12 Abril 2006 Seguir en 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) se ha propuesto que la malaria (llamada también paludismo) -que constituye un riesgo para 3.200 millones de habitantes del planeta que viven en 107 países y mata a un millón de personas por año-, se reduzca a la mitad para 2010 y otro tanto, para 2015.
El desafío es enorme debido a la resistencia a los principales medicamentos antipalúdicos por parte de los parásitos que producen la enfermedad, sumada a la de los mosquitos a los insecticidas, la malaria se está extendiendo, y existe, por lo tanto, la urgencia, cuanto menos, de limitarla.
Con ese propósito, muchas son las líneas de investigación abiertas en todo el mundo en pos de una vacuna preventiva o de un medicamento eficaz para detener la infección. Desde la segunda perspectiva, un equipo de científicos de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, que desde 1996 viene trabajando en colaboración con investigadores de Brasil y de Japón, descubrió un flanco débil del parásito que provoca la malaria y logró inhibirlo con drogas en el laboratorio.
"En 2004 hallamos una enzima que resulta clave para el parásito, ya que le permite producir un tipo de lípidos para vivir. Con ciertas drogas, en pruebas de laboratorio, conseguimos inhibir esa enzima. Al no poder fabricar estos lípidos, el parásito muere", sostiene la doctora Alicia Couto, del Departamento de Química Orgánica de la mencionada facultad, investigadora independiente del Conicet y directora del proyecto.
Cabe acotar que el agente de la enfermedad es el mosquito Anopheles , que con su picadura, trasmite el parásito Plasmodium.
La infección se conoce con dos nombres distintos que hacen referencia a la cuna del mosquito: paludismo (procedente de terrenos palúdicos o pantanosos) o malaria, del italiano mala aria (mal aire) por el aroma putrefacto de las zonas inundadas. Es interesante señalar que los mosquitos machos no pican: se alimentan de néctar y jugos de plantas. Sólo las hembras preñadas se nutren con sangre humana y pican cada dos o tres días. Después de la picadura, los parásitos llegan al hígado en 45 minutos.
El desafío es enorme debido a la resistencia a los principales medicamentos antipalúdicos por parte de los parásitos que producen la enfermedad, sumada a la de los mosquitos a los insecticidas, la malaria se está extendiendo, y existe, por lo tanto, la urgencia, cuanto menos, de limitarla.
Con ese propósito, muchas son las líneas de investigación abiertas en todo el mundo en pos de una vacuna preventiva o de un medicamento eficaz para detener la infección. Desde la segunda perspectiva, un equipo de científicos de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, que desde 1996 viene trabajando en colaboración con investigadores de Brasil y de Japón, descubrió un flanco débil del parásito que provoca la malaria y logró inhibirlo con drogas en el laboratorio.
"En 2004 hallamos una enzima que resulta clave para el parásito, ya que le permite producir un tipo de lípidos para vivir. Con ciertas drogas, en pruebas de laboratorio, conseguimos inhibir esa enzima. Al no poder fabricar estos lípidos, el parásito muere", sostiene la doctora Alicia Couto, del Departamento de Química Orgánica de la mencionada facultad, investigadora independiente del Conicet y directora del proyecto.
Cabe acotar que el agente de la enfermedad es el mosquito Anopheles , que con su picadura, trasmite el parásito Plasmodium.
La infección se conoce con dos nombres distintos que hacen referencia a la cuna del mosquito: paludismo (procedente de terrenos palúdicos o pantanosos) o malaria, del italiano mala aria (mal aire) por el aroma putrefacto de las zonas inundadas. Es interesante señalar que los mosquitos machos no pican: se alimentan de néctar y jugos de plantas. Sólo las hembras preñadas se nutren con sangre humana y pican cada dos o tres días. Después de la picadura, los parásitos llegan al hígado en 45 minutos.
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