09 Febrero 2005 Seguir en 

BUENOS AIRES.- Las enfermedades cardiovasculares, que en Argentina constituyen la primera causa de muerte entre los mayores de 35 años, comienzan a gestarse durante la infancia, advirtieron varios especialistas.
Cardiólogos de los hospitales Garrahan, Churruca y el Centro Gallego afirmaron, que lejos de ser más saludables, los bebés excedidos de peso evidencian una alimentación incorrecta que puede agravarse durante la infancia y adolescencia y, en la adultez, afectar el sistema coronario.
"Cuando uno ve a un individuo que llega a los 50 años y tiene un infarto de miocardio, detecta la punta de un iceberg que se gestó durante los últimos 40 años", graficó el jefe del área de Hipertensión Arterial del Hospital Churruca, Daniel La Greca.
Preocupante conclusión
Médico cardiólogo e integrante de la Fundación Cardiológica Argentina, La Greca afirmó que las enfermedades coronarias comienzan a los dos años.
Explicó que, según estudios recientes, a esa edad ya se ven estrías grasas en las arterias del corazón, producto de una mala alimentación y hábitos poco saludables como el sedentarismo.
Los factores de riesgo
Las comidas ricas en grasas, como las hamburguesas y las salchichas, la falta de actividad física sistemática y las jornadas extensas frente al televisor o la computadora, son algunos de los factores que, acumulados a través de los años, ponen en riesgo la salud.
En tanto, el jefe de Hemodinamia del Hospital de Pediatría Garrahan, Horacio José Faella, llamó la atención sobre el tercer componente peligroso, el tabaquismo.
El tabaco es terrible
"Fumar es un hábito terrible en el que los chicos se inician cada vez más jóvenes -advirtió Faella-. Entre los 10 y los 12 años empiezan a fumar y el cigarrillo realmente es un asesino silencioso. Cuanto más tempranamente se adopta el hábito, mayores son las consecuencias".
La arterioesclerosis (o depósito de grasa en la pared arterial) es una enfermedad sistémica que entre los adultos jóvenes, con niveles altos de colesterol y tabaquismo, desemboca frecuentemente en infartos del corazón.
En cambio, entre los adultos mayores, que también tienen altos niveles de colesterol y presión arterial, son más los accidentes cardiovasculares.
Los cardiólogos advirtieron que, si bien hay un fuerte componente genético, lo que se hereda no sólo son los genes sino las (malas) costumbres y hábitos.
"Los médicos tenemos que poner el ojo en los hijos de los padres enfermos, que seguramente no transmiten buenos ejemplos en cuanto a la alimentación y calidad de vida a sus hijos", alertó La Greca.
Igual opinión mostró el vicepresidente de la Sociedad Argentina de Cardiología, Sergio Varini, quien agregó que en las familias en las que hay antecedentes de hipertensión y colesterol alto, los exámenes deben comenzar promediando los 10 años de edad.
"La medicina del futuro se basa en la prevención, sobre todo en enfermedades epidémicas como esta", destacó Varini, jefe del Servicio de Cardiología del Centro Gallego. (Télam)
Cardiólogos de los hospitales Garrahan, Churruca y el Centro Gallego afirmaron, que lejos de ser más saludables, los bebés excedidos de peso evidencian una alimentación incorrecta que puede agravarse durante la infancia y adolescencia y, en la adultez, afectar el sistema coronario.
"Cuando uno ve a un individuo que llega a los 50 años y tiene un infarto de miocardio, detecta la punta de un iceberg que se gestó durante los últimos 40 años", graficó el jefe del área de Hipertensión Arterial del Hospital Churruca, Daniel La Greca.
Preocupante conclusión
Médico cardiólogo e integrante de la Fundación Cardiológica Argentina, La Greca afirmó que las enfermedades coronarias comienzan a los dos años.
Explicó que, según estudios recientes, a esa edad ya se ven estrías grasas en las arterias del corazón, producto de una mala alimentación y hábitos poco saludables como el sedentarismo.
Los factores de riesgo
Las comidas ricas en grasas, como las hamburguesas y las salchichas, la falta de actividad física sistemática y las jornadas extensas frente al televisor o la computadora, son algunos de los factores que, acumulados a través de los años, ponen en riesgo la salud.
En tanto, el jefe de Hemodinamia del Hospital de Pediatría Garrahan, Horacio José Faella, llamó la atención sobre el tercer componente peligroso, el tabaquismo.
El tabaco es terrible
"Fumar es un hábito terrible en el que los chicos se inician cada vez más jóvenes -advirtió Faella-. Entre los 10 y los 12 años empiezan a fumar y el cigarrillo realmente es un asesino silencioso. Cuanto más tempranamente se adopta el hábito, mayores son las consecuencias".
La arterioesclerosis (o depósito de grasa en la pared arterial) es una enfermedad sistémica que entre los adultos jóvenes, con niveles altos de colesterol y tabaquismo, desemboca frecuentemente en infartos del corazón.
En cambio, entre los adultos mayores, que también tienen altos niveles de colesterol y presión arterial, son más los accidentes cardiovasculares.
Los cardiólogos advirtieron que, si bien hay un fuerte componente genético, lo que se hereda no sólo son los genes sino las (malas) costumbres y hábitos.
"Los médicos tenemos que poner el ojo en los hijos de los padres enfermos, que seguramente no transmiten buenos ejemplos en cuanto a la alimentación y calidad de vida a sus hijos", alertó La Greca.
Igual opinión mostró el vicepresidente de la Sociedad Argentina de Cardiología, Sergio Varini, quien agregó que en las familias en las que hay antecedentes de hipertensión y colesterol alto, los exámenes deben comenzar promediando los 10 años de edad.
"La medicina del futuro se basa en la prevención, sobre todo en enfermedades epidémicas como esta", destacó Varini, jefe del Servicio de Cardiología del Centro Gallego. (Télam)
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