Accidentes de verano: fracturas & ahogos

Pensar que todo es obra de la fatalidad es negar que existen medidas preventivas. Detrás de los percances automovilísticos, están los domésticos.

03 Noviembre 2004
Durante las vacaciones estivales, las piscinas y los ríos pueden significar un riesgo latente para los niños, siempre y cuando los padres no tomen algunas precauciones. Los adultos tienen la mayor cuota de responsabilidad frente a las caídas, las fracturas, las lastimaduras y los ahogos de los chicos. La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) aconseja enseñarles a nadar a los niños a temprana edad, y brinda una serie de recomendaciones a los adultos, quienes deben vigilar en todo momento.

Los traumatismos por caídas y fracturas son comunes en las piscinas y en los ríos
Según estadísticas de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), mueren anualmente por accidentes alrededor de 6.000 menores de edad en el país, y los accidentes domésticos son la segunda causa, detrás e los accidentes automovilísticos. En el verano los más comunes son los traumatismos por caídas y fracturas durante los juegos al aire libre y los ahogamientos en piletas, playas o cursos de agua.

Al cuidado de un adulto
El pediatra y cirujano Alberto Iñón, Presidente de la Subcomisión de Prevención de Accidentes de la SAP y de la Asociación de Prevención del Trauma Pediátrico, corroboró que la gran mayoría de los accidentes que sufren los niños de 1 a 4 años ocurren dentro del hogar. Según Iñón, para prevenir este tipo de traumatismos por causas externas, los niños deben esencialmente estar siempre bajo el cuidado de un adulto. Aunque también recomienda adoptar algunas otras medidas que denomina "pasivas", como por ejemplo colocar rejas, defensas o vallas que impidan a los chicos el acceso al vacío.
Precisamente por esta última razón considera que "los edificios no están preparados para los chicos, ni siquiera las escuelas", aunque luego admite: "No se trata de pretender que estén en una burbuja de cristal".
La Sociedad de Pediatría celebró el pasado 20 de octubre el Día de la Pediatría, emitiendo un documento en el cual reafirman su adhesión a la Convención sobre los Derechos del Niño como "marco indiscutible para legislar cualquier aspecto vinculado con la infancia y la adolescencia", recordando que la misma "tiene rango constitucional y carácter operativo, y que ningún proyecto puede soslayarla".

Manual para padres
Por su parte la doctora Mariela Ghiggi, jefa de Terapia Intensiva Pediátrica del Hospital de Clínicas José de San Martín, junto con sus colegas Cecilia Chede y Adrián Saporiti han elaborado un manual instructivo de prevención para padres, en donde se resalta que "proteger a nuestros hijos no significa impedirles que se muevan o que investigue. Sin embargo, es imprescindible criarlos en un ambiente seguro. Para eso, nada mejor que la educación y la prevención".

El peligro del agua
Con la llegada del verano los chicos comienzan a desarrollar un tipo de vida más "activa", lo que requiere un cuidado especial por parte de los adultos. Uno de principales puntos a tener en cuenta es la realización de actividades acuáticas. Si bien la única medida eficaz para evitar accidentes en el agua es aprender a nadar, hay otros puntos, el citado manual indica que todo niño menor de 12 años debe estar siempre acompañado por un adulto cuando se esté bañando, ya sea en un río, un arroyo o una pileta. Aún aquellos que sepan nadar, aunque en estos casos baja notablemente el riesgo.

Si un niño se ahoga
Al dejar de recibir oxígeno el corazón, un paro respiratorio no tarda en transformarse en cardiorrespiratorio, y si se prolongara por más de 3 minutos puede provocar una lesión cerebral, dejando secuelas aún cuando se le salve la vida. Y lo más frecuente es que una ambulancia demore más que tres minutos. Por eso es tan importante que un adulto sepa qué hacer si un niño se ahoga y tiene un paro respiratorio. Los ejercicios de reanimación para esos casos, mientras se pide a otro que llame al servicio de emergencia, son sencillos y consisten en:
Desalojar el agua del conducto respiratorio (laringe, tráquea y bronquios) acostándolo boca arriba sobre el piso y levantándole el mentón.
Inducir la respiración mediante la técnica de boca a boca, tapándole la nariz (si es mayor de 1 año) para que no escape el aire, o insuflando dos veces sobre nariz y boca a la vez si es un bebé.
Favorecer la circulación sanguínea mediante masajes cardíacos externos sobre el pecho.
Esto se denomina Rehabilitación cardiopulmonar básica, y aunque el paciente no se reanime, los últimos dos pasos deben continuarse hasta que llegue el servicio de urgencia. Si no hay paro cardiorrespiratorio debe dejarse al niño tranquilo y no provocar el vómito.

Les encanta tirarse de cabeza
A casi todos los chicos les encanta tirarse de cabeza y zambullirse en las piscinas. Pero cuando quieren usar esta misma técnica en balnearios hechos en los mismos cauces de los ríos o en pequeñas lagunas o estanques, cuya profundidad se desconoce, la hazaña puede terminar en una tragedia. Por esta razón, en estos casos es conveniente que los adultos se sumerjan en el agua ante que los menores, investiguen bien el terreno y después les permitan el ingreso a los chicos. No obstante, la vigilancia de los mayores debe ser permanente mientras los chicos estén en el agua.

Cuando juegan al aire libre
Si se elige salir de vacaciones a la montaña y se realizan paseos por pequeños bosques rodeados de ríos, lo más probable es que los chicos se tienten por treparse en los árboles o saltar entre las piedras. La mirada del adulto siempre debe estar encima de los menores, ya que pueden caerse, tropezar, lastimarse, rasparse la piel o pincharse con alguna espina. Lo ideal es llevar un botiquín con todo lo necesario para brindar los primeros auxilios en caso de que ocurra algún percance. También es necesario que los juegos al aire libre sean dirigidos por los mayores.

Elegir una vivienda segura
No es nada fácil cuidar a los más chiquilines que se empeñan en burlar la vigilancia de los padres y se las ingenian para encontrar una nueva situación de riesgo. Si durante el verano se alquila un departamento, por ejemplo, hay que tener especial cuidado con los balcones. Los niños sienten una atracción especial por las alturas, y en el menor descuido de los adultos se trepan con suma facilidad en una silla para tirar algún objeto o con la sola intención de observar qué pasa en la calle. Estas situaciones son sumamente riesgosas, del mismo modo que lo son las escaleras o las terrazas próximas a los techos. Por lo general, los accidentes que ocurren desde las alturas suelen ser fatales.

Tamaño texto
Comentarios