"Nunca está hecha la historia definitiva"

El académico y ex magistrado César García Belsunce disertará mañana en el Centro Cultural Virla, en el marco del ciclo que organiza LA GACETA.

CAUTELA. César García Belsunce advierte que en Argentina se confunde las personas con las instituciones. ARCHIVO LA GACETA CAUTELA. César García Belsunce advierte que en Argentina se confunde las personas con las instituciones. ARCHIVO LA GACETA
14 Mayo 2007
El historiador, académico y ex magistrado César García Belsunce disertará en esta ciudad en el ciclo de LA GACETA. La conferencia se realizará mañana, a las 20.30, en el Centro Cultural de la UNT, y será presentada por el doctor Carlos Páez de la Torre (h).

Antes de su llegada a Tucumán, el historiador habló con nuestro diario acerca de su doble tarea de historiador y de hombre de la Justicia, y no ocultó su visión crítica sobre las instituciones de la Argentina contemporánea, tema que él y Floria han desarrollado en "La Argentina política. Una nación puesta a prueba", el libro que ambos escribieron en 2005.

¿Cuál es el vínculo entre historia y política?
- Es como un camino de doble mano. La política está nutriendo a la historia, y la historia está ilustrando a la política. Yo creo que un político tiene que leer historia, porque de otro modo corre mucho más riesgo de equivocarse en cuanto al material que está manejando. Si alguien que hace política conoce la historia de nuestro país, va a saber que hay una serie de constantes, una serie de particularidades, una idiosincrasia social y popular, cuál es la postura habitual de determinados núcleos. Y eso le va a servir.

-¿Cuál es el eje del libro que escribió con Floria hace dos años?
-El eje es que se están derrumbando las instituciones. Por eso, la tapa es la de una estatua de la República que se va hundiendo entre los escombros. Y hay un lazo que trata de retenerla. Ese lazo es, para mí, la Argentina profunda, la gente que trabaja, que piensa y que trata de hacer las cosas bien.

- ¿A qué atribuye usted ese derrumbe?
- El derrumbe pasa por varias rutas. Digamos que es un carrefour (cruce). Porque, por un lado uno de los elementos básicos ha sido el desinterés del ciudadano hacia la política. El ciudadano no participa. El dice: la política sucia, que la hagan otros. En alguna medida es efecto del descreimiento hacia la actitud de los dirigentes políticos; pero también es la tendencia a la comodidad, al hedonismo, a la pérdida del sentido de identidad nacional; el no saber quiénes somos ni por qué, ni para qué estamos acá. Otra causa es la falla de la clase política.

- ¿Cómo incide en este desinterés la ruptura de los procesos democráticos?
- Es a la vez causa y efecto. Porque uno de los motivos del quiebre del orden democrático ha sido el desinterés de los ciudadanos por defender la vigencia de la Constitución.

- ¿Qué le sugiere ese salto del ciudadano convertido en consumidor?
- Es un problema global, porque no es nuestro país el único que lo está padeciendo.

- ¿Cómo ve la Justicia argentina?
- Se exaltan mediáticamente todas las fallas de la Justicia, y no se habla de los buenos magistrados que en silencio siguen rompiéndose el alma para tratar de mantener sus juzgados al día pese a un sistema perimido y con una sobrecarga de trabajo enorme.

- ¿Puede decir algo de la Corte actual?
- De la Corte no quiero hablar, porque es una institución. Una cosa es hablar de los jueces, y otra es hablar de la institución. Creo que uno de nuestros problemas es que confundimos esos dos planos. Y eso ayuda a destruir las instituciones. Uno puede hacer una crítica de una situación, de una actitud, o un análisis jurídico de un fallo y de sus con secuencias sociales, pero sin necesidad de tocar a las instituciones. Pero, por otro lado, viendo la cantidad de magistrados que no cumplen con su obligación, y que por múltiples motivos no cumplen con el camino de la rectitud jurídica y que antes eran uno en cien. Y ahora es un hecho público y notorio. Me da vergüenza. Yo he llegado a un punto en el que digo: ?yo fui juez, disculpe?.

- ¿Por qué llegamos a ese punto?
- Se empieza porque con motivo de una crisis político institucional, lo primero que hace un gobierno, sea de facto o constitucional, es buscar la vuelta para cambiar toda la cabeza del Poder Judicial. ¿Cuántas Cortes hemos expulsado del poder desde 1943? El sentido de permanencia de los jueces, la conciencia de su estabilidad, de su honorabilidad, se han perdido. Yo fui juez para siempre. Y ahora no es así.

- ¿Qué opina del Consejo de la Magistratura?
- Como historiador, no puedo opinar. Puedo opinar como ciudadano. Pero me reservo la respuesta. LA GACETA (C)






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