02 Noviembre 2005 Seguir en 

El mayor problema que enfrenta la medicina transfusional es conseguir donantes voluntarios; otro es el de la calidad y la precisión de los análisis que se realizan a cada unidad donada para minimizar cualquier riesgo de infección.
Otro, es el llamado "período de ventana" de los potenciales donantes, durante el cual una persona puede padecer una infección sin que esta pueda ser detectada aún en su sangre. La hepatitis C tiene uno de los períodos de ventana más largos: puede llegar a los cinco o seis meses posteriores al contagio; y el HIV, causante del sida, unas tres semanas, aunque mediante las nuevas técnicas de análisis puede reducirse a sólo 10 días.Toda unidad de sangre recibida en un banco debe ser rigurosamente analizada, pero la única forma de reducir los riesgos que implica el período de ventana para proteger al potencial receptor es, hoy por hoy, el cuestionario que se efectúa a quien va a donar. Sus líneas básicas fueron fijadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y adaptadas en cada país al uso local.
Se realiza un cuestionario anónimoAllí se indaga ?en forma totalmente anónima, es necesario aclarar a fin de no desalentar a ningún donante? entre otras cosas, sobre consumo de medicamentos o drogas, enfermedades que el potencial donante ha padecido o padece, transplantes o tratamientos invasivos (incluso acupuntura), síntomas o malestares, y si proviene de zonas endémicas de alguna enfermedad. También si la persona se ha hecho tatuajes o piercings, si se estuvo en contacto con personas que hayan tenido hepatitis, sobre la posibilidad de embarazo y también sobre la vida sexual. Precisamente, ha generado más de una polémica la pregunta a los varones o a las mujeres si han tenido relaciones con personas de su mismo sexo, porque no entienden que la posibilidad de contagio de enfermedades de transmisión sexual (ETS) ?al menos según la información que se espera que el público maneje? no depende de la identidad sexual de la pareja sino de evitar el contacto con la sangre, el semen y los fluidos vaginales. Asimismo, se pregunta si en el último año la persona pagó por sexo o si lo tuvo con alguien que consumía drogas, sin aclarar cuáles, siendo considerada cualquier respuesta afirmativa como causa suficiente para rechazar la donación. La explicación para estas restricciones está en la obvia necesidad de que el filtro sea exhaustivo para garantizar la seguridad del receptor; a no ser por la sintomática ausencia en el cuestionario de la pregunta por el uso del preservativo, cuando se sabe que tener relaciones sin usarlo es una de las principales causas de contagio del sida, hepatitis C y otras ETS.
Advertir los riesgos de transmisión¿No tiene motivos aquel que va a recibir sangre para sospechar que los criterios que se utilizan para protegerlo contradicen lo que desde hace años se sabe sobre sida y ETS? El Asesor Regional en Servicios de Laboratorio y Sangre de la OPS/OMS, José Ramiro Cruz López, sostiene que por el contrario, los criterios responden a estudios poblacionales realizados por la OMS en los que se ha identificado a las poblaciones de mayor riesgo. El médico considera que pacientes y donantes deben ser informados sobre los riesgos de que la sangre no es 100% y por qué; y que el cuestionario tiene determinadas limitaciones, y la persona tiene derecho a aceptar o no la intervención.
Cruz López subrayó la importancia de mantener los criterios de selección de donantes, y advertir los riesgos de transmisión de infecciones a través de las transfusiones y sobre el uso de guías clínicas para los pacientes que van a recibir sangre o hemoderivados.
Otro, es el llamado "período de ventana" de los potenciales donantes, durante el cual una persona puede padecer una infección sin que esta pueda ser detectada aún en su sangre. La hepatitis C tiene uno de los períodos de ventana más largos: puede llegar a los cinco o seis meses posteriores al contagio; y el HIV, causante del sida, unas tres semanas, aunque mediante las nuevas técnicas de análisis puede reducirse a sólo 10 días.Toda unidad de sangre recibida en un banco debe ser rigurosamente analizada, pero la única forma de reducir los riesgos que implica el período de ventana para proteger al potencial receptor es, hoy por hoy, el cuestionario que se efectúa a quien va a donar. Sus líneas básicas fueron fijadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y adaptadas en cada país al uso local.
Se realiza un cuestionario anónimoAllí se indaga ?en forma totalmente anónima, es necesario aclarar a fin de no desalentar a ningún donante? entre otras cosas, sobre consumo de medicamentos o drogas, enfermedades que el potencial donante ha padecido o padece, transplantes o tratamientos invasivos (incluso acupuntura), síntomas o malestares, y si proviene de zonas endémicas de alguna enfermedad. También si la persona se ha hecho tatuajes o piercings, si se estuvo en contacto con personas que hayan tenido hepatitis, sobre la posibilidad de embarazo y también sobre la vida sexual. Precisamente, ha generado más de una polémica la pregunta a los varones o a las mujeres si han tenido relaciones con personas de su mismo sexo, porque no entienden que la posibilidad de contagio de enfermedades de transmisión sexual (ETS) ?al menos según la información que se espera que el público maneje? no depende de la identidad sexual de la pareja sino de evitar el contacto con la sangre, el semen y los fluidos vaginales. Asimismo, se pregunta si en el último año la persona pagó por sexo o si lo tuvo con alguien que consumía drogas, sin aclarar cuáles, siendo considerada cualquier respuesta afirmativa como causa suficiente para rechazar la donación. La explicación para estas restricciones está en la obvia necesidad de que el filtro sea exhaustivo para garantizar la seguridad del receptor; a no ser por la sintomática ausencia en el cuestionario de la pregunta por el uso del preservativo, cuando se sabe que tener relaciones sin usarlo es una de las principales causas de contagio del sida, hepatitis C y otras ETS.
Advertir los riesgos de transmisión¿No tiene motivos aquel que va a recibir sangre para sospechar que los criterios que se utilizan para protegerlo contradicen lo que desde hace años se sabe sobre sida y ETS? El Asesor Regional en Servicios de Laboratorio y Sangre de la OPS/OMS, José Ramiro Cruz López, sostiene que por el contrario, los criterios responden a estudios poblacionales realizados por la OMS en los que se ha identificado a las poblaciones de mayor riesgo. El médico considera que pacientes y donantes deben ser informados sobre los riesgos de que la sangre no es 100% y por qué; y que el cuestionario tiene determinadas limitaciones, y la persona tiene derecho a aceptar o no la intervención.
Cruz López subrayó la importancia de mantener los criterios de selección de donantes, y advertir los riesgos de transmisión de infecciones a través de las transfusiones y sobre el uso de guías clínicas para los pacientes que van a recibir sangre o hemoderivados.
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