12 Octubre 2005 Seguir en 

La obesidad es un aumento del tejido adiposo, que va acompañado de serios problemas y puede repercutir en la salud del individuo. El nutricionista del Centro de Salud, Raúl Valdez, advirtió que la prevalencia de esta enfermedad aumenta en el mundo. "En la Argentina -precisó- el 60% de la población padece sobrepeso, y la mitad de ese porcentaje es obesa".
Luego advirtió que existen tres grados de obesidad, y estos dependen de la relación del peso con la talla (índice de masa corporal: IMC). Cuando este índice es mayor de 30, el diagnóstico es obesidad, pero si está por arriba de 40 es obesidad mórbida. Este tipo tiene mayor riesgo de muerte, de afecciones cardiovasculares, de hipertensión arterial, de diabetes, de hígado graso, de problemas osteoarticulares, de problemas respiratorios, entre otros. "Seis de cada siete obesos mórbidos no llegan a vivir lo que podrían (no cumplen con las expectativas de vida) y tienen 12 veces más de posibilidades de morir ", subrayó el especialista.
Este nutricionista es miembro del equipo interdisciplinario que se dedica a tratar en forma especial a obesos mórbidos, integrado por los gastroenterólogos y endoscopistas Luis E. Martínez, José Fernández, Jorge Romaña Murga, Guillermo Herrera Babot (h) y Pedro Farías, el cirujano Jesús Amenábar, y psicólogos y fisioterapeutas.
Los médicos aclararon el abordaje terapéutico depende del grado de obesidad. Al mismo tiempo anunciaron una novedosa técnica no quirúrgica y no farmacéutica que están utilizando: se trata del sistema BIB, que consiste en la introducción -vía endoscópica- de un balón intragástrico en el estómago."Es de uso temporal y está indicado para obesos moderados con riesgos de salud, que no pueden adelgazar con un programa de control de peso. También se usa para la pérdida de peso temporal en los pacientes con obesidad severa, antes de someterlo a una cirugía para la obesidad", explicaron.
Una vez que el balón está en el estómago, se lo infla con una solución salina para llenar parcialmente la capacidad del órgano y provocar sensación de saciedad. "Esta técnica ayuda a los pacientes a reducir la ingesta de comida y a adoptar nuevos hábitos dietéticos. El paciente tiene una pérdida considerable de peso a los seis meses. En este momento se puede desinflar y retirarse el balón por vía endoscópica, o ser reemplazados por otros para continuar con el tratamiento", detallaron los médicos.
Luego advirtió que existen tres grados de obesidad, y estos dependen de la relación del peso con la talla (índice de masa corporal: IMC). Cuando este índice es mayor de 30, el diagnóstico es obesidad, pero si está por arriba de 40 es obesidad mórbida. Este tipo tiene mayor riesgo de muerte, de afecciones cardiovasculares, de hipertensión arterial, de diabetes, de hígado graso, de problemas osteoarticulares, de problemas respiratorios, entre otros. "Seis de cada siete obesos mórbidos no llegan a vivir lo que podrían (no cumplen con las expectativas de vida) y tienen 12 veces más de posibilidades de morir ", subrayó el especialista.
Este nutricionista es miembro del equipo interdisciplinario que se dedica a tratar en forma especial a obesos mórbidos, integrado por los gastroenterólogos y endoscopistas Luis E. Martínez, José Fernández, Jorge Romaña Murga, Guillermo Herrera Babot (h) y Pedro Farías, el cirujano Jesús Amenábar, y psicólogos y fisioterapeutas.
Los médicos aclararon el abordaje terapéutico depende del grado de obesidad. Al mismo tiempo anunciaron una novedosa técnica no quirúrgica y no farmacéutica que están utilizando: se trata del sistema BIB, que consiste en la introducción -vía endoscópica- de un balón intragástrico en el estómago."Es de uso temporal y está indicado para obesos moderados con riesgos de salud, que no pueden adelgazar con un programa de control de peso. También se usa para la pérdida de peso temporal en los pacientes con obesidad severa, antes de someterlo a una cirugía para la obesidad", explicaron.
Una vez que el balón está en el estómago, se lo infla con una solución salina para llenar parcialmente la capacidad del órgano y provocar sensación de saciedad. "Esta técnica ayuda a los pacientes a reducir la ingesta de comida y a adoptar nuevos hábitos dietéticos. El paciente tiene una pérdida considerable de peso a los seis meses. En este momento se puede desinflar y retirarse el balón por vía endoscópica, o ser reemplazados por otros para continuar con el tratamiento", detallaron los médicos.
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