22 Marzo 2006 Seguir en 

El año pasado un grupo internacional de científicos -entre los cuales se contaron investigadores y laboratorios argentinos- completó la secuencia del genoma del Tripanosoma cruzi. Es decir, identificó la totalidad de la información genética del microbio que a través de la defecación de la vinchuca al picar, produce la enfermedad de Chagas en el ser humano.Actualmente esta vía de investigación va por el desciframiento del genoma de la vinchuca, y uno de sus principales artífices es Rolando Rivera Pomar, director del Centro Regional de Estudios Genómicos (CREG), de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), instituto que vincula universidades argentinas con otras de Brasil, Uruguay y Paraguay.
"A fines de 2004 se conformó un grupo de investigadores que propuso la secuenciación del genoma de Rhodnius prolixus, una de las vinchucas que transmite el chagas ?relata Rivera Pomar?. A fines de 2005 se reunieron en Rio de Janeiro investigadores de Argentina, Brasil, Canadá, Estados Unidos y Uruguay para conformar el consorcio para secuenciar el genoma y un comité de coordinación. Por nuestra parte comenzamos, aún en Alemania, la secuenciación de partes del genoma de Triatoma infestans, la vinchuca endémica de Argentina. En poco tiempo retomaremos nuestro trabajo con Triatoma infestans para poder comparar, parcialmente, los genomas de ambas especies".
Hay otros dos laboratorios argentinos trabajando en esta línea: el que dirige Daniel Sánchez en la Universidad de San Martín, y el de la Universidad de Buenos Aires, a cargo de Mariano Levín. Ambos investigadores trabajaron en la secuencia del Tripanosoma cruzi.
De la vinchuca se están estudiando en especial los genes responsables de la respuesta inmunológica y del metabolismo del agua. "Si pensamos que cuando la vinchuca pica y chupa sangre incorpora más que su mismo peso en líquido ?explica el investigador?, equivale a que una persona de 70 kilos tomara de un golpe 70 botellas de agua mineral. ¿Cómo hace para restablecer el equilibrio hídrico? Desde el punto de vista de la genómica, queremos saber qué genes se regulan cuando suceden infecciones o cuando el insecto pica".
Estos trabajos, aclara, están financiados por subsidios de la Agencia de Promoción de Ciencia y Tecnología del Ministerio de Educación de la Nación, por la UNLP, por el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires y, por la Sociedad Max Planck de Alemania.
Rivera Pomar reconoce sin embargo que es difícil responder en qué medida estas investigaciones pueden contribuir a combatir la enfermedad y en qué plazo. "La idea que subyace es que si se conocen los genomas de los tres componentes de la enfermedad -el parásito, el insecto y el humano- podemos llegar a comprender en el futuro los mecanismos de transmisión". Es lo que sucede con la malaria, dado que se conocen los genomas del plasmodio, del mosquito y del hombre. "Quizás a partir de allí ?considera? se podrá comenzar a responder por qué un mosquito sólo transmite malaria o dengue y no es capaz de transmitir tripanosomas, y por qué la vinchuca sólo tripanosomas".
"A fines de 2004 se conformó un grupo de investigadores que propuso la secuenciación del genoma de Rhodnius prolixus, una de las vinchucas que transmite el chagas ?relata Rivera Pomar?. A fines de 2005 se reunieron en Rio de Janeiro investigadores de Argentina, Brasil, Canadá, Estados Unidos y Uruguay para conformar el consorcio para secuenciar el genoma y un comité de coordinación. Por nuestra parte comenzamos, aún en Alemania, la secuenciación de partes del genoma de Triatoma infestans, la vinchuca endémica de Argentina. En poco tiempo retomaremos nuestro trabajo con Triatoma infestans para poder comparar, parcialmente, los genomas de ambas especies".
Hay otros dos laboratorios argentinos trabajando en esta línea: el que dirige Daniel Sánchez en la Universidad de San Martín, y el de la Universidad de Buenos Aires, a cargo de Mariano Levín. Ambos investigadores trabajaron en la secuencia del Tripanosoma cruzi.
De la vinchuca se están estudiando en especial los genes responsables de la respuesta inmunológica y del metabolismo del agua. "Si pensamos que cuando la vinchuca pica y chupa sangre incorpora más que su mismo peso en líquido ?explica el investigador?, equivale a que una persona de 70 kilos tomara de un golpe 70 botellas de agua mineral. ¿Cómo hace para restablecer el equilibrio hídrico? Desde el punto de vista de la genómica, queremos saber qué genes se regulan cuando suceden infecciones o cuando el insecto pica".
Estos trabajos, aclara, están financiados por subsidios de la Agencia de Promoción de Ciencia y Tecnología del Ministerio de Educación de la Nación, por la UNLP, por el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires y, por la Sociedad Max Planck de Alemania.
Rivera Pomar reconoce sin embargo que es difícil responder en qué medida estas investigaciones pueden contribuir a combatir la enfermedad y en qué plazo. "La idea que subyace es que si se conocen los genomas de los tres componentes de la enfermedad -el parásito, el insecto y el humano- podemos llegar a comprender en el futuro los mecanismos de transmisión". Es lo que sucede con la malaria, dado que se conocen los genomas del plasmodio, del mosquito y del hombre. "Quizás a partir de allí ?considera? se podrá comenzar a responder por qué un mosquito sólo transmite malaria o dengue y no es capaz de transmitir tripanosomas, y por qué la vinchuca sólo tripanosomas".
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