Pieles envejecidas recuperan humectación

Sus características naturales pueden mejorarse sin cirugía, pero no hay que soñar con la lozanía de los 20 años.

02 Marzo 2005
Todo depende del tipo de piel que la persona tenga. Hay una clasificación que de acuerdo con la claridad de la pigmentación determina, entre otras cosas, un mayor o menor grado de vulnerabilidad a la radiación del sol, y va desde el tipo 1 (que identifica una piel muy blanca), hasta el tipo 4 (que caracteriza la piel morena).

No sólo el sol
Pero no sólo los rayos solares son causantes del deterioro de la piel. También hay que considerar la edad como factor determinante en sí y, en los adultos mayores de 60 años, las enfermedades crónicas como la diabetes, los problemas renales y el hipertiroidismo, sin dejar de lado las interacciones medicamentosas, que a esa edad se dan con más frecuencia. Esto ocurre cuando diferentes especialistas prescriben medicamentos para distintas afecciones, muchas veces sin una coordinación clínica adecuada.

Arrugas y manchas
El envejecimiento de la piel se manifiesta de formas diferentes -arrugas, flaccidez, desecamiento o manchas- de acuerdo al tipo de piel de la persona y sus características personales. "Para el desecamiento se utiliza cualquier crema hidratante, que puede ser a base de urea, vitamina A o colágeno", aclara María Antonia Barquin, dermatóloga del Hospital Francés, de Buenos Aires, y co-coordinadora del Programa Nacional de Prevención del Cáncer de Piel, implementado por la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD).

Tratarse en invierno
En el tratamiento contra las arrugas ha demostrado gran eficacia el ácido retinoico, que se utiliza en forma de cremas, liposomas o geles.
La especialista Graciela Rodríguez Costa, del servicio de Dermatología del Hospital de Clínicas José de San Martín, de Buenos Aires, remarca la importancia que tiene el control dermatológico del paciente "por lo menos una vez al mes en este tipo de tratamientos tan específicos". Aclaró que las aplicaciones de ácido retinoico sólo se deben realizar durante el invierno, y descontinuarlas en el verano".

Otras drogas similares
Sin embargo, durante el verano pueden obtenerse resultados muy similares con otras drogas de aplicación local (el ácido glicólico o la furfuryl adenina), aunque existen ciertos pacientes que no tienen una buena tolerancia hacía ellas.

Daño acumulado
A determinada edad la salvaguarda que puede brindar un protector solar es muy relativa con relación a la cantidad de daño ya acumulado sobre el tejido cutáneo.
Las mal llamadas "manchas seniles" o lentigos solares, generalmente de color muy oscuro, no surgen como consecuencia directa del paso de los años sino que son una manifestación tardía del exceso de sol, cuyo efecto se fue acumulando y actuando en la piel de la persona durante la vida. Por lo tanto son, en realidad, manchas solares.
Tales manifestaciones se pueden tratar con ácido tricloroacético sólo en invierno y bajo estrictas indicaciones de un experto en el tema..

Papel de la alimentación
La nutrición de la piel, opuestamente a lo que a veces se sugiere desde la publicidad, no tiene tanto que ver con la aplicación externa de nutrientes, sino con una directa y estrecha relación con factores como la alimentación y la irrigación sanguínea. La vitamina A y E son administradas en varios casos como complemento de tratamientos dérmicos, ya que tiene un efecto concreto sobre todos los epitelios, y la piel es uno de ellos.

Microinyecciones
La técnica de mesolifting, indicada para un rejuvenecimiento facial y para tratar arrugas leves, consiste en una serie de microinyecciones muy superficiales, a muy poca profundidad. A través de ellas se incorporan a la piel sustancias regeneradoras, tensoras, hidratantes, nutritivas y destructoras de grasa. De esta manera la piel posee una mejor circulación y oxigenación.

Renovación celular
Otra de las técnicas utilizadas para el rejuvenecimiento es el peeling, que se basa en procedimientos que llevan a la renovación celular de la capa córnea. La sustancia más utilizada en estos tratamientos es el ácido mandélico y existen distintas maneras de practicarlo, pero lo esencial es que el método elegido se adecue a las necesidades cosméticas y dermatológicas del paciente.

CUIDADOS ESPECIALES
Al margen de cuestiones relacionadas sólo con el aspecto de la piel, la dermatóloga María Antonia Barquin explica que "las personas con diabetes tipo 2 deben cuidarse de sufrir lesiones en la piel, ya que existe más riesgo de contaminarse, y la falta de sensibilidad puede provocar úlceras en las piernas". En estos casos, el tratamiento debe ser encarado por un equipo interdisciplinario, donde confluyen las opiniones del dermatólogo, del diabetólogo y de un traumatólogo.
En tanto, Graciela Rodríguez Costa resaltó que una de las enfermedades más relevantes que impactan directamente en el deterioro de la piel es el hipertiroidismo. Esta patología es la que provoca el efecto de resecamiento en la piel. "En los pacientes que padezcan este trastorno -dijo- el tratamiento tiene que centrarse, desde luego, en la patología de base. Además, la aplicación de una crema hidratante no necesita precauciones, pero hay que tener en cuenta que la absorción varía con la edad".

REACCIONES A LOS FARMACOS
Las dermatólogas advierten que a determinada edad es una condición necesaria tener en cuenta que la absorción de los medicamentos es diferente y que la interrelación entre las drogas es fundamental. Para poder administrarle un antibiótico a una persona, por ejemplo, hay que saber qué drogas toma, si es diabético o si está anticoagulado. Es decir que, aunque se trate de un tema netamente dermatológico, es importante saber específicamente qué drogas esta consumiendo el paciente. Es por esto que, en la tercera edad son muy comunes las reacciones por medicamentos, llamadas farmacodermias. Pueden ser máculas violáceas o erupciones localizadas en la piel sin ningún compromiso general. Pero también puede transformarse en una reacción que requiera internación: lo importante es descubrir a tiempo de qué se trata. Si bien cualquier droga puede producirlas, en general se deben a combinaciones de sustancias. Una muy común, según es la de antiinflamatorios, antibióticos y medicación neurológica.

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