"Debería pensarse en una reapreciación del peso"

El economista Carlos Quenan, radicado en Francia, señala que en la Argentina de hoy se reúnen requisitos de la convertibilidad.

10 Junio 2007
Carlos Quenan señala que, mientras en la mayor parte del mundo, los países tratan de apreciar sus monedas, en la Argentina ocurre un efecto contrario: el Gobierno mantiene un tipo de cambio alto respecto del dólar. El economista argentino (marplatense), radicado en Francia, y consultor de distintas organizaciones internacionales afirma a LA GACETA que esa decisión política del Gobierno del presidente Néstor Kirchner encuentra su explicación en un hecho superlativo: el Estado no está dispuesto a prescindir de las retenciones a las exportaciones. Quenan vino a Tucumán en el marco de un convenio entre la Secretaría de Ciencia y Técnica de la UNT y la Universidad de Paris III - Sorbonne- y habló con LA GACETA..

¿Cómo observa la evolución de las economías latinoamericanas?
-El debate ha cambiado bastante desde fines de 1990, respecto de las políticas monetarias y cambiarias. La dolarización era una opción que se consideraba seriamente en varios países (El Salvador o Ecuador, que se sumaban a Panamá). Incluso había un pensamiento de instrumentar regímenes cambiarios de esquina, de extremos, o dejar flotar las monedas, fijarlas completamente como puede ser el caso de la convertibilidad o, más aún, ir hacia la dolarización porque la convertibilidad no anuló el riesgo de un ataque especulativo contra la moneda nacional. Hoy, varios años después, este debate perdió terreno, en particular, en lo que respecta a la dolarización como salida de la crisis. De hecho muchos economistas importantes en los 90, que veían en la dolarización el remedio, han abandonado esas posiciones. El eje de la cuestión pasó hacia la idea de cómo desdolarizar internamente las economías.

¿Cómo reaccionó la Argentina en ese contexto regional?
-El esquema actual de política, adoptado tras la pesificación (doble excedente, tipo de cambio alto, acumulación de reservas) se ha revelado exitoso para salir de la crisis, pero está acumulando tensiones (sobre todo inflación), siendo que todavía el reacomodo de los precios relativos no ha terminado. Por caso vale mencionar la cuestión vinculadas con las tarifas de los servicios públicos privatizados.
¿Cómo es que, mientras muchos países intentan apreciar su moneda, la Argentina no va en ese sentido?
-Porque el respaldo de la cuasiparidad es de tres pesos y algo mas por dólar es parte de la política del Gobierno que juega para mantener el tipo de cambio en ese horizonte. Podría decirse que en la Argentina de hoy se reunen los requisitos de la convertibilidad con mucho más holgura que en el período de 1990. Lo que planteaba la convertibilidad era una cierta cobertura de la base monetaria con reservas internacionales. Y eso se dio, pero siempre eran los activos exteriores brutos del Banco Central los que cubrían la base monetaria. Hoy con los activos netos alcanzan para cubrir ese objetivo. Estamos con una moneda súper por efecto de la gran acumulación de reservas. Puede decirse que estamos frente a una convertibilidad más resguardada. En el contexto internacional, el resto de las monedas del mundo tienden a apreciarse respecto de la moneda estadounidense. En términos netos, América Latina tiene excedentes gracias al comportamiento de la economía norteamericana y al auge de las economías asiáticas, como la China.

¿Por qué la Argentina no aprovecha esa coyuntura?
-La Argentina está en una situación particular porque las autoridades tratan de resistir esta ola apreciadora de monedas mundiales, con el fin de mantener la competitividad de algunos sectores y así favorecer la reindustrialización de la economía. Pero el Banco Central de la República Argentina sale a comprar masivamente dólares y emite pesos. Aumentan las reservas, pero está el peligro latente de la inflación. La emisión monetaria tiende a acumular tensiones inflacionarias.

¿Qué acciones recomendaría para la política monetaria?
-Debería pensarse en una reapreciación del peso, pero salir bien del esquema actual no es fácil porque hay el peligro, dada la actual configuración regional y mundial (abundancia de liquidez) de una "sobreapreciación" cuando uno da una señal de cambio de regla o de ceder a la presión (caso de Brasil ahora); una posibilidad frente a esto es implementar o reforzar los controles de capitales a la entrada. El Euro es una moneda importante que se aprecia respecto del dólar. El real también, ya que pasó de 2,12 a 1,92 por unidad y en el país estamos atado a un cambio de $ 3,08 por dólar, que podría bajar un poco, por ejemplo, a $ 2,80. Pero, la cosa se complica porque dejar reapreciar un poco el tipo de cambio nominal tiene implicaciones fiscales. Este reajuste debería efectuarse para que el Estado no deje depender tanto de las retenciones a las exportaciones; Entonces, revisar la cuestión del tipo de cambio alto debe ir junto con una reforma del esquema fiscal. Por ello, me parece que no hay que esperar ningún cambio (posible) de estrategia hasta después de las elecciones de octubre.

¿Y qué debe hacer respecto del contexto inflacionario?
-Puede ser un problema, pero no hay una situación fiscal mala en el país que permita vislumbrarlo como un retorno a los fantasmas del pasado. Para que la inflación se desboque, en un contexto de fuerte crecimiento, con pujas distributivas, debe pasar cierto grado (de un 15% a un 20%). No hay que perder de vista que una situación de inflación elevada es un caldo de cultivo para que reaparezca la tentación dolarizadora. No digo con esto que estemos allí. La Argentina tiene un margen de maniobra diferente, pero tiene que establecerse cuánta es la presión inflacionaria; es algo que debe corregirse porque hay que saber con exactitud el verdadero índice de inflación.

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