La actividad previene males que dañan huesos y músculos

Un médico deportólogo tucumano advierte sobre los beneficios de llevar una vida sana y en movimiento.

03 Noviembre 2004
Después de los 30 años, en forma paulatina el cuerpo humano va sufriendo deterioro y desgaste propios de la edad, tanto a nivel orgánico como a nivel articular, muscular, ligamentoso. "Para atenuar ese proceso, cuando se cruza el umbral de los 30 años hay que hacer actividad física un día más por semana, cada diez años, y como mínimo de 45 a 60 minutos diarios. Es decir: tres días por semana a los 30 años; cuatro a los 40; cinco a los 50; seis días a los 60 años y así sucesivamente", señaló a SALUD el médico pediatra y deportólogo tucumano Germán Torrens, director de Equipre, el centro de prevención, rehabilitación y evaluación que recientemente se inauguró en José Colombres primera cuadra.
El especialista reiteró que la actividad física, autorizada y controlada por un médico y su equipo interdisciplinario, favorece el buen funcionamiento del torrente sanguíneo (circulación de la sangre); y mejora las articulaciones, los músculos y los ligamentos, manteniéndolos más flexibles, ya que con el correr de los años se van endureciendo y entumeciendo.
Según Torrens, Equipre es el primer centro de calidad de vida del NOA, porque cuenta con un equipo de profesionales especializados en medicina del deporte, cardiología, nutrición, traumatología, estética, rehabilitación posquirúrgica, fisioterapia, etcétera.
"Nuestro objetivo es mejorar la salud y la calidad de vida. Y para brindar un servicio integral en materia de prevención, rehabilitación y evaluación, hemos implementado programas contra la obesidad y el sedentarismo; de control y mejoramiento del crecimiento de los niños; de evaluación deportológica; de prevención de las lesiones más frecuentes entre los amantes del tenis y del golf, entre otros", apuntó Torrens.

Relevamiento escolar
También anticipó que en 2005, la Fundación Equipre, con apoyo de pasantes de la UNT, realizará un relevamiento gratis en todas las escuelas y colegios de la provincia para pesquisar y diagnosticar los retrasos y trastornos de crecimiento en los escolares. "Esta es una deuda pendiente que tenemos los profesionales de la salud con la niñez tucumana", admitió el pediatra y médico deportólogo.

Programa individual
Los profesionales que integran Equipre diseñan una plan individual de actividades, conforme a las necesidades de cada persona. En opinión de Torrens, la gratificación más importante del ejercicio es que resulta ideal para prevenir muchas de las enfermedades que afectan la musculatura y el esqueleto. Y señaló las buenas razones para estar en movimiento: quema las grasas; previene la obesidad, mejora la estructura y las funciones de los ligamentos, tendones, articulaciones, aumenta la fuerza muscular, mejora la resistencia, baja la hipertensión arterial, mejora la respuesta cardíaca, disminuye el riesgo de accidentes cardiovasculares, permite controlar el nivel de azúcar en la sangre, mejora el colesterol bueno (HDL) y contrarresta la osteoporosis.
Por otra parte, Equipre cuenta con un estimulador facial con 14 electrodos que se aplica en la cara para tratar todos los problemas de parálisis facial, ayudar en la recuperación de cirugías correctivas y como coadyuvante de la cirugía estética. Con otro equipo de drenaje linfático tratan la celulitis y los problemas de obesidad en forma simultánea en ambas piernas, por ejemplo.

Lesiones del golfista
Según Torrens, la impresión a primera vista es que el golf es un deporte de escaso riesgo y con poca incidencia de lesión. "Sin embargo -aclara- una práctica intensiva junto a una deficiente técnica en la ejecución de los golpes, es terreno abonado para la aparición de lesiones, que en su mayoría pueden prevenirse".
El médico indicó que en el jugador amateur los lugares más afectados son: la espalda, el codo, la mano, la muñeca, el hombro y la rodilla (en este orden). Esto se debe al excesivo número de horas de práctica y a la deficiente ejecución del swing.
En el jugador profesional, en cambio, la que más sufre es la muñeca, y le siguen la espalda, la mano, le hombro, la rodilla y el dedo pulgar.

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