14 Septiembre 2005 Seguir en 

Hay varias características de los implantes de homoinjertos ?tejidos humanos estériles? que los hacen muy diferentes de un transplante. Sobre todo porque no provocan rechazo inmunológico, que es lo que hace que en los transplantes se necesite observar las compatibilidades entre donante y receptor, y se requieran tratamientos inmunosupresores, costosos en todo sentido. De hecho, si una persona necesita que se le reemplace una válvula arterial, lo más probable es que reciba una de material sintético o una "biológica", como se llama a las extraídas de animales (particularmente cerdos) disecadas y esterilizadas. En este sentido, los homoinjertos de válvulas aórticas y pulmonares han dado muestra de mayor durabilidad y eficacia; lo que sí requieren es un delicado proceso de tratamiento y tecnología de criopreservación a temperaturas muy bajas.
En la Argentina existen, desde hace unos 10 años, dos bancos de homoinjertos de válvulas arteriales: uno público, que funciona en el Hospital de Niños Juan Garrahan de Buenos Aires, y otro en la Fundación Favaloro. Estos tejidos están entre los que admiten la criopreservación, como los huesos, córneas o células progenitoras, no así otros órganos que sólo admiten transplante.
No se puede criopreservar un corazón entero, ya que, como explica Alejandro Bertolotti, subjefe del equipo de Homoinjertos de Fundación Favaloro, "el tejido muscular del que está compuesto no mantiene sus propiedades después de la congelación". A diferencia de las arterias, quedan inmediatamente inutilizados ante la falta de oxígeno, por eso no se puede usar para transplante el corazón de un donante fallecido por un paro cardíaco.
La poca disponibilidad de homoinjertos cardiovasculares se debe a la escasez de donantes, por lo que se recurre a otras soluciones. Hoy seusan válvulas mecánicas (de carbón pirrolítico con base de metal, con una membrana sintética) o biológicas, que se procesan de manera diferente a la de los homoinjertos: sin criopreservación, con un líquido que mantiene sus propiedades a temperatura ambiente: mantienen sus características físicas pero no las biológicas.
En la Argentina existen, desde hace unos 10 años, dos bancos de homoinjertos de válvulas arteriales: uno público, que funciona en el Hospital de Niños Juan Garrahan de Buenos Aires, y otro en la Fundación Favaloro. Estos tejidos están entre los que admiten la criopreservación, como los huesos, córneas o células progenitoras, no así otros órganos que sólo admiten transplante.
No se puede criopreservar un corazón entero, ya que, como explica Alejandro Bertolotti, subjefe del equipo de Homoinjertos de Fundación Favaloro, "el tejido muscular del que está compuesto no mantiene sus propiedades después de la congelación". A diferencia de las arterias, quedan inmediatamente inutilizados ante la falta de oxígeno, por eso no se puede usar para transplante el corazón de un donante fallecido por un paro cardíaco.
La poca disponibilidad de homoinjertos cardiovasculares se debe a la escasez de donantes, por lo que se recurre a otras soluciones. Hoy seusan válvulas mecánicas (de carbón pirrolítico con base de metal, con una membrana sintética) o biológicas, que se procesan de manera diferente a la de los homoinjertos: sin criopreservación, con un líquido que mantiene sus propiedades a temperatura ambiente: mantienen sus características físicas pero no las biológicas.
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