05 Abril 2006 Seguir en 

No es una novedad afirmar que el exceso de horas frente al televisor no es bueno, se trate de niños o de adultos. Las críticas siempre han apuntado contra el estado de pasividad que genera la teleadicción. Hace unos años se habla de la tendencia al aumento de peso por el sedentarismo que genera este hábito, y al abuso de comida chatarra: "picar" papas fritas, palitos, galletitas dulces y bebidas azucaradas, todos productos ricos en colesterol y carbohidratos. Recientemente se incluyeron nuevos puntos en contra del abuso de horas frente a la TV.
Un estudio publicado en la revista internacional "Pediatrics" indica que aún en el caso de los programas educativos o adecuados a cada edad, las horas que el niño pasa frente a la televisión reducen la cantidad de tiempo que debería ocupar en juegos o en charlas con los padres; en estudio, en tareas creativas como pintar o dibujar; en leer cuentos, en actividades físicas y de esparcimiento al aire libre, compartidas con sus pares.
La Asociación Estadounidense de Pediatría recomienda prohibir la televisión a los menores de dos años, y limitarla a menos de dos horas diarias a partir de esa edad.
La revista "Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine" publicó el año pasado tres trabajos dedicados a los efectos nocivos del televisor en los niños. Uno de ellos detectó un menor rendimiento en matemáticas y en lenguas en los niños que tienen aparato de televisión en el dormitorio, independientemente del nivel sociocultural de los padres. El trabajo, eminentemente estadístico ?a cargo de la doctora Dina Borzekowski, de la Universidad Johns Hopkins?, halló como posible explicación que la TV en los dormitorios reduce las horas de sueño del niño, afectando su rendimiento escolar. Estos resultados coinciden con los de otro estudio realizado en el Instituto Psiquiátrico de Nueva York, que señala a la "caja boba" como causa de aumento de los casos de insomnio en los adolescentes.
Dificultad para concentrarse y actuar de manera impulsiva son efectos encontrados en niños de edad escolar que vieron TV regularmente antes de los dos años de edad. El trabajo publicado en Pediatrics viene a confirmar la recomendación de impedir que los bebés miren televisión.El autor del estudio, Dimitri A. Christakis, señala que "las imágenes televisivas pasan a una velocidad muy rápida, difíciles de captar para el desarrollo cerebral alcanzado por un bebé menor de un año, generando una sobreestimulación nerviosa que puede ser dañina".
Un estudio publicado en la revista internacional "Pediatrics" indica que aún en el caso de los programas educativos o adecuados a cada edad, las horas que el niño pasa frente a la televisión reducen la cantidad de tiempo que debería ocupar en juegos o en charlas con los padres; en estudio, en tareas creativas como pintar o dibujar; en leer cuentos, en actividades físicas y de esparcimiento al aire libre, compartidas con sus pares.
La Asociación Estadounidense de Pediatría recomienda prohibir la televisión a los menores de dos años, y limitarla a menos de dos horas diarias a partir de esa edad.
La revista "Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine" publicó el año pasado tres trabajos dedicados a los efectos nocivos del televisor en los niños. Uno de ellos detectó un menor rendimiento en matemáticas y en lenguas en los niños que tienen aparato de televisión en el dormitorio, independientemente del nivel sociocultural de los padres. El trabajo, eminentemente estadístico ?a cargo de la doctora Dina Borzekowski, de la Universidad Johns Hopkins?, halló como posible explicación que la TV en los dormitorios reduce las horas de sueño del niño, afectando su rendimiento escolar. Estos resultados coinciden con los de otro estudio realizado en el Instituto Psiquiátrico de Nueva York, que señala a la "caja boba" como causa de aumento de los casos de insomnio en los adolescentes.
Dificultad para concentrarse y actuar de manera impulsiva son efectos encontrados en niños de edad escolar que vieron TV regularmente antes de los dos años de edad. El trabajo publicado en Pediatrics viene a confirmar la recomendación de impedir que los bebés miren televisión.El autor del estudio, Dimitri A. Christakis, señala que "las imágenes televisivas pasan a una velocidad muy rápida, difíciles de captar para el desarrollo cerebral alcanzado por un bebé menor de un año, generando una sobreestimulación nerviosa que puede ser dañina".
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