02 Marzo 2005 Seguir en 

Washington.- Las niñas que viven su infancia sin la presencia de su padre, maduran precozmente, alcanzan antes la pubertad y muestran anticipadamente interés en los bebés, según un informe que presentó el doctor en Biología Darío Maestripieri de la Universidad de Chicago, en el marco del mayor congreso mundial de la ciencia, organizado recientemente por la Sociedad Norteamericana para el Fomento de las Ciencias (AAAS). El científico halló el mismo desarrollo entre las hembras de los monos rhesus, según comentó. "Ahora podemos demostrar que el estrés a edades jóvenes acelera el desarrollo de comportamientos maternales, tanto en el ser humano como en los monos", explicó Maestripieri.
Esta tendencia podría contribuir al hecho de que adolescentes, que crecen bajo difíciles condiciones sociales y financieras, quedan antes embarazadas que jóvenes de la misma edad "contenidas" y con una vida familiar normal, reflexionó el biólogo. Entre las jóvenes monas rhesus, que recibieron pocos cuidados de sus madres o éstas tenían un comportamiento negligente, el equipo dirigido por Maestripieri midió niveles elevados de hormonas de estrés. Justamente esos animales fueron los primeros que tuvieron descendencia, añadió el científico. Por otra parte, en otras dos especies, en este de caso de monos tití, un grupo de investigadores dirigido por Wendy Saltzman de la Universidad de California en Riverside comprobó que tienen la capacidad de suprimir su fertilidad. Hembras de estas especies son infértiles durante el tiempo que viven en una posición subordinada bajo el dominio de una congénere. "Apenas ésta muere, (la que era más débil) queda preñada", informó Saltzman en el congreso. Saltzman justificó este control hormonal con el hecho de que el
subconsciente de la más débil percibe que su descendencia sería eliminada por la hembra dominante. "Este fenómeno podría dar indicios sobre la posible influencia de factores sociales y psicológicos también en la fertilidad humana", señaló (DPA)
Esta tendencia podría contribuir al hecho de que adolescentes, que crecen bajo difíciles condiciones sociales y financieras, quedan antes embarazadas que jóvenes de la misma edad "contenidas" y con una vida familiar normal, reflexionó el biólogo. Entre las jóvenes monas rhesus, que recibieron pocos cuidados de sus madres o éstas tenían un comportamiento negligente, el equipo dirigido por Maestripieri midió niveles elevados de hormonas de estrés. Justamente esos animales fueron los primeros que tuvieron descendencia, añadió el científico. Por otra parte, en otras dos especies, en este de caso de monos tití, un grupo de investigadores dirigido por Wendy Saltzman de la Universidad de California en Riverside comprobó que tienen la capacidad de suprimir su fertilidad. Hembras de estas especies son infértiles durante el tiempo que viven en una posición subordinada bajo el dominio de una congénere. "Apenas ésta muere, (la que era más débil) queda preñada", informó Saltzman en el congreso. Saltzman justificó este control hormonal con el hecho de que el
subconsciente de la más débil percibe que su descendencia sería eliminada por la hembra dominante. "Este fenómeno podría dar indicios sobre la posible influencia de factores sociales y psicológicos también en la fertilidad humana", señaló (DPA)
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