02 Marzo 2005 Seguir en 

El ingreso a la escolaridad, sobre todo en los primeros años, siempre genera movimientos en la familia. Algunos tienen que ver con el hecho de que van a estar acompañados por alguien diferente a los propios padres; otros tienen que ver con las nuevas experiencias a las que se enfrentarán, o con lo que aprenderán. Paralelamente, la escuela una solución para los padres que trabajan, ya que el tiempo que sus hijos pasan en la escuela pueden ser -según suponen- un tiempo en que tienen cubiertos su educación y su cuidado.
¿Es realmente así? Parte de esa educación que se les da y de ese nuevo mundo de relaciones tiene que ver con la salud: "Las escuelas funcionan mucho como acompañantes de la familia, muchas veces, más que las áreas de salud, porque los niños van al médico sólo una vez cada tanto, En la escuela están muchas horas y, a veces, más que en la casa. Pero desde la SAP (Sociedad Argentina de Pediatría) sostenemos que el trabajo debe hacerse siempre con la familia, porque el niño proviene de una familia y volverá a ella", remarca la doctora Alicia Lukin, Secretaria del Grupo de Trabajo de Salud Escolar de la SAP.
Vacunas y comida
"Si en la escuela se dejara de vacunar a los niños diciendo que para eso debieran ir a los vacunatorios, si se les dejara de dar de comer porque ?eso tendría que hacerlo la familia?, eso no asegura, como estrategia única, que los niños se vayan a vacunar y que coman", sintetiza.
Ese trabajo debe hacerse en conjunto y abarca, según explica la especialista, desde el cuidado personal, las vacunas y la prevención de enfermedades, hasta el movimiento en espacios más saludables y la prevención de accidentes. Lukin dice que "el hecho de que los chicos estén en la escuela no quiere decir que los padres deban desentenderse del cuidado de sus hijos".
La escuela debería sentar criterios para diseñar acciones conjuntas entre las áreas de educación y de salud, involucrando a las familias. Así se logrará la continuidad de la atención.
La pediatra enfatiza que los cuidados en la etapa escolar no deberían ser muy diferentes a las del resto de sus etapas de crecimiento y desarrollo: "La intención es que los padres se puedan apropiar del cuidado y la salud de sus chicos". Esto no tiene que ver con el nivel económico de la familia, ya que en ámbitos de altos recursos los chicos van al médico con la empleada. "Esto es aceptable si ambos padres trabajan, pero no siempre es así".
La realidad muestra que las familias están cada vez más desbordadas por necesidades insatisfechas, pero que cuando las funciones paternas y maternas se cumplen se logra un equilibrio.
La escuela como espacio de educación para la salud -en opinión de la pediatra-, puede ofrecer a los niños conocimientos y advertencias que ellos trasladarán a su medio familiar, muchas veces impulsando a modificar costumbres arraigadas. A veces, las tareas de vacunación, de revisación médica y de alimentación a través de los comedores escolares, vienen a suplir carencias en el ámbito de la familia.
¿Es realmente así? Parte de esa educación que se les da y de ese nuevo mundo de relaciones tiene que ver con la salud: "Las escuelas funcionan mucho como acompañantes de la familia, muchas veces, más que las áreas de salud, porque los niños van al médico sólo una vez cada tanto, En la escuela están muchas horas y, a veces, más que en la casa. Pero desde la SAP (Sociedad Argentina de Pediatría) sostenemos que el trabajo debe hacerse siempre con la familia, porque el niño proviene de una familia y volverá a ella", remarca la doctora Alicia Lukin, Secretaria del Grupo de Trabajo de Salud Escolar de la SAP.
Vacunas y comida
"Si en la escuela se dejara de vacunar a los niños diciendo que para eso debieran ir a los vacunatorios, si se les dejara de dar de comer porque ?eso tendría que hacerlo la familia?, eso no asegura, como estrategia única, que los niños se vayan a vacunar y que coman", sintetiza.
Ese trabajo debe hacerse en conjunto y abarca, según explica la especialista, desde el cuidado personal, las vacunas y la prevención de enfermedades, hasta el movimiento en espacios más saludables y la prevención de accidentes. Lukin dice que "el hecho de que los chicos estén en la escuela no quiere decir que los padres deban desentenderse del cuidado de sus hijos".
La escuela debería sentar criterios para diseñar acciones conjuntas entre las áreas de educación y de salud, involucrando a las familias. Así se logrará la continuidad de la atención.
La pediatra enfatiza que los cuidados en la etapa escolar no deberían ser muy diferentes a las del resto de sus etapas de crecimiento y desarrollo: "La intención es que los padres se puedan apropiar del cuidado y la salud de sus chicos". Esto no tiene que ver con el nivel económico de la familia, ya que en ámbitos de altos recursos los chicos van al médico con la empleada. "Esto es aceptable si ambos padres trabajan, pero no siempre es así".
La realidad muestra que las familias están cada vez más desbordadas por necesidades insatisfechas, pero que cuando las funciones paternas y maternas se cumplen se logra un equilibrio.
La escuela como espacio de educación para la salud -en opinión de la pediatra-, puede ofrecer a los niños conocimientos y advertencias que ellos trasladarán a su medio familiar, muchas veces impulsando a modificar costumbres arraigadas. A veces, las tareas de vacunación, de revisación médica y de alimentación a través de los comedores escolares, vienen a suplir carencias en el ámbito de la familia.
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