09 Junio 2007 Seguir en 
L os mercados mundiales sufrieron en la semana que termina presionados por la caída de las Bolsas en China, por la suba de las tasas del Banco Central Europeo al 4% y el arrastre en los Estados Unidos. En la Argentina los mercados también cayeron, en especial las acciones y los bonos que no reflejan la inflación, por que los índices están manipulados. Esto perjudica no sólo a los ahorristas, sino también a los jubilados que tienen títulos.En el mundo se observa que en China, por semana, se abren en promedio 1,5 millón de cuentas en la Bolsa -comitentes-, a un ritmo que trasladó el eje de las finanzas globales a Oriente. Este es el nuevo universo de inversores de un capitalismo veloz y popular que muestra -por tener un trillón de bonos en dólares- el cambio de domicilio del Banco Central global.
Al ceder los mercados en la “Tierra del Sol Naciente”, el resto del ajuste fue automático. A esto se agregó el factor doméstico, como la síntesis expresada en las recientes Jornadas Monetarias del Banco Central. En un mundo donde el dólar cede por los déficits de los Estados Unidos, aquí se intenta soportarlo con emisión de deuda y no emisión monetaria. El actual balance de activos y pasivos del BCRA ya muestra patrimonio neto negativo, mientras la Argentina, en el mercado de divisas, es deudora.
Se insinúa un probable ajuste doloroso y con grandes cambios en el valor de los activos, según anticipó Joseph Stiglitz, Nobel de Economía, que también pronosticó desde Buenos Aires que dicho ajuste será desordenado porque el sistema financiero mundial es insostenible. Mientras tanto, en el mercado nacional reina la desconfianza, porque también se ofrece al mundo -y siguen llegando dólares- rendimientos de entre el 7% y el 8% anual, valores que se no se logran afuera.
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