21 Septiembre 2005 Seguir en 

Hay algunas enfermedades que son muy temidas, no sólo por el desconocimiento, sino también por las terribles consecuencias que acarrean. El Alzheimer es una de ellas. Definido como un tipo de demencia progresiva, afecta de manera especial a los adultos mayores. En la Argentina no hay cifras oficiales, pero se estima que unas 400.000 personas son víctimas del mal.
Es una enfermedad degenerativa que va progresando a medida que la edad del paciente aumenta. En cuanto a las cifras, algunos especialistas afirman que el 50% de los ancianos padece este mal, destacándose una mayor cantidad de mujeres. Los síntomas más prematuros y frecuentes son el incremento de problemas perceptivos, emocionales y de lenguaje (ver."Estadios típicos...")
En el constante intento por desarrollar nuevas terapias que puedan ayudar a controlar la enfermedad y mejorar la calidad de vida de los pacientes, los hospitales Ramos Mejía y Santojanni de Buenos Aires hicieron recientemente un estudio conjunto para determinar la eficacia de la terapia con testosterona en las funciones cognitivas de los pacientes con Alzheimer. Los neurólogos Osvaldo Genovese, del Hospital Ramos Mejía y Carlos Mangone, del Santojanni, de Buenos Aires, destacaron que si bien los pacientes tratados con la hormona fueron sólo ocho, la terapia basada en la administración de 50 mg de testosterona por vía tópica (gel), dos veces al día, durante cuatro meses, demostró mejoras estadísticamente significativas en campos como la visoespacialidad, la visoconstrucción, la habilidad y la función cognitiva.
Con referencia a las razones de la aparición, el especialista destacó que "si bien se desconoce la causa, una de las hipótesis más importantes es la neurodegenerativa, en la cual se combinan factores genéticos con condiciones del contexto, siempre por supuesto, en el proceso de envejecimiento". Mangone indicó que la clave está en poder tratar la enfermedad antes que se produzca la distensión vascular del endotelio, (parte interna que recubre las arterias que irrigan sangre al cerebro), porque si se ataca al Alzheimer antes que se produzca la neurodegeneración, es posible mejorar notablemente las condiciones de vida del paciente".
Con este fin, en los últimos años, expertos de todo el mundo vienen probando diversas terapias entre las que se destaca el uso de la hormona masculina testosterona, a través de la aplicación en gel. Estudios realizados en roedores y monos permitieron determinar los efectos de esta hormona en los genes de la patología.
Es una enfermedad degenerativa que va progresando a medida que la edad del paciente aumenta. En cuanto a las cifras, algunos especialistas afirman que el 50% de los ancianos padece este mal, destacándose una mayor cantidad de mujeres. Los síntomas más prematuros y frecuentes son el incremento de problemas perceptivos, emocionales y de lenguaje (ver."Estadios típicos...")
En el constante intento por desarrollar nuevas terapias que puedan ayudar a controlar la enfermedad y mejorar la calidad de vida de los pacientes, los hospitales Ramos Mejía y Santojanni de Buenos Aires hicieron recientemente un estudio conjunto para determinar la eficacia de la terapia con testosterona en las funciones cognitivas de los pacientes con Alzheimer. Los neurólogos Osvaldo Genovese, del Hospital Ramos Mejía y Carlos Mangone, del Santojanni, de Buenos Aires, destacaron que si bien los pacientes tratados con la hormona fueron sólo ocho, la terapia basada en la administración de 50 mg de testosterona por vía tópica (gel), dos veces al día, durante cuatro meses, demostró mejoras estadísticamente significativas en campos como la visoespacialidad, la visoconstrucción, la habilidad y la función cognitiva.
Con referencia a las razones de la aparición, el especialista destacó que "si bien se desconoce la causa, una de las hipótesis más importantes es la neurodegenerativa, en la cual se combinan factores genéticos con condiciones del contexto, siempre por supuesto, en el proceso de envejecimiento". Mangone indicó que la clave está en poder tratar la enfermedad antes que se produzca la distensión vascular del endotelio, (parte interna que recubre las arterias que irrigan sangre al cerebro), porque si se ataca al Alzheimer antes que se produzca la neurodegeneración, es posible mejorar notablemente las condiciones de vida del paciente".
Con este fin, en los últimos años, expertos de todo el mundo vienen probando diversas terapias entre las que se destaca el uso de la hormona masculina testosterona, a través de la aplicación en gel. Estudios realizados en roedores y monos permitieron determinar los efectos de esta hormona en los genes de la patología.
Un test entre los 40 y 45 años
Los neurólogos insisten en la gran importancia que tiene la detección precoz del Alzheimer. El test de funciones cognitivas debería realizarse a partir de los 40 o 45 años. Sobre la nueva terapia, Carlos Mangone aclaró que no se trata de un tratamiento de sostén para prevenir el mal, sino simplemente de una terapia de apoyo que, en los estadios iniciales de la enfermedad, ayuda a mejorar la calidad de vida.
Lo más popular







