23 Febrero 2005 Seguir en 

El episodio de Cromagnon, que enlutó al país el penúltimo día de 2004, es enfocado por dos psicoanalistas desde una óptica diferente a la periodística. Para ellos la tragedia repercutió en la salud mental de quienes no la padecieron de un modo directo. Cambió el estado emocional de la gente por el gran impacto social que tuvo el siniestro, pero no hubo un cambio de actitudes. "Cerrar lugares nocturnos es un acto compulsivo; no preventivo" ."Los docentes están desbordados: deben educar y contener a los chicos frente a las cosas que pasan". "El impacto debe traducirse en cambio", son algunas de sus reflexiones.
"Cerrar boliches no es una medida que evitará hechos como el de Cromagnon"
El 30 de diciembre pasado, lo ocurrido en el boliche República de Cromagnon en Buenos Aires, puso en tela de juicio los temas de la seguridad y de la prevención desde un ángulo diferente al usado por los medios de comunicación hasta el momento.
Sin embargo, ¿hubo un cambio social real (relacionado con estos temas) después de la tragedia de República Cromagnon? Perla Pilewski, psicoanalista miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), cree que un verdadero "cambio" en este sentido produjo, por ejemplo, el caso Carrasco ?el joven conscripto asesinado en Neuquén en los años ?90 por sus superiores a cargo?, tras el cual un gobierno se vio forzado a suprimir el servicio militar obligatorio en la Argentina. "Pero Cromagnon no produjo cambio alguno. El hecho de que ahora salgan corriendo a cerrar en forma indiscriminada todos los lugares nocturnos en Buenos Aires no es la solución, porque no evitará hechos como el de Cromagnon; más bien creo que es un retroceso".
Según la especialista, la gente que no fue afectada directamente por la tragedia "cambió su estado emocional, pero eso no es un cambio de actitudes, sino que forma parte del impacto social".
"En todo caso -terció su colega Laura Orsi, también miembro de APA? esperamos que este impacto social genere un cambio". Para que ese impacto se traduzca en un cambio, ambas psicoanalistas consideran que hacen falta acciones relacionadas con la concientización, la comunicación y el aspecto ejecutivo.
Talleres para educadores
En los talleres que organizan y coordinan para alumnos de escuelas secundarias estuvieron presentes últimamente temas como el papel de los docentes frente a las adicciones, la anorexia o el embarazo adolescente. "Los temas los propusieron los interesados, y después los profesionales elaboramos los talleres", aclara Pilewski, quien agregó que "los que estuvieron en los talleres fueron los profesores, pero uno infiere que hay una cadena de multiplicadores donde toda la comunidad va a aprovechar ese taller que hicieron los docentes".
"En este momento los docentes están como desbordados, como que no pueden con los chicos porque ya no tienen solamente que enseñarles, sino también cómo contenerlos frente a todas estas cosas que les pasan", añade Orsi. Entre las actitudes que se observan de manera más evidente frente a un episodio trágico resaltan una necesidad de "prevención" que pareciera haber surgido "de repente", como si las causas sociales e institucionales que facilitaron no existieran desde antes. Una sensación de que "nunca es suficiente para estar prevenidos". A este respecto la Pilewski señala que según el punto de vista desde el cual trabajan "no existe una definición de prevención, sino que cuando pasa algo así, lo que sí se puede es aprovecharlo para ver las causas, no en el sentido judicial, sino en el sentido de identificar todos los factores que han confluido para que suceda un hecho de tal naturaleza". A partir de allí se pueden elaborar líneas de solución acerca de cómo se previene: "Cerrar es un acto compulsivo, no preventivo".
La prevención comunitaria tal como la proponen, según Orsi, toca varios temas: las adicciones, la violencia escolar, la familiar, la sexualidad, "el sida, que interactúa con todos ellos".
Buscan respuestas y no las hallan
Las especialistas de APA -Perla Pilewski y Laura Orsi- creen que es posible desligar el "control" de su sentido represivo. Para esto hay que verificar si los dispositivos reales de prevención efectivamente funcionan.
"A los adolescentes sólo se los tiene en cuenta como consumidores, son el objetivo principal de las publicidades; por un lado se idealiza a la juventud, pero por el otro lado los jóvenes están subvaluados desde las políticas públicas", señala Orsi.
"El rock abarca temas de protesta y de denuncia, por eso los jóvenes se encuentran identificados en un momento de su vida en el que buscan respuestas y no las encuentran ?intenta explicar?, y este sería nuestro trabajo: el de ayudarlos a encontrarlos en un mundo con valores en crisis". Lo que dicen promover es "una cultura de la acción basada en la reflexión previa, tanto de las acciones que se realizan como sobre las consecuencias de esas acciones".
Entre un atentado y un accidente
¿Cuál es, dentro de este complicado contexto, la función de pensar "a mí también me podría haber pasado"?
Perla Pilewski entiende que hay dos posiciones muy típicas que la gente -que no vivió en carne propia una tragedia- adopta respecto de ella. Una: "a mí nunca va a pasarme algo así"; otra, "no salgo nunca más a ningún lado porque me puede pasar algo así". Y dentro de esos polos, todo un amplio abanico de posibilidades.
"Todos los que vivieron esa situación particular sufren lo que se llama un impacto postraumático, pero la sociedad también sufre, a su modo, un impacto postraumático". En el sentido de la prevención, cree Pilewski, es importante considerar que lo que sucedió, "nos sucedió a todos, como comunidad", e investigar qué es necesario hacer para que no vuelva a pasar una tragedia. "Nosotros no trabajamos con el tema del azar ?resume? porque para nosotros el que se salvó, no se salvó por azar. Este incidente (el de República Cromagnon) está entre un atentado y un accidente. No es un accidente porque fue provocado, activo pero involuntariamente". "Pero se habían negado antecedentes, situaciones similares que ya habían sucedido", agrega Orsi.
"Cerrar boliches no es una medida que evitará hechos como el de Cromagnon"
El 30 de diciembre pasado, lo ocurrido en el boliche República de Cromagnon en Buenos Aires, puso en tela de juicio los temas de la seguridad y de la prevención desde un ángulo diferente al usado por los medios de comunicación hasta el momento.
Sin embargo, ¿hubo un cambio social real (relacionado con estos temas) después de la tragedia de República Cromagnon? Perla Pilewski, psicoanalista miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), cree que un verdadero "cambio" en este sentido produjo, por ejemplo, el caso Carrasco ?el joven conscripto asesinado en Neuquén en los años ?90 por sus superiores a cargo?, tras el cual un gobierno se vio forzado a suprimir el servicio militar obligatorio en la Argentina. "Pero Cromagnon no produjo cambio alguno. El hecho de que ahora salgan corriendo a cerrar en forma indiscriminada todos los lugares nocturnos en Buenos Aires no es la solución, porque no evitará hechos como el de Cromagnon; más bien creo que es un retroceso".
Según la especialista, la gente que no fue afectada directamente por la tragedia "cambió su estado emocional, pero eso no es un cambio de actitudes, sino que forma parte del impacto social".
"En todo caso -terció su colega Laura Orsi, también miembro de APA? esperamos que este impacto social genere un cambio". Para que ese impacto se traduzca en un cambio, ambas psicoanalistas consideran que hacen falta acciones relacionadas con la concientización, la comunicación y el aspecto ejecutivo.
Talleres para educadores
En los talleres que organizan y coordinan para alumnos de escuelas secundarias estuvieron presentes últimamente temas como el papel de los docentes frente a las adicciones, la anorexia o el embarazo adolescente. "Los temas los propusieron los interesados, y después los profesionales elaboramos los talleres", aclara Pilewski, quien agregó que "los que estuvieron en los talleres fueron los profesores, pero uno infiere que hay una cadena de multiplicadores donde toda la comunidad va a aprovechar ese taller que hicieron los docentes".
"En este momento los docentes están como desbordados, como que no pueden con los chicos porque ya no tienen solamente que enseñarles, sino también cómo contenerlos frente a todas estas cosas que les pasan", añade Orsi. Entre las actitudes que se observan de manera más evidente frente a un episodio trágico resaltan una necesidad de "prevención" que pareciera haber surgido "de repente", como si las causas sociales e institucionales que facilitaron no existieran desde antes. Una sensación de que "nunca es suficiente para estar prevenidos". A este respecto la Pilewski señala que según el punto de vista desde el cual trabajan "no existe una definición de prevención, sino que cuando pasa algo así, lo que sí se puede es aprovecharlo para ver las causas, no en el sentido judicial, sino en el sentido de identificar todos los factores que han confluido para que suceda un hecho de tal naturaleza". A partir de allí se pueden elaborar líneas de solución acerca de cómo se previene: "Cerrar es un acto compulsivo, no preventivo".
La prevención comunitaria tal como la proponen, según Orsi, toca varios temas: las adicciones, la violencia escolar, la familiar, la sexualidad, "el sida, que interactúa con todos ellos".
Las especialistas de APA -Perla Pilewski y Laura Orsi- creen que es posible desligar el "control" de su sentido represivo. Para esto hay que verificar si los dispositivos reales de prevención efectivamente funcionan.
"A los adolescentes sólo se los tiene en cuenta como consumidores, son el objetivo principal de las publicidades; por un lado se idealiza a la juventud, pero por el otro lado los jóvenes están subvaluados desde las políticas públicas", señala Orsi.
"El rock abarca temas de protesta y de denuncia, por eso los jóvenes se encuentran identificados en un momento de su vida en el que buscan respuestas y no las encuentran ?intenta explicar?, y este sería nuestro trabajo: el de ayudarlos a encontrarlos en un mundo con valores en crisis". Lo que dicen promover es "una cultura de la acción basada en la reflexión previa, tanto de las acciones que se realizan como sobre las consecuencias de esas acciones".
¿Cuál es, dentro de este complicado contexto, la función de pensar "a mí también me podría haber pasado"?
Perla Pilewski entiende que hay dos posiciones muy típicas que la gente -que no vivió en carne propia una tragedia- adopta respecto de ella. Una: "a mí nunca va a pasarme algo así"; otra, "no salgo nunca más a ningún lado porque me puede pasar algo así". Y dentro de esos polos, todo un amplio abanico de posibilidades.
"Todos los que vivieron esa situación particular sufren lo que se llama un impacto postraumático, pero la sociedad también sufre, a su modo, un impacto postraumático". En el sentido de la prevención, cree Pilewski, es importante considerar que lo que sucedió, "nos sucedió a todos, como comunidad", e investigar qué es necesario hacer para que no vuelva a pasar una tragedia. "Nosotros no trabajamos con el tema del azar ?resume? porque para nosotros el que se salvó, no se salvó por azar. Este incidente (el de República Cromagnon) está entre un atentado y un accidente. No es un accidente porque fue provocado, activo pero involuntariamente". "Pero se habían negado antecedentes, situaciones similares que ya habían sucedido", agrega Orsi.
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