El "virus de la verruga" es común

El VPH puede causar cáncer de cuello uterino. Este virus tiene muchas variantes: hasta el momento se han detectado 18 tipos.

19 Abril 2006
El virus del papiloma humano -llamado por sus siglas en inglés VPH-, conocido como el productor de verrugas, es uno de los más comunes que habita el organismo. Afecta tanto a varones como a mujeres, aunque es en ellas donde provoca más síntomas. Su riesgo reside en que algunos tipos de VPH pueden provocar cáncer de cuello de útero.
Hasta el momento no se conocen medidas efectivas para evitar su aparición, aunque al parecer dos tipos de vacunas están mostrando buenos resultados en ensayos clínicos avanzados. No obstante, la detección precoz mediante exámenes ginecológicos de rutina y el tratamiento temprano de las lesiones provocadas por VPH siguen siendo las medidas sanitarias más efectivas.
Este virus tiene muchas variantes: hasta el momento se han detectado 18 tipos. Algunos de los más habituales son benignos, como la 6 y la 11; y otros son malignos, como la 16 y la 18. "Estas pueden causar lesiones premalignas en el cuello, y si se combinan con otros factores de riesgo como el cigarrillo y un sistema inmunitario débil, pueden provocar cáncer de cuello uterino", señala Silvina Witis, jefa de ginecología de la Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer (LALCEC). Su rasgo más característico es la formación de verrugas en los órganos genitales femenino y masculino, y a veces en otras partes del cuerpo. Pero para saber si se trata de un tipo maligno o no, hay que hacer una muestra citológica o un procedimiento que se conoce como "hibridización" (un estudio de ADN viral que se hace en ciertos casos, no como rutina).
La incidencia del virus del papiloma humano aumentó siete veces entre 1970 y 1992. Se estima que en la Argentina hay entre 200 y 400 casos de personas afectadas por cada 100 mil habitantes, en su mayoría jóvenes de entre 16 y 24 años. En muchos casos, el virus se transmite sexualmente. Usar preservativo es una buena medida de protección, pero no evita la transmisión cuando las lesiones están muy diseminadas.Por eso se recomienda a las mujeres hacerse un cheque ginecológico anual que incluya Pap y colposcopía. La infección se detecta mediante el Papanicolaou, a través de unas células muy características que se llaman coilocitos. Afectan especialmente el cuello uterino, la vagina y menos frecuentemente la vulva. A veces son causa de prurito o picazón, pero generalmente son asintomáticas.
Muchas personas tienen esta infección en estado de latencia, sin presentar síntomas ni lesiones. "El virus puede remitir espontáneamente o no. Pero nunca se va del organismo y, ante una situación de una baja de la inmunidad, reaparece con su sintomatología", dice Witis. Situaciones de estrés, ciertos medicamentos, la presencia del virus del sida y otras infecciones, provocan una baja en las defensas que allana el camino del VPH. También es frecuente en el embarazo, porque es un estado de inmunodepresión. Pero, salvo que las lesiones sean muy grandes, esta no es una indicación para hacer cesárea.
Cuando se detecta una lesión, los procedimientos para eliminarla son diferentes de acuerdo al tipo y al tamaño. Se pueden utilizar químicos en forma tópica, criocirugía (frío) o leep (electrofulguración: un mecanismo que actúa cortando y coagulando el tejido a la vez). Se trata en todos los casos, de procedimientos ambulatorios, que eliminan la lesión, pero no el virus. Si es una variante de bajo riesgo, hay controversia sobre si tratarlo o no. Porque epidemiológicamente, está demostrado que más del 76% de las lesiones inducidas por VPH de bajo riesgo son transitorias y remiten solas. En esos casos, con llevar un control ginecológico periódico, es suficiente.En los hombres las lesiones son menos frecuentes. En general, ellos son transmisores asintomáticos. Pero es importante que, cuando aparece la lesión, se realice un tratamiento a la pareja.
Dos nuevas vacunas pertenecientes a dos laboratorios diferentes y que ya están en fases avanzadas de estudios clínicos podrían estar disponibles el próximo año. Una de ellas protege contra todas las formas del virus, y la otra contra las variantes malignas. Su efectividad ha sido probada en varios países, aunque aún no se sabe cuál sería su efecto a largo plazo, dado que se trata de desarrollos muy recientes. Otras cuestiones como su costo y su forma de administración (son inyecciones) aún no se han definido para la Argentina. Mientras tanto, el control ginecológico anual sigue siendo la mejor medida de prevención.

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