02 Marzo 2005 Seguir en 

Puede haber alteraciones del sueño del niño que tengan una raíz orgánica; de todas formas, los horarios de la comida y el sueño son parte de una adaptación y un aprendizaje con la responsabilidad de los padres, que cuentan para ello con la ayuda del pediatra. La principal inquietud de los padres, muchas veces desconcertados cuando nace un bebé por las vicisitudes que impone el nuevo "dictador" de la casa, suele pasar por no saber si lo que está pasando en esa alteración del ritmo que ellos perciben como "inusual", es en realidad "normal" o si, por el contrario, deben preocuparse. En un artículo publicado en el Boletín Neurológico, editado por la fundación Alfredo Thomson, dedicada a estudios de esta especialidad, la doctora Margarita Blanco, de Buenos Aires, sintetiza cuáles son los problemas que pueden aparecer en base a los últimos estudios realizados en el mundo.
No escuchar consejos
De acuerdo con lo que se sabe, hoy se recomienda que el día del recién nacido transcurra lo más calmo posible, respetándose todos sus horarios, sin preocuparse por los "consejos" ?siempre más que frecuentes? de quienes vendrán a aportar "soluciones". "Que predomine el sueño en los primeros días de vida es absolutamente normal ?remarca la doctora Blanco? y hay que evitar que se provoquen situaciones de agitación o de ansiedad en el ambiente familiar".
Evitar las interrupciones
Es pasado el primer mes cuando comienza a instalarse el predominio del sueño en las horas nocturnas, aunque con varias siestas diurnas: "Ninguno de esos episodios del dormir del bebé deben ser alterados o interrumpidos".
Después del tercero o cuarto mes está muchas más horas despierto por día, y comienza la tendencia a querer participar en las actividades de la familia. A través de la mirada y de los movimientos hay una mayor capacidad de comunicación, tanto con los padres como con el resto de las personas con las que tenga contacto.
Orden en la alimentación
Hasta entonces, "si se mantienen pautas de orden en la alimentación y los horarios de sueño, no deberían presentarse problemas en el transcurrir del sueño de los pequeños". Si hay problemas, es el momento en que los padres deben plantearse cuál es la relación que están proponiendo a la criatura.
"Muchas veces es posible resolver esos problemas con cambios definidos y firmes en la conducta del papá y de la mamá", en pos de transmitir seguridad. "La experiencia muestra que la firmeza puede estar acompañada de ternura, y esa combinación genera tranquilidad en los niños llenos de temor e inseguridades".
Cuando el niño comienza a hablar, es decir, cuando la comunicación pasa de los simples actos al lenguaje, esa "tranquilidad" se podrá transmitir de otras maneras, como por ejemplo contando un cuento u ofreciéndoles explicaciones acerca de aquello que los inquieta.
Las enfermedades especiales del sueño se llaman parasomnias, y se presentan especialmente en la niñez y en la adolescencia.
Parasomnias
Entre estas se hallan el sonambulismo (el niño se levanta y camina dormido); el terror nocturno ( se despierta por la noche con un temor inexplicable); la somniloquia (hablar dormido), las pesadillas, y por último la parálisis del sueño (el niño se despierta sin poder moverse), y la alteración de la conducta durante el sueño REM (RBD-RSA).
Esta alteración ocurre en el período de sueño más intenso (cuando los ojos se mueven rápidamente), eso significa REM, por sus siglas en inglés. El niño se levanta dormido y tiende a actuar lo que está soñando.
Estas alteraciones del sueño, según se indica, son benignas, y están generadas por la actividad que la persona lleva en el día o por el exceso de responsabilidad en la vida cotidiana: "Pueden aparecer o desaparecer con relación a los cambios ocurridos en la vida escolar o familiar, y enfocados con médicos expertos, se resuelven casi siempre sin dificultad".
Somnolencia
No son comunes las consultas por somnolencia excesiva diurna. En general, en la familia o en la escuela se desconoce este trastorno y sólo se ven sus consecuencias: bajo rendimiento escolar, problemas de conducta, pasividad excesiva, o caídas y accidentes sin aparente explicación. Suelen hacer tests de inteligencia o evaluaciones psicológicas, sin tener en cuenta que la raíz puede estar en la falta de sueño, cuyas causas pueden ser múltiples
Insomnio
El insomnio en los niños se presenta con dificultad para dormir; se despiertan sin causa o terminan la noche temprano. Entre los 5 y los 12 años el insomnio es raro, pero en la adolescencia es común y el motivo es, generalmente, afectivo. En los más pequeños la causa puede ser una cena copiosa, o problemas de relación con los padres. Deben dormir de noche y estar despiertos de día.
No escuchar consejos
De acuerdo con lo que se sabe, hoy se recomienda que el día del recién nacido transcurra lo más calmo posible, respetándose todos sus horarios, sin preocuparse por los "consejos" ?siempre más que frecuentes? de quienes vendrán a aportar "soluciones". "Que predomine el sueño en los primeros días de vida es absolutamente normal ?remarca la doctora Blanco? y hay que evitar que se provoquen situaciones de agitación o de ansiedad en el ambiente familiar".
Evitar las interrupciones
Es pasado el primer mes cuando comienza a instalarse el predominio del sueño en las horas nocturnas, aunque con varias siestas diurnas: "Ninguno de esos episodios del dormir del bebé deben ser alterados o interrumpidos".
Después del tercero o cuarto mes está muchas más horas despierto por día, y comienza la tendencia a querer participar en las actividades de la familia. A través de la mirada y de los movimientos hay una mayor capacidad de comunicación, tanto con los padres como con el resto de las personas con las que tenga contacto.
Orden en la alimentación
Hasta entonces, "si se mantienen pautas de orden en la alimentación y los horarios de sueño, no deberían presentarse problemas en el transcurrir del sueño de los pequeños". Si hay problemas, es el momento en que los padres deben plantearse cuál es la relación que están proponiendo a la criatura.
"Muchas veces es posible resolver esos problemas con cambios definidos y firmes en la conducta del papá y de la mamá", en pos de transmitir seguridad. "La experiencia muestra que la firmeza puede estar acompañada de ternura, y esa combinación genera tranquilidad en los niños llenos de temor e inseguridades".
Cuando el niño comienza a hablar, es decir, cuando la comunicación pasa de los simples actos al lenguaje, esa "tranquilidad" se podrá transmitir de otras maneras, como por ejemplo contando un cuento u ofreciéndoles explicaciones acerca de aquello que los inquieta.
Las enfermedades especiales del sueño se llaman parasomnias, y se presentan especialmente en la niñez y en la adolescencia.
Parasomnias
Entre estas se hallan el sonambulismo (el niño se levanta y camina dormido); el terror nocturno ( se despierta por la noche con un temor inexplicable); la somniloquia (hablar dormido), las pesadillas, y por último la parálisis del sueño (el niño se despierta sin poder moverse), y la alteración de la conducta durante el sueño REM (RBD-RSA).
Esta alteración ocurre en el período de sueño más intenso (cuando los ojos se mueven rápidamente), eso significa REM, por sus siglas en inglés. El niño se levanta dormido y tiende a actuar lo que está soñando.
Estas alteraciones del sueño, según se indica, son benignas, y están generadas por la actividad que la persona lleva en el día o por el exceso de responsabilidad en la vida cotidiana: "Pueden aparecer o desaparecer con relación a los cambios ocurridos en la vida escolar o familiar, y enfocados con médicos expertos, se resuelven casi siempre sin dificultad".
Somnolencia
No son comunes las consultas por somnolencia excesiva diurna. En general, en la familia o en la escuela se desconoce este trastorno y sólo se ven sus consecuencias: bajo rendimiento escolar, problemas de conducta, pasividad excesiva, o caídas y accidentes sin aparente explicación. Suelen hacer tests de inteligencia o evaluaciones psicológicas, sin tener en cuenta que la raíz puede estar en la falta de sueño, cuyas causas pueden ser múltiples
Insomnio
El insomnio en los niños se presenta con dificultad para dormir; se despiertan sin causa o terminan la noche temprano. Entre los 5 y los 12 años el insomnio es raro, pero en la adolescencia es común y el motivo es, generalmente, afectivo. En los más pequeños la causa puede ser una cena copiosa, o problemas de relación con los padres. Deben dormir de noche y estar despiertos de día.
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