¿Por qué no van al médico?

Una de cada cinco mujeres va al ginecólogo cuando está embarazada. Una investigación revela que existen temores, desinformación y falta de acceso a los servicios.

08 Marzo 2006
Los hijos, la casa, los roles rígidos dentro de la familia, las compras y el trabajo son los motivos más frecuentes que citan las mujeres a la hora de explicar por qué no van al médico o no se hacen el chequeo ginecológico anual. Sin embargo, se dan tiempo para llevar a sus hijos al pediatra y cumplir con el calendario de vacunación, pero renuncian fácilmente a sus propias necesidades de salud y prevención. En tanto, muchas adolescentes desconocen que pueden consultar a los servicios de ginecología desde los 14 años, sin la necesidad de ser acompañados por un mayor.
Una reciente investigación que realizó en el país el Centro Latinoamericano Salud y Mujer (Celsam) demostró el 40 % de las mujeres no cumple con el control ginecológico anual para evitar los distintos tipos de cáncer femenino. Y el 50% fue al ginecólogo cuando tuvo hijos, o directamente no lo visitó nunca.
En Tucumán, el porcentaje es un poco más alto que la media nacional. El vicepresidente de la Sociedad de Ginecología y Obstetricia de Tucumán y docente de la cátedra de Obstetricia de la UNT, Sergio Mirkin, comentó que en los últimos años la mujer se concientizó mucho sobre la necesidad y los beneficios del control del embarazo; no así del control ginecológico anual. "En nuestro medio, más del 50% de las mujeres no se hace el chequeo ginecológico anual, y las adolescentes que consultan llegan con un alto grado de desinformación, transmitida por sus pares", precisó el especialista.

Dos estudios básicos
El Papanicolau es un estudio básico para prevenir el cáncer de cuello de útero: permite diagnosticar lesiones precursoras del tumor. En la Argentina se diagnostican por año 5.000 nuevos casos de este mal. Además, a partir de los 40 años es necesario el control mamográfico, que permitiría reducir del 30 al 50% las 1.776 muertes anuales por cáncer de mama. Estas son algunas de las razones por las cuales cada mujer debe consultar al ginecólogo, al menos una vez al año.
La falta de control se debe, en primer lugar, a que las más jóvenes temen al dolor físico que la consulta pueda ocasionarles, debido a que desconocen la técnica -sencilla y rápida- para tomar la muestra que requiere el Papanicolau. Las adolescentes suelen fantasear que el estudio será cruel, doloroso y lo posponen indefinidamente. Las de mayor edad temen enfrentarse a un resultado adverso en sus estudios, y prefieren ignorar una supuesta enfermedad antes que recibir, en el peor de los casos, una terapia oportuna que les salvaría su vida. Para ambos grupos, el pudor es citado como el obstáculo que les impide concretar la consulta, según consigna el estudio.

Prefieren automedicarse
Aun en presencia de una dolencia concreta, muchas mujeres eligen informarse a través de revistas o por Internet, y automedicarse, detalla el informe, cuyos referentes en la Argentina son los ginecólogos Enrique Bagnati y Diana Galimberti. Ambos aseguran que esa automedicación incluye el método anticonceptivo. El 53% declaró que compra las pastillas en farmacias y sin receta; y el 21% eligió su método por sugerencia de familiares o de amigos. Sobre este punto, Mirkin aseguró que " en Tucumán, el método más usado es el natural".
Por otra parte, el informe indica que el el 20,2 % de los llamados que recibe el Celsam, en su línea gratuita, es por problemas ginecológicos: flujo, dolor mamario y alteraciones menstruales. Cuando la profesional que atiende les aconseja ir al médico para tener un correcto diagnóstico y tratamiento, la mayoría responde que la burocracia en el sistema público y en las obras sociales les complica el acceso a la consulta.

Sólo por enfermedad, y tal vez
A quienes les resulta difícil ir al ginecólogo por dolencias físicas , les cuesta más hacerlo cuando el problema está relacionado con lo sexual: falta de deseo, dolor y dificultad durante las relaciones, dudas y curiosidades. A esto se suma el hecho de que los médicos, a veces, excluyen este tipo de preguntas clínicas en el interrogatorio de rutina. Cuando una mujer se anima a preguntarle a su ginecólogo, en general lo hace después de pasar mucho tiempo de angustia, y las respuestas suelen estar teñidas de opiniones o experiencias propias del profesional.




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