16 Febrero 2005 Seguir en 

La Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos para el Cuidado de la Salud del Reino Unido desaconsejó emplear en niños y adolescentes algunas drogas antidepresivas. Tal medida, que generó polémica, obedece a que varios estudios demostraron que los llamados inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina son los responsables de algunos efectos secundarios, entre ellos el aumento del índice de suicidios entre quienes los consumen. Las drogas que pertenecen a este grupo son: sertralina, paroxetina, citalopram, fluvoxamina y fluoxetina.
En el informe, la agencia británica incluyó los resultados negativos de algunos estudios, que jamás se habían publicado. En la Argentina, según Roger Montenegro, secretario para Educación en la Asociación Mundial de Psiquiatría, hay un amplio listado de drogas que se usan. "En nuestro país la psicofarmacología es muy criticada , pero la usan más de lo que dicen", indicó. Justificó el empleo en cuadros de gran severidad.
Dudan de la seguridad de los antidepresivos
En diciembre pasado la prestigiosa revista médica británica Lancet elegía como "noticia del año" una denuncia realizada por un investigador y funcionario británico. En ella se aseguraba que ciertos estudios clínicos, en los que constaban resultados adversos en la utilización de ciertos antidepresivos en niños y adolescentes, habían sido ocultados.
Las dudas del investigador británico Craig Whittington, del Centro Nacional de Colaboración para la Salud Mental del Reino Unido, se centraban sobre la seguridad de los llamados inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS, o SSRI, por sus siglas en inglés) y lo que estiman como posibles "efectos secundarios", especialmente el índice de suicidios entre quienes los consumen. Todo esto teniendo en cuenta que, según el propio Whittington, "aunque pocos antidepresivos han sido autorizados para uso pediátrico, los índices de prescripción en el grupo de menores de 18 años se han elevado en un 60% durante la última década reciben los ISRS". Las drogas que pertenecen a este grupo son sertralina, paroxetina, citalopram, fluvoxamina, y fluoxetina.
El caso fue que, tras evaluar los ensayos realizados, la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos para el Cuidado de la Salud del Reino Unido (MHRA) indicó que los riesgos superan a los beneficios en el caso de la casi totalidad de los ISRS ?salvo en la fluoxetina? y que estos productos no se deben recetar a menores de 18 años.
Ocultaron algunos datos
En el informe la Agencia incluyó resultados de estudios que no habían sido publicados en revistas científicas (la mitad del total, según aseguró Whittington): "Si bien la información publicada por lo general indicaba un nivel de riesgo mínimo ?aseguraba?, la que no se había publicado era mucho menos positiva e incluso sugería un aumento del riesgo de sufrir episodios adversos de gravedad, lo que incluye comportamientos relacionados con el suicidio". "A menudo, cuando se realizaron ensayos sólo se terminaron publicando los resultados positivos", concluyó el británico.
A su vez, un artículo publicado por el Centro para la Ciencia en Beneficio del Interés Público (CSPI, por sus siglas en inglés) clasificó todos los ensayos realizados con estas drogas sobre niños y adolescentes, discriminando los que habían sido financiados por la industria farmacéutica de los que no, y encontraron que el 90% de los primeros (los que habían sido publicados) se reportaban como positivos; en los no financiados por la industria, sólo un 55,6% lo fueron.
Más investigaciones
El Colegio Estadounidense de Neuropsicopatología, sin embargo, produjo un informe preliminar en enero de 2004 que apoyó el uso de los ISRS para tratar la depresión en niños y adolescentes. La Dirección de Alimentos y Medicamentos de ese país (FDA) ha encargado nuevos análisis sobre los ISRS a expertos de la Universidad de Columbia, pero no ha tomado una decisión. La duda es: ¿qué se entiende por comportamiento suicida? ¿Un intento de suicidio, ideas suicidas, comportamiento suicida sin lesiones?
Al respecto, Whittington asegura que en el conjunto de los ensayos de ISRS en depresión pediátrica hay en promedio un 72% de aumento del riesgo de que se produzcan comportamientos "posiblemente relacionados con el suicidio" y un 45% de aumento del riesgo de "intentos de suicidio" en niños que reciben el medicamento, en comparación con los que reciben un placebo (sustancia sin efecto para comparar los resultados, ya que los estudios son "doble-ciegos": ni el paciente ni el médico saben si lo que se está administrando es la droga o el placebo).
En el país los usan más de lo que dicen
En la Argentina, por falta de recursos y de infraestructura, la autorización de medicamentos a través de la ANMAT es un trámite más administrativo que científico, basado en las pruebas de las agencias reguladoras de los países industrializados.
Consultado sobre el uso de antidepresivos en el país, Roger Montenegro, psiquiatra argentino, secretario para Educación de la Asociación Mundial de Psiquiatría (WPA) y director de la ONG Contener, dijo que "hay un listado de medicamentos que se se usa -incluso en niños y jóvenes- que han demostrado eficacia terapéutica y un marco de seguridad".
Aclaró que en la Argentina, debido a la gran influencia del psicoanálisis, hay una tradición a considerar varios factores -ambientales, educacionales, psicosociales- que inciden en la salud mental y determinan el tratamiento, de modo que la regla es nunca prescribir un fármaco como primera medida terapéutica. Se la reserva para cuando las intervenciones psicosociales no son resolutivas". Reconoció que la psicofarmacología en el país es muy criticada, "pero se usa más de lo que se dice o cree", precisó
En cuadros severos
"En algunos cuadros de gran severidad, como cuando un trastorno alimentario, un déficit de atención hiperkinético o los primeros síntomas de una psicosis provocan una discapacidad o una alta disfuncionalidad y aislamiento del niño o del adolescente, los psicofármacos pueden ser de gran ayuda", puntualizó, y luego justificó tal uso: "Cuando después de los 20 años ya es un joven sobreadaptado, o no habla, o sufre trastornos graves, se nos pregunta cómo no hemos tratado antes", dijo Montenegro.
En el informe, la agencia británica incluyó los resultados negativos de algunos estudios, que jamás se habían publicado. En la Argentina, según Roger Montenegro, secretario para Educación en la Asociación Mundial de Psiquiatría, hay un amplio listado de drogas que se usan. "En nuestro país la psicofarmacología es muy criticada , pero la usan más de lo que dicen", indicó. Justificó el empleo en cuadros de gran severidad.
Dudan de la seguridad de los antidepresivos
En diciembre pasado la prestigiosa revista médica británica Lancet elegía como "noticia del año" una denuncia realizada por un investigador y funcionario británico. En ella se aseguraba que ciertos estudios clínicos, en los que constaban resultados adversos en la utilización de ciertos antidepresivos en niños y adolescentes, habían sido ocultados.
Las dudas del investigador británico Craig Whittington, del Centro Nacional de Colaboración para la Salud Mental del Reino Unido, se centraban sobre la seguridad de los llamados inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS, o SSRI, por sus siglas en inglés) y lo que estiman como posibles "efectos secundarios", especialmente el índice de suicidios entre quienes los consumen. Todo esto teniendo en cuenta que, según el propio Whittington, "aunque pocos antidepresivos han sido autorizados para uso pediátrico, los índices de prescripción en el grupo de menores de 18 años se han elevado en un 60% durante la última década reciben los ISRS". Las drogas que pertenecen a este grupo son sertralina, paroxetina, citalopram, fluvoxamina, y fluoxetina.
El caso fue que, tras evaluar los ensayos realizados, la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos para el Cuidado de la Salud del Reino Unido (MHRA) indicó que los riesgos superan a los beneficios en el caso de la casi totalidad de los ISRS ?salvo en la fluoxetina? y que estos productos no se deben recetar a menores de 18 años.
Ocultaron algunos datos
En el informe la Agencia incluyó resultados de estudios que no habían sido publicados en revistas científicas (la mitad del total, según aseguró Whittington): "Si bien la información publicada por lo general indicaba un nivel de riesgo mínimo ?aseguraba?, la que no se había publicado era mucho menos positiva e incluso sugería un aumento del riesgo de sufrir episodios adversos de gravedad, lo que incluye comportamientos relacionados con el suicidio". "A menudo, cuando se realizaron ensayos sólo se terminaron publicando los resultados positivos", concluyó el británico.
A su vez, un artículo publicado por el Centro para la Ciencia en Beneficio del Interés Público (CSPI, por sus siglas en inglés) clasificó todos los ensayos realizados con estas drogas sobre niños y adolescentes, discriminando los que habían sido financiados por la industria farmacéutica de los que no, y encontraron que el 90% de los primeros (los que habían sido publicados) se reportaban como positivos; en los no financiados por la industria, sólo un 55,6% lo fueron.
Más investigaciones
El Colegio Estadounidense de Neuropsicopatología, sin embargo, produjo un informe preliminar en enero de 2004 que apoyó el uso de los ISRS para tratar la depresión en niños y adolescentes. La Dirección de Alimentos y Medicamentos de ese país (FDA) ha encargado nuevos análisis sobre los ISRS a expertos de la Universidad de Columbia, pero no ha tomado una decisión. La duda es: ¿qué se entiende por comportamiento suicida? ¿Un intento de suicidio, ideas suicidas, comportamiento suicida sin lesiones?
Al respecto, Whittington asegura que en el conjunto de los ensayos de ISRS en depresión pediátrica hay en promedio un 72% de aumento del riesgo de que se produzcan comportamientos "posiblemente relacionados con el suicidio" y un 45% de aumento del riesgo de "intentos de suicidio" en niños que reciben el medicamento, en comparación con los que reciben un placebo (sustancia sin efecto para comparar los resultados, ya que los estudios son "doble-ciegos": ni el paciente ni el médico saben si lo que se está administrando es la droga o el placebo).
En la Argentina, por falta de recursos y de infraestructura, la autorización de medicamentos a través de la ANMAT es un trámite más administrativo que científico, basado en las pruebas de las agencias reguladoras de los países industrializados.
Consultado sobre el uso de antidepresivos en el país, Roger Montenegro, psiquiatra argentino, secretario para Educación de la Asociación Mundial de Psiquiatría (WPA) y director de la ONG Contener, dijo que "hay un listado de medicamentos que se se usa -incluso en niños y jóvenes- que han demostrado eficacia terapéutica y un marco de seguridad".
Aclaró que en la Argentina, debido a la gran influencia del psicoanálisis, hay una tradición a considerar varios factores -ambientales, educacionales, psicosociales- que inciden en la salud mental y determinan el tratamiento, de modo que la regla es nunca prescribir un fármaco como primera medida terapéutica. Se la reserva para cuando las intervenciones psicosociales no son resolutivas". Reconoció que la psicofarmacología en el país es muy criticada, "pero se usa más de lo que se dice o cree", precisó
En cuadros severos
"En algunos cuadros de gran severidad, como cuando un trastorno alimentario, un déficit de atención hiperkinético o los primeros síntomas de una psicosis provocan una discapacidad o una alta disfuncionalidad y aislamiento del niño o del adolescente, los psicofármacos pueden ser de gran ayuda", puntualizó, y luego justificó tal uso: "Cuando después de los 20 años ya es un joven sobreadaptado, o no habla, o sufre trastornos graves, se nos pregunta cómo no hemos tratado antes", dijo Montenegro.
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