El nuevo implante dental "todo sobre cuatro" permite comer a las dos horas de colocado

El sistema es para el desdentado total del maxilar inferior, aunque también puede usarse en el maxilar superior.

09 Marzo 2005
Recientemente se presentó en nuestro país el sistema de implante dental all on four (todo sobre cuatro). Mediante una operación realizada en el quirófano central, se demostró cómo se distribuye la carga de la presión que hacen los maxilares al masticar, sobre cuatro pilares o implantes de titanio que se colocan en las correspondientes perforaciones realizadas previamente sobre el maxilar inferior, mediante una regla angulada y una fresa calibrada de alta precisión. "Sobre esos implantes se enroscan tornillos más pequeños y sobre éstos, la prótesis de acrílico, que queda fija", sostiene el doctor José Heriberto Rodríguez, odontólogo y ejecutor de la citada cirugía, director de los cursos de posgrado de la New York University en la Argentina, docente autorizado de la Facultad de Odontología de la UBA y miembro titular del Comité Máxilo Facial de la Asociación Médica Argentina.

Las ventajas del titanio
El nuevo sistema fue desarrollado por el doctor Per Ingmar Branemark de la Universidad de Gotemburgo, Suecia, primer centro de implantes dentales en todo el mundo. "Fue él quien descubrió las ventajas del titanio como material biocompatible para ser usado tanto en implantes dentales, como en otro tipo de prótesis", recuerda Rodríguez. A diferencia del sistema tradicional, donde hay que esperar que se complete la osteointegración antes de colocar la prótesis definitiva, aquí el paciente puede disfrutar de su comida predilecta prácticamente al instante. El doctor Rodríguez explica porqué: "La integración biológica tarda exactamente los mismos tres o cuatro meses habituales. Pero acá convive con la función, o sea, con la masticación, la fonética, la estética y el uso del sistema. Esto se debe a un mecanismo de bioingeniería que actúa como un amortiguador, y consigue que se dispersen las fuerzas al masticar: el implante no reciba las cargas en un 100%, sino un 30%". Se trata de una adaptación del sistema tradicional, que se sigue usando en los casos de pacientes que por diversos motivos, no califican para recibir este novedoso implante.
"El sistema recién ha salido de la investigación en Suecia. Es una versión más económica y simplificada del último desarrollado por Branemark en 2000. Aquí aún no se comercializa; se está en la etapa de la producción, y será más accesible que el tradicional", afirma Rodríguez.
El sistema en cuestión está indicado para tratar el desdentado total del maxilar inferior. Con técnicas adicionales, también puede usarse en el maxilar superior. Fue diseñado en Suecia, una país donde la odontología está socializada, con el objetivo de rehabilitar a los que Branemark denomina "inválidos orales", quienes tienen alterada su calidad de vida al no poder masticar, hablar, sonreir y tener interacción social. Si bien la realidad argentina está a años luz de la sueca, en opinión del odontólogo es de esperar que un implante "All on Four" más la prótesis completa del maxilar inferior no supere los $ 5.000. Y tal vez hasta se pueda lograr un reconocimiento parcial por parte de las prepagas y de las obras sociales. El I.N.T.I. (Instituto Nacional de Tecnología Industrial), con su programa "La tecnología al servicio de los mayores", impulsa el desarrollo de un modelo, tarea que está a cargo de un equipo de investigadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica.

Exige una puntillosa higiene diaria

Pese a las ventajas de este implante listo para usar, los cuidados que demanda el sistema son tan rigurosos como los del tradicional. Exige una higiene cotidiana y frecuentes visitas al odontólogo, ya que si se acumula sarro y se inflama la encía, eso puede derivar en una infección que lleve a la pérdida del implante.
No obstante, el nuevo sistema ofrece más posibilidades para un número mayor de personas. Es exitoso en el 97% de todos los que demanden el reemplazo total del maxilar inferior. Las limitaciones son los casos de gran pérdida ósea por osteoporosis grave o por edad muy avanzada. Para esos casos, queda la opción de evaluar hacer un injerto previo con hueso de la costilla o de la cresta ilíaca para reforzar previamente el maxilar, antes de colocar el implante. "Pero esto involucra dos operaciones más: una extrabucal, en la cadera; y otra de tipo bucal. Es algo más complejo y traumático. Y existe el riesgo de que el injerto no prenda. En cambio, con este sistema, se amplía muchísimo, el abanico de personas que podría tener acceso a este implante", sostiene el doctor Rodríguez.
En síntesis, la innovación, si bien exige una higiene puntillosa y controles odontológicos periódicos, constituye una esperanza viable no sólo para masticar mejor; sino también, para sonreir sin complejos.

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