22 Marzo 2006 Seguir en 

El Bajo Rin y Calvados, en Francia, encabezan la nómina de casos de tumores de cabeza y de cuello (TCC), un tipo de cáncer que anualmente afecta en el mundo a 700.000 personas de las cuales 270.000 -más de un tercio- mueren por esa causa, explicaron especialistas del Instituto de Oncología Angel Roffo, durante una rueda de prensa realizada en Buenos Aires, a la que asistió el Suplemento Salud de LA GACETA.
En Argentina, la mortalidad por cáncer en tejidos mucosos de cabeza y cuello -no incluye el cerebro- es de 2.000 personas cada año, con una incidencia de 3.000 casos anuales. El 90 % de los casos se origina en la cavidad oral, faringe y laringe, en tanto, del total, el 55% se ubica en labios y cavidad oral, seguido por laringe 25%; hipofaringe 8%; orofaringe 10%; senos paranasales y nasofaringes.
Los especialistas del Instituto Roffo, el oncólogo clínico Raúl Giglio, el cirujano de cabeza y cuello Leonardo Califano -también docente de la UBA- y la especialista en radioterapia y docente de la UBA, Berta Roth, estuvieron a cargo de las exposiciones. Remarcaron que el cáncer de cabeza y cuello representa del 4 al 6 % de los pacientes oncológicos y es la quinta causa de muerte por la enfermedad.
"Los tumores en lengua, boca, laringe, faringe, glándulas salivales, senos paranasales y otros tejidos de la cabeza y el cuello -coincidieron en remarcar- son muy complejos y por esta razón los pacientes necesitan la atención de un equipo multidisciplinario".
A las personas que padecen este tipo de cáncer, los síntomas le scomienzan a aparecer cuatro o seis meses antes de la primera consulta. Generalmente, recurren al médico clínico y si este no está bien preparado, no reconoce a tiempo los signos de la enfermedad el diagnóstico puede demorar, ya que no realiza la derivación a tiempo al otorrinolaringólogo u oncólogo clínico. "Una disfonía continua, un aparente dolor de muela u oído, un cambio en el timbre de voz pueden llevar al consultorio de un otorrinolaringólogo o de un odontólogo. Estos especialistas pueden descubrir que no se trata de un problema dental o una infección en la garganta, sino de un pequeño tumor canceroso que está ubicado en algunza zona de los tejidos mucosos y que repercute en la garganta, el oído y la cavidad bucal", advirtió Giglio.
El diagnóstico tardío juega en contra de las amplias chances de curación del carcinoma de células recurrentes o metástico de cabeza y cuello, ya que más de la mitad -del 50 al 60%- se cura con simples tratamientos si se lo toma en su faz temprana.
"Estos tumores se manifiestan, entre otros síntomas, con dolor al comer o tragar, en los oídos o en los ganglios, que también se agrandan; disfonía prolongada, obstrucción nasal, hipoacusia, dolor facial y úlceras que no cierran. Como afectan la respiración, el habla y la alimentación -algunos pacientes llegan desnutridos-, se requiere un equipo multidisciplinario para su diagnóstico, atención, rehabilitación y seguimiento, pues cada tratamiento es ?a medida?, de acuerdo a cada caso" subrayó Giglio.
El cirujano Califano precisó que al tratamiento tradicional de radio y quimioterapia, se le sumó ahora la droga monoclonal que aprobó la Anmat (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica). Este organismo autorizó la extensión del uso de cetuximab para el tratamiento del cáncer de cabeza y cuello, que antes había dado exitosos resultados en el cáncer de colon. "Erbitux se convierte en la primera terapia dirigida para este tipo de cáncer en la Argentina", subrayó.
En Argentina, la mortalidad por cáncer en tejidos mucosos de cabeza y cuello -no incluye el cerebro- es de 2.000 personas cada año, con una incidencia de 3.000 casos anuales. El 90 % de los casos se origina en la cavidad oral, faringe y laringe, en tanto, del total, el 55% se ubica en labios y cavidad oral, seguido por laringe 25%; hipofaringe 8%; orofaringe 10%; senos paranasales y nasofaringes.
Los especialistas del Instituto Roffo, el oncólogo clínico Raúl Giglio, el cirujano de cabeza y cuello Leonardo Califano -también docente de la UBA- y la especialista en radioterapia y docente de la UBA, Berta Roth, estuvieron a cargo de las exposiciones. Remarcaron que el cáncer de cabeza y cuello representa del 4 al 6 % de los pacientes oncológicos y es la quinta causa de muerte por la enfermedad.
"Los tumores en lengua, boca, laringe, faringe, glándulas salivales, senos paranasales y otros tejidos de la cabeza y el cuello -coincidieron en remarcar- son muy complejos y por esta razón los pacientes necesitan la atención de un equipo multidisciplinario".
A las personas que padecen este tipo de cáncer, los síntomas le scomienzan a aparecer cuatro o seis meses antes de la primera consulta. Generalmente, recurren al médico clínico y si este no está bien preparado, no reconoce a tiempo los signos de la enfermedad el diagnóstico puede demorar, ya que no realiza la derivación a tiempo al otorrinolaringólogo u oncólogo clínico. "Una disfonía continua, un aparente dolor de muela u oído, un cambio en el timbre de voz pueden llevar al consultorio de un otorrinolaringólogo o de un odontólogo. Estos especialistas pueden descubrir que no se trata de un problema dental o una infección en la garganta, sino de un pequeño tumor canceroso que está ubicado en algunza zona de los tejidos mucosos y que repercute en la garganta, el oído y la cavidad bucal", advirtió Giglio.
El diagnóstico tardío juega en contra de las amplias chances de curación del carcinoma de células recurrentes o metástico de cabeza y cuello, ya que más de la mitad -del 50 al 60%- se cura con simples tratamientos si se lo toma en su faz temprana.
"Estos tumores se manifiestan, entre otros síntomas, con dolor al comer o tragar, en los oídos o en los ganglios, que también se agrandan; disfonía prolongada, obstrucción nasal, hipoacusia, dolor facial y úlceras que no cierran. Como afectan la respiración, el habla y la alimentación -algunos pacientes llegan desnutridos-, se requiere un equipo multidisciplinario para su diagnóstico, atención, rehabilitación y seguimiento, pues cada tratamiento es ?a medida?, de acuerdo a cada caso" subrayó Giglio.
El cirujano Califano precisó que al tratamiento tradicional de radio y quimioterapia, se le sumó ahora la droga monoclonal que aprobó la Anmat (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica). Este organismo autorizó la extensión del uso de cetuximab para el tratamiento del cáncer de cabeza y cuello, que antes había dado exitosos resultados en el cáncer de colon. "Erbitux se convierte en la primera terapia dirigida para este tipo de cáncer en la Argentina", subrayó.
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