26 Octubre 2005 Seguir en 

La Organización Mundial de la Salud -OMS- define a la farmacovigilancia como una ciencia cuyo objetivo es la detección de posibles problemas relacionados con los medicamentos, incluidas las hierbas, remedios tradicionales, complementarios, productos hemoderivados, vacunas y dispositivos médicos.
"Hay muchos médicos que estudian reacciones adversas en sus pacientes y no saben que existe la farmacovigilancia a nivel nacional; y además, al no existir una retribución por éste trabajo, es muy difícil que todos lo hagan", reconoció la titular de Farmacovigilancia de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica -ANMAT-, Inés Bignone, durante el XVI Congreso Farmacéutico Argentino, realizado recientemente.
No obstante, y según recordó la especialista, desde 1993 en el país funciona el área de Farmacovigilancia en la ANMAT?, organismo que depende a su vez del Ministerio de Salud de la Nación. Un año después, la Argentina se integró al centro de monitoreo internacional conformado por un total de 75 países. Desde su creación hasta la fecha, el área de Farmacovigilancia recibió alrededor de 15.000 notificaciones de efectos adversos de medicamentos. Esta cifra, indicó la funcionaria, creció notablemente desde 1993. En 2004 se recibieron alrededor de 2.500, lo que implica unas 60 notificaciones por millón de habitantes, aunque "hay países que tienen hasta 200 por millón de habitantes", indicó Bignone y agregó que "el 86% son por efectos adversos e interacciones, en tanto que un 13% se producen por sospechas de posibles fallas de calidad", y sólo una décima parte se confirma.
"Es bueno aclarar que son siempre sospechas de reacciones adversas que se observan en distintos casos clínicos ?subrayó Bignone?. Muchas veces no se sabe si se debe a eso. Con que exista una sospecha es suficiente, luego se trabajará a partir de esa notificación y se obtendrá la respuesta de si hay o no una causalidad entre la droga y el efecto adverso."
En Inglaterra hacen un seguimiento de pacientes que toman un remedio nuevo, y está a cargo del médico que lo receta, con la supervisión del Instituto de Salud. (Especial)
"Hay muchos médicos que estudian reacciones adversas en sus pacientes y no saben que existe la farmacovigilancia a nivel nacional; y además, al no existir una retribución por éste trabajo, es muy difícil que todos lo hagan", reconoció la titular de Farmacovigilancia de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica -ANMAT-, Inés Bignone, durante el XVI Congreso Farmacéutico Argentino, realizado recientemente.
No obstante, y según recordó la especialista, desde 1993 en el país funciona el área de Farmacovigilancia en la ANMAT?, organismo que depende a su vez del Ministerio de Salud de la Nación. Un año después, la Argentina se integró al centro de monitoreo internacional conformado por un total de 75 países. Desde su creación hasta la fecha, el área de Farmacovigilancia recibió alrededor de 15.000 notificaciones de efectos adversos de medicamentos. Esta cifra, indicó la funcionaria, creció notablemente desde 1993. En 2004 se recibieron alrededor de 2.500, lo que implica unas 60 notificaciones por millón de habitantes, aunque "hay países que tienen hasta 200 por millón de habitantes", indicó Bignone y agregó que "el 86% son por efectos adversos e interacciones, en tanto que un 13% se producen por sospechas de posibles fallas de calidad", y sólo una décima parte se confirma.
"Es bueno aclarar que son siempre sospechas de reacciones adversas que se observan en distintos casos clínicos ?subrayó Bignone?. Muchas veces no se sabe si se debe a eso. Con que exista una sospecha es suficiente, luego se trabajará a partir de esa notificación y se obtendrá la respuesta de si hay o no una causalidad entre la droga y el efecto adverso."
En Inglaterra hacen un seguimiento de pacientes que toman un remedio nuevo, y está a cargo del médico que lo receta, con la supervisión del Instituto de Salud. (Especial)
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