Está por sumarse la vacuna antinicotínica

Investigadores norteamericanos analizan su eficacia. Generaría anticuerpos que bloquean la acción de la nicotina en la sangre.

15 Marzo 2006
Investigadores estadounidenses del Cancer Center, en el Centro de Investigaciones sobre el Uso del Tabaco, perteneciente a la Universidad de Minnesota, en los EE.UU., realizaron recientemente un estudio para analizar la eficacia y la seguridad del empleo de una vacuna conjugada nicotínica como tratamiento contra la adicción al tabaco.
Esta “vacuna antitabaco” generaría anticuerpos que bloquean la acción de la nicotina en la sangre. El efecto final de este mecanismo de acción es una disminución progresiva de la concentración “activa” de la nicotina en sangre.
La vacuna evaluada demostró tener una alta acción específica sobre la nicotina en particular -lo cual podría incrementar su eficacia- y, según los autores del estudio, “no serían esperables efectos centrales colaterales debido a que los anticuerpos desarrollados en respuesta a la aplicación de la vacuna no atravesarían la barrera hematoencefálica”. La vacuna demostró ser segura: no habría generado más que reacciones adversas locales por el pinchazo, pero no las consideraron estadísticamente relevantes porque a quienes les aplicaron placebo reaccionaron igual.

Resultados prometedores
Los eventos adversos más significativos asociados con la administración de la vacuna activa fueron tos, congestión nasal, nasofaringitis y congestión de los senos. Los resultados correspondientes a la inmunogenicidad demostraron que no se detectaban anticuerpos luego de la primera dosis, pero que luego de la administración de las dosis subsiguientes se evidenciaba un incremento geométrico de los niveles de anticuerpos contra la nicotina, dependiendo de las dosis aplicadas y del tiempo transcurrido. Los científicos informaron que se evidenciaba “un número estadísticamente significativo” de pacientes que lograban abstenerse del tabaco al cabo de 30 días de tratamiento. Por supuesto: lo comprobaron midiendo los niveles de monóxido de carbono exhalados para asegurarse de que decían la verdad.
El estudio realizado fue de carácter multicéntrico, randomizado, doble-ciego, controlado contra placebo, con una rama paralela con comparación de diferentes dosis.
Del ensayo participaron 68 fumadores de una edad promedio de 43 años, que según se indicó, “no tenían intenciones de abandonar la adicción al tabaco”. No se usó ningún tipo de programa de ayuda para la cesación del tabaquismo.

Intentos frustrados
La mayoría de los pacientes fumaban entre 16 y 25 cigarrillos por día, con seis intentos previos serios por dejar de fumar. A algunos se les aplicaron cuatro dosis de la vacuna, a otros un placebo para comparar los efectos y evaluar la seguridad, la respuesta inmunogénica que producía la vacuna y la eficacia en el abandono de la adicción al tabaco.
En la última edición de Actualizaciones Bibliográficas de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), el doctor Marcelo Casas comenta que este estudio piloto “resulta interesante porque se observan algunos resultados prometedores para completar el desarrollo de este tipo de compuestos terapéuticos”, aunque observó que “incluyó solamente un pequeño número de pacientes para evaluar la hipótesis primaria”. (Especial)




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