15 Octubre 2003 Seguir en 

Más del 10 % de los niños en la Argentina padecen algún tipo de trastorno mental ocasionado por hechos de violencia. Esto impedirá el normal desarrollo en la vida adulta, según médicos psiquiatras. Durante las Jornadas de Salud Mental y Derecho, realizadas en Buenos Aires, el eje del debate fue la problemática de la violencia infantil. Según datos de la Federación Mundial para la Salud Mental, entre un 10 y un 20 % de los niños y adolescentes tienen un desorden mental diagnosticable.
De ese grupo, un 4% sufre un serio trastorno que requiere un tratamiento especializado.
Patt Franciosi, presidenta de la Federación internacional, con sede en Estados Unidos, señaló que en la Argentina las proporciones se mantienen al mismo nivel del resto del mundo y precisó que "la mayor parte de los síntomas de un niño que sufre violencia están subtratados y subdiagnosticados".
La médica aseguró que "no es imposible pero sí muy difícil para un chico en esa situación crecer y transformarse en un adulto saludable y competente". Adjudicó la responsabilidad para intervenir en casos de violencia infantil a los servicios sociales, "que antes que el médico, deben encargarse de proteger al niño si los padres no lo hacen", consideróEmilio De Fazio, presidente del comité organizador, explicó que los niños que viven episodios de violencia tienen una tendencia a romper con los vínculos sociales; pierden el normal desarrollo de sus capacidades y tendrán una predisposición a ejercer la violencia en donde convivan, como la escuela o su casa.
De Fazio indicó que la consulta por trastornos mentales en niños aumentó más del 20%. Tal suba se debió a que "el psiquismo de los argentinos fue impactado por la crisis y ese daño en el adulto se trasladó al niño, que vive indirectamente esa situación", señaló.
De ese grupo, un 4% sufre un serio trastorno que requiere un tratamiento especializado.
Patt Franciosi, presidenta de la Federación internacional, con sede en Estados Unidos, señaló que en la Argentina las proporciones se mantienen al mismo nivel del resto del mundo y precisó que "la mayor parte de los síntomas de un niño que sufre violencia están subtratados y subdiagnosticados".
La médica aseguró que "no es imposible pero sí muy difícil para un chico en esa situación crecer y transformarse en un adulto saludable y competente". Adjudicó la responsabilidad para intervenir en casos de violencia infantil a los servicios sociales, "que antes que el médico, deben encargarse de proteger al niño si los padres no lo hacen", consideróEmilio De Fazio, presidente del comité organizador, explicó que los niños que viven episodios de violencia tienen una tendencia a romper con los vínculos sociales; pierden el normal desarrollo de sus capacidades y tendrán una predisposición a ejercer la violencia en donde convivan, como la escuela o su casa.
De Fazio indicó que la consulta por trastornos mentales en niños aumentó más del 20%. Tal suba se debió a que "el psiquismo de los argentinos fue impactado por la crisis y ese daño en el adulto se trasladó al niño, que vive indirectamente esa situación", señaló.
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