14 Septiembre 2005 Seguir en 

Es una enfermedad irreversible, pero existen opciones para mejorar la calidad de vida de los pacientes a través del tratamiento interdisciplinario. En Argentina, uno o dos chicos entre 1.000 nacidos vivos presentan parálisis cerebral. Esta enfermedad ?generalmente causada por un defecto o una lesión, no progresiva en el cerebro- puede desarrollarse durante el embarazo, en el momento del parto o posnatal, y se manifiesta con trastornos del movimiento, la coordinación, la postura, y en retardos madurativos.
La parálisis cerebral es una afección irreversible, pero especialistas en este tipo de tratamiento ontinúan trabajando con el objetivo de mejorar la calidad de vida de aquellos niños, cuyo desarrollo se ve afectado en mayor o en menor medida por la enfermedad. "El tratamiento interdisciplinario incluye la aplicación de toxina botulínica, rehabilitación, kinesiología especializada y el uso de equipamiento ortésico y valvas", explica Carolina Ayllon, fisiatra del Hospital de Niños Sor Ludovica de La Plata.
La aplicación de toxina botulínica requiere de un previo estudio de los movimientos y tonicidad de los músculos afectados con el objetivo de evaluar las zonas de tratamiento y la cantidad de dosis a aplicar. El tratamiento con botox consiste en la aplicación del producto de manera focal, por medio de inyecciones directamente en el músculo comprometido. De esta manera, se logra la relajación de esa zona muscular. Estos efectos se evidencian a los cinco o 10 días y duran hasta seis meses.
Los médicos recomiendan complementar la aplicación de toxina botulínica con sesiones de rehabilitación y de kinesiología, ya que estas terapias juegan un papel crucial en la recuperación física del paciente. En este sentido, la doctora Ayllon enfatiza que esta fase del tratamiento debe estar a cargo de especialistas en la materia.Otro de los aspectos más importantes para contribuir en la mejora de la calidad de vida de los niños es el uso de equipamiento ortésico, valvas, porque facilitan la rehabilitación, favorecen la adaptación al caminar y evitan las malformaciones óseas que impiden la marcha o producen rotaciones de los miembros, subluxaciones y luxaciones.
Este tratamiento combinado tiene como resultado una mejora en la calidad de vida de los pacientes, ya que aborda integralmente diferentes aspectos físicos del niño. Por medio del uso de la toxina botulínica se logra la relajación del músculo y luego, por medio de rehabilitación, kinesiología y equipamiento ortésico se trabaja en la recuperación física del paciente para devolverle la independencia en tareas cotidianas.
De acuerdo con un estudio del Hospital Seepark de Alemania se ha demostrado que el uso de toxina botulínica produce reducciones significativas en los costos de los diferentes recursos médicos como la internación, los medicamentos y la cirugía, ofreciendo una disminución del 51 % en el costo del tratamiento de un niño con parálisis cerebral durante el primer año de tratamiento. Y desde el punto del vista del paciente, el uso de la toxina mejora notablemente la calidad de vida del niño al permitirle recuperar independencia en actividades de la vida diaria.
El grado de espasticidad incide directamente sobre la calidad de vida del niño y su independencia de las actividades diarias. Con la combinación de terapias normaliza el tono muscular, promoviendo el desarrollo de los reflejos posturales y mejorando el balance y la estabilidad, y recupera la coordinación motora. Hasta se pueden evitar o retrasar las cirugías ortopédicas correctoras y controlar los espasmos musculares dolorosos. Con este tratamiento el niño puede tener mayor autonomía en actividades diarias, como en la alimentación, la higiene, la vestimenta y los juegos.
La parálisis cerebral es una afección irreversible, pero especialistas en este tipo de tratamiento ontinúan trabajando con el objetivo de mejorar la calidad de vida de aquellos niños, cuyo desarrollo se ve afectado en mayor o en menor medida por la enfermedad. "El tratamiento interdisciplinario incluye la aplicación de toxina botulínica, rehabilitación, kinesiología especializada y el uso de equipamiento ortésico y valvas", explica Carolina Ayllon, fisiatra del Hospital de Niños Sor Ludovica de La Plata.
La aplicación de toxina botulínica requiere de un previo estudio de los movimientos y tonicidad de los músculos afectados con el objetivo de evaluar las zonas de tratamiento y la cantidad de dosis a aplicar. El tratamiento con botox consiste en la aplicación del producto de manera focal, por medio de inyecciones directamente en el músculo comprometido. De esta manera, se logra la relajación de esa zona muscular. Estos efectos se evidencian a los cinco o 10 días y duran hasta seis meses.
Los médicos recomiendan complementar la aplicación de toxina botulínica con sesiones de rehabilitación y de kinesiología, ya que estas terapias juegan un papel crucial en la recuperación física del paciente. En este sentido, la doctora Ayllon enfatiza que esta fase del tratamiento debe estar a cargo de especialistas en la materia.Otro de los aspectos más importantes para contribuir en la mejora de la calidad de vida de los niños es el uso de equipamiento ortésico, valvas, porque facilitan la rehabilitación, favorecen la adaptación al caminar y evitan las malformaciones óseas que impiden la marcha o producen rotaciones de los miembros, subluxaciones y luxaciones.
Este tratamiento combinado tiene como resultado una mejora en la calidad de vida de los pacientes, ya que aborda integralmente diferentes aspectos físicos del niño. Por medio del uso de la toxina botulínica se logra la relajación del músculo y luego, por medio de rehabilitación, kinesiología y equipamiento ortésico se trabaja en la recuperación física del paciente para devolverle la independencia en tareas cotidianas.
De acuerdo con un estudio del Hospital Seepark de Alemania se ha demostrado que el uso de toxina botulínica produce reducciones significativas en los costos de los diferentes recursos médicos como la internación, los medicamentos y la cirugía, ofreciendo una disminución del 51 % en el costo del tratamiento de un niño con parálisis cerebral durante el primer año de tratamiento. Y desde el punto del vista del paciente, el uso de la toxina mejora notablemente la calidad de vida del niño al permitirle recuperar independencia en actividades de la vida diaria.
El grado de espasticidad incide directamente sobre la calidad de vida del niño y su independencia de las actividades diarias. Con la combinación de terapias normaliza el tono muscular, promoviendo el desarrollo de los reflejos posturales y mejorando el balance y la estabilidad, y recupera la coordinación motora. Hasta se pueden evitar o retrasar las cirugías ortopédicas correctoras y controlar los espasmos musculares dolorosos. Con este tratamiento el niño puede tener mayor autonomía en actividades diarias, como en la alimentación, la higiene, la vestimenta y los juegos.
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