09 Marzo 2005 Seguir en 

Las personas con diabetes tienen un alto riesgo de desarrollar úlceras en sus piernas y pies, que pueden derivar en infección y posterior amputación. Según un nuevo estudio, se podrían prevenir estas complicaciones, controlando la temperatura de los pies. El doctor Lawrence A. Leary del Texas A&M Health Science Center, en Temple, EE.UU y sus colegas, examinaron la efectividad del monitoreo de la temperatura infrarroja en 85 pacientes en riesgo. En el estudio, 41 participantes recibieron terapia estándar: usaron un calzado terapéutico, se les brindó educación sobre el pie diabético y les hicieron evaluaciones regulares. A otras 44 personas les dieron una terapia elevada: los cuidados básicos más la aplicación de un termómetro portátil infrarrojo, que les medía la temperatura en la planta del pie afectado durante la mañana y la tarde. Si detectaban altas temperaturas -más de 4 grados Fahrenheit o 1,49 grados Celsius, con respecto al otro pie- el paciente era considerado de alto riesgo, ya que aumentaba la posibilidad de sufrir una úlcera. Se les aconsejó reducir la actividad y el contacto inmediato con la enfermera del estudio. El seguimiento duró seis meses, y en ese lapso se observaron nueve complicaciones en el grupo de terapia estándar, contra una sola complicación en el resto. A su vez, detectaron dos infecciones y posterior amputación del pie en integrantes del primer grupo, y no se observaron infecciones o amputaciones en el grupo de terapia avanzada. Los científicos creen que los resultados se deben al control de la temperatura en los pies, y esperan que se hagan más estudios que complementen la información.
"El endocrinólogo del Hospital Italiano, León Efraín Litwak, explicó que "la diabetes, cuando está descompensada, altera el comportamiento del sistema nervioso. Una parte del sistema es el periférico, el que lleva las sensaciones de frío, calor, dolor, entre otras. A su vez, la patología afecta la circulación de la sangre".
"La glucosa alta lleva al mal funcionamiento de la circulación periférica y compromete la sensibilidad. Esto se traduce en una disminución de la temperatura distal por falta de irrigación. Basta con tocarle el pie a una persona con diabetes para detectar si tiene un trastorno de la circulación. Se mide objetivamente con un termómetro percutáneo. Cuando disminuye de la temperatura distal, ese pie tiene más riesgo de tener alguna complicación mayor", concluyó Litwak. (Pro Salud-News)
"El endocrinólogo del Hospital Italiano, León Efraín Litwak, explicó que "la diabetes, cuando está descompensada, altera el comportamiento del sistema nervioso. Una parte del sistema es el periférico, el que lleva las sensaciones de frío, calor, dolor, entre otras. A su vez, la patología afecta la circulación de la sangre".
"La glucosa alta lleva al mal funcionamiento de la circulación periférica y compromete la sensibilidad. Esto se traduce en una disminución de la temperatura distal por falta de irrigación. Basta con tocarle el pie a una persona con diabetes para detectar si tiene un trastorno de la circulación. Se mide objetivamente con un termómetro percutáneo. Cuando disminuye de la temperatura distal, ese pie tiene más riesgo de tener alguna complicación mayor", concluyó Litwak. (Pro Salud-News)
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