08 Octubre 2003 Seguir en 

Un nuevo dispositivo, parecido a una bolsa de dormir, podría convertirse en el salvavidas de las personas que sufren un infarto, al proporcionar el tiempo suficiente para llegar con vida al hospital, y no sufrir graves daños cerebrales a causa del paro cardíaco. La "shocksheet"-como la llaman sus inventores- se enrolla alrededor del cuerpo del enfermo y después se infla: con esto se consigue que impulse la sangre de las piernas al cerebro, cuyas células reciben el oxígeno necesario para mantenerse vivas, ya que en cuanto el corazón se para, deja de funcionar el resto de los órganos vitales.
La sábana tarda unos 30 segundos en movilizar la sangre y se utilizará hasta que llegue un médico con un desfibrilador, que pone en funcionamiento el corazón. Si el desfibrilador no tiene el efecto deseado se recurrirá a la resucitación cardiopulmonar, que consiste en reanimar manualmente el corazón e inflar los pulmones del paciente, pero con ésto sólo se consigue enviar al cerebro alrededor de un 13 % de la sangre que recibe normalmente. "Este invento da tiempo -dijo Mark Willson director del equipo que lo desarrolló, a la revista New Scientist- y es simple y barato para salvar vidas". El 25 % de las personas que sufren un infarto de miocardio no consiguen llegar al hospital con vida.
La sábana tarda unos 30 segundos en movilizar la sangre y se utilizará hasta que llegue un médico con un desfibrilador, que pone en funcionamiento el corazón. Si el desfibrilador no tiene el efecto deseado se recurrirá a la resucitación cardiopulmonar, que consiste en reanimar manualmente el corazón e inflar los pulmones del paciente, pero con ésto sólo se consigue enviar al cerebro alrededor de un 13 % de la sangre que recibe normalmente. "Este invento da tiempo -dijo Mark Willson director del equipo que lo desarrolló, a la revista New Scientist- y es simple y barato para salvar vidas". El 25 % de las personas que sufren un infarto de miocardio no consiguen llegar al hospital con vida.
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