Una nueva terapia permite evitar pérdidas de embarazos

El tratamiento desarrollado por una médica argentina logra que muchas de las mujeres que tienen problemas en la sangre no sufran abortos recurrentes

19 Octubre 2005
El 3% de las mujeres en edad fértil padece pérdidas de embarazo recurrentes, es decir, dos o más embarazos frustrados. Alrededor del 50% de las causas de la interrupción son ginecológicas. La otra mitad, según una investigación, se relacionan a una enfermedad de la sangre, por lo que en la actualidad se desarrollaron terapias para resolver el problema.
El doctor Benjamín Brenner, investigador israelí, fue quien develó la incógnita de las causas de las pérdidas de embarazo que no eran ginecológicas. Estableció una fuerte relación entre abortos recurrentes y ?trombofilia?, un desorden de la sangre que produce mayor coagulación.
Luego, una médica hematóloga argentina, Adriana Sarto, comprobó que con el tratamiento mediante anticoagulantes, aún antes de la concepción, es posible que muchos de esos embarazos lleguen a término. Teniendo en cuenta que en la Argentina se estima que cada año se producen unos 38.000 abortos recurrentes, con esta terapia podrían llegar a buen término al menos 19.000 embarazos anuales. Ganadora del Premio Edgardo Nicholson, otorgado al mejor trabajo de ginecología por la Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires en el año 2001, la científica es pionera en el tratamiento con anticoagulantes de bajo peso molecular para evitar abortos recurrentes, un problema que afecta a 1,5 mujeres de cada 100 en edad fértil.
Según Sarto, que integra el equipo de un centro especializado en fertilización asistida, "la trombofilia es un desorden de la coagulación de la sangre que se asocia al riesgo aumentado de trombosis, y cuyo origen puede ser hereditario o adquirido. Por otra parte, desde 1996, se sabe que también está asociada al riesgo de pérdida de embarazo".
"Con respecto a la terapéutica, desde el año 1997 mantenemos un mismo esquema que se diferencia de otros países porque fuimos los primeros en introducir el tratamiento pre-concepcional con anticoagulantes para mujeres que tenían el antecedente de pérdidas antes de la sexta semana, cuando todavía no se llega a identificar el saco embrionario", detalló.
Respecto de los alcances de la terapia, la especialista destaca que "se logró reducir la tasa de aborto a 16 %". "También disminuimos la preeclampsia (una afección que pone en riesgo al embarazo) y mejoramos el peso de los bebés", añadió.
Durante la investigación de Sarto, 162 mujeres cursaron un total de 180 embarazos bajo tratamiento con heparinas de bajo peso molecular (anticoagulantes), logrando una tasa de nacidos vivos del 84,5 %.
"De ese estudio surge que de cada 100 mujeres tratadas, 85 pudieron llevar a término sus embarazos y hoy disfrutan de sus bebés. En este sentido, hay que tener en cuenta que si la mujer es menor de 35 años, la probabilidad de nacido vivo es del 94% y de aborto del 6%, mientras que si la mujer tiene más de 40 años, debido a el riesgo aumentado de aborto por causa natural, la tasa de nacido vivo desciende al 70%", especificó la hematóloga.
Los resultados del segundo estudio realizado sobre 495 mujeres son aún más elocuentes ya que indican que, previo al tratamiento, éstas habían tenido 1.541 embarazos, de los cuales sólo 239 llegaron a término (15.5%). Sin embargo, una vez iniciada la terapia, sobre 600 embarazos, 516 llegaron a término (86%).

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