Los alimentos antioxidantes fortalecen el cuerpo

Las dietas balanceadas ayudan al organismo.

28 Septiembre 2005
El mayor conocimiento acerca de los radicales libres del organismo y su incidencia en los procesos de envejecimiento y el desarrollo de enfermedades degenerativas permitió detectar las armas "antioxidantes" contenidas en los alimentos y provocó el surgimiento de una nueva cultura alimentaria.
Hoy se promueven nuevos hábitos alimenticios basados en nuevas tablas nutricionales y los productos se enriquecen con vitaminas y minerales antioxidantes. Al mismo tiempo, los consumidores son más exigentes y cuidadosos. Vigilan su dieta y controlan las propiedades de los productos que compran. Pero no siempre es posible seguir la dieta ideal al pie de la letra. Por eso, sólo en Argentina hay más de 30 fórmulas antioxidantes para complementar la alimentación. Y su consumo crece de manera sostenida.
Los radicales libres son moléculas producidas naturalmente por el organismo humano, necesarios para cumplir ciertas funciones biológicas pero, por sus características físico-químicas, tienden a destruir o modificar la estructura de otras células, generando a su vez más radicales libres. El organismo se defiende de la agresión de los radicales libres oxidantes a través de un sistema de defensa antioxidante, y produce unas enzimas (como la catalasa o la dismutasa) que son las encargadas de neutralizarlos.
Cuando los radicales libres superan en cantidad a las defensas antioxidantes se produce un desequilibrio denominado "estrés oxidativo". Este puede generar procesos de degeneración celular tales como envejecimiento prematuro, e inducir al inicio de enfermedades derivadas de las alteraciones celulares: infartos, afecciones cerebrales, oculares, vasculares e, incluso, cáncer.
Hay sustancias antioxidantes fabricadas por el propio cuerpo y otras que pueden obtenerse a través de la alimentación diaria. Entre todas cubren las necesidades habituales de un organismo normal. Por eso, médicos y nutricionistas insisten en las "dietas balanceadas", con alimentos ricos en vitaminas y minerales antioxidantes, que permitan incorporar las dosis necesarias para fortalecer el sistema de protección antioxidante.
Entre los grandes oxidantes naturales se encuentran las vitamina C y E y el beta-caroteno. La vitamina C es necesaria para producir colágeno, importante en el crecimiento y reparación de las células de los tejidos, encías, vasos, huesos y dientes, para la metabolización de las grasas y el fortalecimiento de las defensas de nuestro organismo. La contienen el coliflor, el kiwi, el limón, el melón, la naranja, el tomate y las frutas frescas.
La vitamina E alivia la fatiga, mejora la circulación y retarda el envejecimiento prematuro. También acelera la cicatrización de las quemaduras, ayuda a prevenir los calambres en las piernas. Es vital para el metabolismo del hígado, del tejido muscular liso y estriado y del miocardio. La contienen aceites los vegetales, el pan integral, los huevos, las nueces, la espinaca, los espárragos, la manzana, las bananas y las zanahoria.
El Beta caroteno es la vitamina A que proviene de los vegetales. Es necesaria para el desarrollo de los huesos, para mantener las células de las mucosas y de la piel y, en general, para el funcionamiento de todos los tejidos. Está en los lácteos, la margarina, los duraznos, los vegetales verdes, los melones y los damascos.
El zinc y el selenio actúan como barrera de defensa. El selenio ayuda a mantener en buen estado las funciones hepáticas, cardíacas y reproductoras. Están en carnes, pescado, cereales integrales y productos lácteos. El Zinc ?en carnes rojas, huevos, mariscos, legumbres, frutos secos, especialmente semillas de girasol? es vital para el crecimiento, regula el desarrollo sexual, la producción de insulina y las defensas naturales.

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