que la administración de precios -control es otra cosa- por parte del Gobierno nacional lleva a que no se descontrolen, con la intención de que la demanda no se desacelere. Si los precios se disparan, los perjudicados van a ser los mismos beneficiarios que hoy tienen demandas altas, que están haciendo planes de inversión y que están en un país distinto que el de hace cinco años. Hay un tema que sí vale aclarar: la inflación no fue la de 9,8% del Indec, pero tampoco fue del 80%. La inflación real fue del entre 13,8% y el 14,2%. El índice es mayor a la inflación que marca el Indec, pero no muy por encima de la inflación.

- ¿Cuándo se liberarán las tarifas y los precios; hasta cuándo se podrán seguir distorsionando los precios relativos de la economía?
- La próxima etapa de gobierno, si es como se anticipa que el oficialismo triunfará en las presidenciales, tendrá un giro hacia el pragmatismo, donde se comenzará a liberar el precio de algunos productos. Todo esto se hará lentamente, para no producir ningún tipo de turbulencia en el rumbo económico. También habrá un giro hacia la moderación en temas vinculados con inversiones, con la generación de un clima pronegocios. Los próximos cuatro años tendrán una macroeconomía sólida, con superávit fiscal y de cuenta corriente, récord en reservas del Banco Central y cancelación de deuda con organismos internacionales. La inflación también estará controlada: ya hace cinco trimestres que mantiene niveles similares.

- La economía crece, pero se multiplican las críticas empresarias y desde otros sectores al plan económico del Gobierno…
- Es obvio que los ortodoxos tienen una posición totalmente encontrada con la heterodoxia que aplica el Gobierno nacional, que rompió con todos los manuales de la década del 90: se desobedeció al FMI, no se subió la tasa de interés, el tipo de cambio no se dejó flotante, no se tomó deuda y se canceló préstamos con los organismos multilaterales. Se hizo todo eso y las cosas salieron bien, con lo que es lógico que ahora muchos economistas se defiendan de los papelones históricos que hicieron. Algunos, dijeron que el dólar iba a ser de $ 15; otros, que en 2002 no tendríamos gas y que habría una hiperinflación. También dijeron que el país se iba a caer del mapa si aplicaba una quita del 75% en la deuda, y hoy la vuelta de la Argentina al mercado de capitales está más impulsada por la banca privada que por el país mismo, que no está interesado en salir a tomar créditos.

- ¿Cuáles son las observaciones o las alertas que usted observa en la economía?
- Tengo observaciones muy severas para el próximo período. Está pendiente una distribución del ingreso más equitativa, ya que creció mucho la economía y los indicadores macroeconómicos están por encima de las expectativas que uno tenía, pero la recuperación del poder adquisitivo del salario está descompensado. Por el lado de lo que son las inversiones, veo que evidentemente habrá que designar un equipo económico más “vendedor”, que salga al exterior a buscar inversiones. Con los logros que tiene la Argentina, otros países estarían rebosando de inversiones en este momento. Es lamentable escuchar en el exterior, de parte empresarios extranjeros, decir que la mayoría de los economistas argentinos hablan pestes de su país. Hay un elenco de “economistas mala onda” que salen a hablar mal del país siempre. Por eso necesitamos un equipo que salga al exterior y que diga que la recuperación que tuvimos fue un milagro, acompañada por un ambiente de negocios óptimo a nivel mundial y por una suba de nuestros commodities. Todo ayudó a que nos recuperáramos, pero hay que salir a decirlo y hacer marketing económico.

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